jueves, 7 de noviembre de 2019

Las mujeres que no salen en los libros, de Mercedes Gallego Moro

Las mujeres que no salen en los libros de [Gallego Moro, Mercedes]

Situada en los años de la dictadura franquista, Mercedes Gallego relata la lucha de una mujer, Consuelo, hija de una madre de familia adinerada y de un padre de profesión abogado, acomplejado por sus orígenes humildes, con ideas arcaicas respecto al papel que deberían tener las mujeres en la sociedad, en este caso específico la española. 
Laura, por otro lado, es la hija de una mujer que pasó las peores penalidades durante la Guerra Civil Española; recorría las calles destrozadas por las bombas alemanas e italianas que caían sobre Madrid, al lado de su madre mientras su padre luchaba en esa guerra.
La novela nos muestra dos caras de una moneda: la de una mujer de posición privilegiada que lo arriesgó absolutamente todo por seguir sus convicciones y la de otra, menos consciente de su importancia como mujer, que fue aprendiendo a valorarse, pero sin ánimo de protagonismo, sin peroratas que aglutinan multitudes sino con una actitud mesurada e inteligente que ayudaba a las mujeres que requerían sus servicios. 
El punto focal de la historia se centra en el manejo que se hacían en los hospitales a los que llegaban a dar a luz mujeres descarriadas, prostitutas o indigentes cuyo neonatos se daban por muertos e iban a manos de familias que carecían de hijos. No se habla de robo de órganos ni comercio de niños, es la cuestión moral; probablemente muchas de esas madres a las que arrebataban sus niños hubieran preferido que sus hijos tuvieran un mejor futuro del que ellas podían darles, otras no lo aceptarían, pero Consuelo se convirtió en la abanderada de la causa y luchó hasta el final exponiendo su seguridad, su vida y la de los suyos en pos de un ideal contra un gobierno totalitario y una Iglesia complaciente que amparaba el que los niños fuesen arrebatados a sus madres. No solo eso: Los niños que por una u  otra razón durante la guerra fratricida perdieron a sus padres iban a parar a hospicios católicos en donde no solo no recibían los cuidados necesarios, sino que se abusaba de ellos.
Lo interesante de la novela es que nos da dos visiones: la de la mujer adinerada que se afilia al Partido Comunista para reivