martes, 10 de junio de 2014

Creo que debo ser justa con las editoriales

Aunque en reiteradas oportunidades haya alzado la voz para hablar en nombre de los compañeros que no han tenido posibilidades de publicar en editoriales o que después de hacerlo sus libros hayan desaparecido de las listas de Amazon, mi experiencia con ellas ha sido positiva en cuanto a publicar se refiere.

En el artículo posteado hace unas horas en Facebook por Fernando Hidalgo"El sorprendente asunto de los manuscritos rechazados"  (artículo de Isaac Belmar) en el que se habla de la mala praxis que llevan a cabo las editoriales respecto de los manuscritos que reciben, sobre todo si se trata de escritores noveles, debo decir que yo también fui una escritora novel, y al decir esto no quiero que se entienda que ahora no me considero novel, pero después de publicar por cinco editoriales creo que puedo decir que tan novel no soy. Otro asunto es que no sea una escritora súper ventas, al menos en papel, pero sería injusta al afirmar que las editoriales se portaron mal conmigo. No es así. Mis novelas se publicaron sin ningún problema. "La búsqueda" fue aceptada a los quince días de haber enviado el manuscrito previa carta con la sinopsis. A la editorial le interesó, pidió el manuscrito y solo pasaron días para que firmara el contrato. 

Conseguir agente tampoco fue un rollo, como veo que muchos se quejan porque no los aceptan. Escribí a la primera que salió en la lista, porque su nombre empezaba por "A" (Antonia Kerrigan) y le envié una carta muy corta con una breve sinopsis de "El legado". Una semana después firmaba con ella. Y dos meses después la novela era publicada por una editorial.

"El manuscrito I" sí fue rechazado por la editorial que publicó "El legado", pero ni corta ni perezosa lo publiqué en Amazon y al mes ocupaba el segundo lugar en Amazon.com y Amazon.es. Fue cuando Ediciones B me llamó y publiqué con ellos. Desapareció por algunos meses del mapa, pero después regresó con fuerza y está entre los 10 primeros desde hace muchos meses. Igualmente "La última portada" que también publiqué con Ediciones B. Entra y sale del top 100, es decir, la novela no está desaparecida.

Entonces se preguntarán: ¿Cuál es mi descontento con las editoriales?, si las que tengo todavía con un par de ellas se siguen vendiendo como sucedería con cualquier editorial. 

Es que suelo solidarizarme con los compañeros. Me indigna que otros tengan tantas trabas, que sus libros después de haber sido fichados desaparezcan, y también es porque estoy muy contenta como escritora independiente. Tengo lo mejor de los dos mundos, y creo que a eso debemos llegar todos los escritores, no ceder absolutamente todos nuestros derechos, y antes de firmar contratos imponer ciertas condiciones, pues los contratos están hechos para negociarse. Por eso desde mi trinchera sigo y seguiré abogando porque cambien ciertas reglas de juego: un lapso de tiempo menor para los contratos con editoriales, unas regalías más apropiadas, porque somos los creadores del producto, y por un mejor trato personal con los escritores. 

De la promoción ya ni hablo. Actualmente el que publique por su cuenta o lo haga a través de una editorial, tiene la obligación de promocionarse. Ya está visto que es materialmente imposible que otros lo hagan por uno.

Lo que sí me parece bizarro aceptar es que porque a algunos escritores todas las editoriales hayan rechazado sus manuscritos o no los deseen representar agencias literarias de renombre, digan que NINGUNA editorial HA LEÍDO sus manuscritos. Si a mí me hubiera ocurrido, lo primero que haría sería repensar si mis novelas valen la pena, si están bien escritas, si el tema podría causar interés o rechazo, si el mercado está saturado de vampiros, historias que parecen salidas de una copia de Tolkien o si es una reverberación de otras tantas de las que las editoriales ya no desean publicar más. Las únicas novelas que el mercado editorial sigue aceptando son las románticas/eróticas, pues parece que es un tema inagotable al que millones de aficionadas(os) a la lectura rosa interesa, digo esto sin ningún ánimo peyorativo.

Por otro lado, hoy en día el escritor que desea comprobar si su libro es o no aceptable, comercial, vendible, interesante o publicable, lo único que tiene que hacer es subirlo a Amazon o a cualquier plataforma gratuita y someterlo al juicio de los lectores. Si aún así, el libro no termina de arrancar o no despierta interés, es mejor que lo revisen o escriban acerca de otro género o de otro tema. si lo que desean es vender, hacerse conocidos o llegar a vivir de los libros algún día.

Pero también existe otro tipo de escritor: Aquellos que tienen una prosa exquisita, que escogen temas originales pero cuyos libros no van dirigidos a un público masivo sino especializado, un lector con un promedio intelectual más elevado o con diferentes expectativas existenciales que van más allá del mero divertimento, en esos casos no queda más remedio que resignarse a escribir para un grupo reducido con el consiguiente resultado de no tener mayores oportunidades en editoriales ni en plataformas de ventas masivas de libros. Estos últimos son los que considero escritores de corazón. Lo hacen porque para ellos es una satisfacción íntima, personal e intransferible, a la que tienen acceso unos pocos, pero esos pocos son tan valiosos para ellos como los millones de lectores que van tras otro tipo de lectura más superficial. En este terreno entra la poesía, los ensayos, los cuentos (algunos verdaderamente fantásticos), y todos los libros que nos dejen algo más que unas horas de ocio y evasión, porque se quedan con nosotros, nos convierten en mejores seres humanos y marcan un hito en nuestras vidas. 

¡Hasta la próxima amigos!



13 comentarios:

  1. Pues mi problema con las editoriales y los agentes literarios es bastante extenso, y eso incluye los inconvenientes que encuentras ANTES incluso de que alguien acepte publicarte algo. No me importa que me rechacen, porque cada editorial verá qué le conviene publicar. Lo que me recontrafastidia es:

    1) Que no hablan con honestidad. Si vuelvo a escuchar a un editor decir "buscamos calidad", "apostamos a noveles" y "estamos aquí por amor a la literatura", saldré a repartir cachiporrazos. Preferiría que dijeran: "No somos una ONG; nos gustan los libros pero vamos a publicar las obras que nos parezca que van a ser rentables, independientemente de su calidad." Listo. Así nos ahorraríamos dolores de cabeza.

    2) Que hay un enorme destrato a la mayoría de los escritores que envían manuscritos, aun cuando la editorial acepte manuscritos no solicitados. Algunas editoriales fijan plazos de "si no hay respuesta en xx días, considérelo un rechazo", pero con otras editoriales es como mandar el manuscrito a través del océano en una botella. No hay respuesta de ninguna clase y ni siquiera te enteras de si el mensaje se perdió en algún filtro de spam. ¿Tan difícil les resulta establecer un mecanismo de respuesta automatizada?

    3) Hay una falta de transparencia total en cuanto a las cifras de ventas. Esto también se da en los EUA, pero ahí los agentes pelean mucho más por tener los datos reales. En España, mi sorpresa fue enterarme de que no calculan correctamente las devoluciones de libros, de tal modo que a un escritor puede llegarle un informe donde sus regalías son NEGATIVAS. Seriously?

    4) El asunto de las regalías que no se pagan en tiempo y forma. Esto me pasó con una editorial, y luego me enteré de que esa editorial tiene mala fama en ese sentido. Tuve que mandar varios emails hasta que me pagaron lo que me debían, varios meses después de la fecha estipulada en el contrato.

    5) Algunas editoriales y gran parte de los agentes literarios NO están haciendo un uso apropiado de Internet para informar de su negocio a los escritores. Entonces no te enteras de qué clase de obras les interesa publicar/representar, y con los agentes literarios, a menudo tampoco te enteras de si, efectivamente, siguen en el negocio.

    6) De los pocos agentes literarios que sí tienen una página web, muchos no se molestan en indicar si están aceptando o no nuevos clientes. Entonces envías el manuscrito, sólo para que te respondan (si te responden), "no estamos aceptando nuevos clientes".

    7) Con las cláusulas abusivas de los contratos ya ni me meto. Es tema para un ensayo completo.

    O sea, ya son muchos inconvenientes para desanimar a los escritores incluso antes de empezar, aun partiendo del supuesto de que hagan bien su trabajo. El panorama simplemente NO ES PROFESIONAL. En muchos casos apenas garantiza la supervivencia de la agencia o editorial en cuestión, así que no garantiza en absoluto un buen negocio para el escritor que firme con ellos. En lo que a mí concierne, es menos estresante (y más rápido y rentable) lidiar directamente con los lectores. He vendido unos cuantos libros y recibido unas cuantas críticas excelentes publicando por mi cuenta; si fuera por las editoriales, probablemente ninguno de esos libros estaría publicado ahora mismo (de hecho, hay una novela que vengo paseando hace más de dos años por editoriales y agencias; dudo mucho de que alguien la haya mirado siquiera).

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    1. Creo que la mejor manera de comprobar si tus novelas, es decir, si tu trabajo es bueno, Gissel, es publicándolas en Amazon. Si al público lector le gusta se venderán y subirás o entrarás en las listas, de lo contrario algo debe estar fallando, pues si no las aceptan las editoriales ni el público creo que habría que hacerse una autorevisión. ¿Realmente mis novelas son buenas?
      Veo que hay muchos escritores que se quejan de que sus novelas no son aceptadas por las editoriales, yo no he tenido ese problema, tal vez he tenido suerte, pero se tiene suerte una vez, dos veces, pero cuatro veces o cinco ya no es suerte.
      Es probable que las editoriales no hayan contestado, pero de que las han leído, con seguridad sí lo han hecho. Lo malo es cuando no dan respuesta.

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    2. Pues te aseguro que las críticas de mis lectores han sido buenas en un 99,9% de los casos. También tienen críticas buenas en Amazon, y de hecho tenía DOS historias casi aceptadas para su publicación en una editorial. Una la cancelaron porque la colección se cerró justo antes de que se publicara mi historia, la otra la cancelaron por la crisis (ahora las dos están autoeditadas, y han gustado). Cuando cancelaron la segunda novela, ni siquiera me avisaron de que no la iban a publicar (me enteré porque pasaron los meses y al final decidí preguntar). Y vamos, si mando un manuscrito a una editorial porque supuestamente contestan, y me tienen un año y medio esperando, y cuando les pregunto si ya tienen una respuesta me dicen que ¡ups, perdieron el archivo, mándelo de nuevo!... eso ya no es culpa mía, ES falta de profesionalidad. Y lo de "la falta de respuesta significa no" es algo que critica Janet Reid, una importante agente literaria de los EUA. Como mínimo puedes tener un formulario automatizado. Y el caso de las regalías no pagadas es un HECHO (hay editoriales con mala fama bien ganada en ese sentido, no lo neguemos). No estoy hablando desde el punto de vista de una escritora mediocre frustrada porque las editoriales no le dan bola. Estoy hablando como una escritora que tiene una actitud profesional y espera una actitud profesional de la gente con la que pretende trabajar. Al final, trabajar con Amazon es mucho más rápido y directo. Y no tengo que preocuparme por un montón de cosas. Ojalá pudiera decir algo lindo de las editoriales a las que he contactado, pero por una razón u otra me he llevado puras frustraciones. Y no soy la única (y aquí también estoy hablando de otros escritores que SON buenos en su trabajo).

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    3. Bueno, Gissel, no he dicho que seas mediocre. Simplemente digo que hoy en día hay una manera muy sencilla de probarte a ti misma si tus novelas son buenas o si tienen un nicho en el mercado: Publicándolas en Amazon. Las he visto allí ahora que lo dices. Espero que tengas suerte y vayan subiendo en los rankings para que puedas situarte en las listas porque es la única manera de ser vista.
      De que hay editoriales con mala fama las hay, y creo que casi todos los escritores las conocen. Igualmente agentes. Debe ser que he tenido mucha suerte en toparme con buenas editoriales, porque la verdad, a mí me aceptaron mis manuscritos sin ningún contratiempo.
      Lamento que hayan cancelado la publicación de dos de tus novelas, espero que tengas más suerte por tu cuenta en amazon. Sé de muchos que han publicado por editorial una vez que sus novelas tuvieron éxito allí, si lo que deseas es eso. Yo la verdad, prefiero publicar por mi cuenta, tengo mayor libertad y gano mucho más.

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    4. Pues es debido a la experiencia que he tenido hasta ahora con las editoriales (y cosas que he pillado de otros escritores) que también he decidido publicar por mi cuenta. Si me fuera bien (hasta ahora no me puedo quejar) y alguna editorial me ofreciera algo más de lo que puedo conseguir por mí misma, quizás me apuntaría. Pero tendrían que demostrarme respeto y vaya que negociaría un montón de cláusulas. Por ahora, lo mejor que puedo hacer es publicar la mayor cantidad posible de libros para los lectores que ya tengo, y que se quejan de que no escribo lo bastante rápido para su gusto :-D (Es otra cosa que me molesta de las editoriales: son lentas como caracoles. Claro que esto es una debilidad intrínseca del negocio, pero por mi cuenta podría publicar cuatro o cinco libros en un año, si quisiera.) En cuanto al argumento de "hay más escritores que lectores" (mencionado en un comentario más abajo)... no lo considero relevante. Hay muchos libros publicados, pero libros buenos-buenos... no son tantos. Al final da tanto trabajo encontrar una historia bien escrita que, si haces un buen trabajo, ya se encargarán los lectores de promocionarte (me ha pasado).

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  2. Creo que no se puede generalizar en esto de las editoriales ni tampoco creer que Amazon es la panacea universal. A cada uno le va como le va, por la razón que sea.

    Ya sabes que yo, como tú, Blanca, no tuve ningún problema para encontrar agente ni editorial, y visto el panorama ahora, no puedo quejarme ni de lo uno ni de lo otro.

    Diría que el problema, al menos en España, es la crisis económica y la enorme proliferación de escritores. Hoy todo el mundo escribe, las editoriales publican menos y por tanto no dan abasto.

    Sin embargo, también han proliferado las seudoeditoriales, es decir, empresas que viendo la afición del personal por escribir, se dedican poco menos que a hacer un trabajo de imprenta y cobrar como si fuesen editoriales.

    Al menos ahora tenemos más opciones, y si no nos gusta lo que hay, podemos elegir. Y en todo caso y con el tiempo, esa posibilidad será la que pondrá a cada uno en su sitio. Los autores nos sentimos más fuertes no no tenemos que "tragar" con todo. Con lo cual las editororiales tendrán que respetarnos más y aceptar nuestras condiciones.

    Lo importante es que no nos dejemos deslumbrar cuando nos pongan un contrato delante.

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    1. Te doy la razón, Lola, ni lo uno ni lo otro. Creo que los escritores ahora podemos estar en ambos lados. Además de Amazon hay muchas otras plataformas, menciono a Amazon porque es la que inició este movimiento permitiendo publicar gratis con distribución internacional. El problema es que todo el mundo piensa que es escritor. Los que sobresalen lo harán con o sin editorial de por medio. Esa es la verdad.

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  3. Blanca, has dado bastante en el clavo. Aunque como dice Lola no se puede generalizar y cada uno cuenta la feria según le va, es común la figura del escritor indignado. Esta tipología de pseudo autor literario llora a todas horas por los rincones, culpando a agentes y editores de sus malas artes. Lo que muchas veces no calculan es la pobre o nula calidad de sus obras o bien su escaso interés comercial.

    Un editor, no me canso de repetirlo, es un señor (o señora, vaya) que tiene un negocio llamado editorial. Al margen de su interés por autores noveles, obras de interés cultural y preferencias personales, su negocio se sotiene por la rentabilidad de los productos que comercializa. En su caso, libros. Pero cuesta entender que un libro es un producto. Hay que diseñarlo, empaquetarlo, promocionarlo, distribuirlo y venderlo. A muchos eso les cuesta un mundo asumirlo. ¿Sus amados libros forman parte del diabólico entramado capitalista? ¡Sucio dinero!

    Pienso, como Lola, que el escritor de hoy en día tiene unas fantásticas oportunidades para autopublicarse, para promocionarse e incluso para diseñar una estrategia que le lleve a conseguir los objetivos que se marque. Hace muy pocos años esto era muy complicado e inaccesible para muchos. Pero, a menudo, es más fácil buscar excusas que soluciones. Como digo muchas veces: o tienes una excusa o tienes resultados. No es compatible lo uno con lo otro.

    Gracias por este apasionante debate, Blanca. Un afectuoso saludo.

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  4. Estamos claros que una editorial es una empresa y como tal debe tener beneficios. Pocos lo ponen en duda, y si lo hacen está fuera de sus cabales. El asunto es que hoy todo el mundo piensa que es escritor y algunos de ellos por no decir muchos, con muy poco sentido de la autocrítica. Echar la culpa a las editoriales y agentes de que sus manuscritos no se lean es un pretexto que resulta cansón. Una puede equivocarse, ¿pero todas? Los casos como el de Harry Potter son muy pocos.
    Muchas gracias por tu visita, Alejandro,
    Un saludo!

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  5. Excelente articulo, Blaquita, y comparto el comentario de Lola, hay demasiada oferta, muchos escritores, y las editoriales se saturan, por lo que pienso que ya ni leen las obras para valorarlas.

    Saludos.

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    1. Parece que existen más escritores que lectores, Antony, es una época en que todos quieren escribir.

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    2. Hola blanca. Me gustarin mucho tus ideas y comentarios. Mi pregunta es como puede publucar un finalista del Nadal 2015 cuanfo mi obrs es original cargada de humor y humanismo cubano cuando me han rechazado todas las grandes editoriales y muchas de las pequeñas?

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    3. Te diría que ya que te han rechazado las editoriales, probaras de autopublicarla por Amazon, como hago yo y miles de escritores. Hay bastantes finalistas de premios en amazon que lo han hecho.

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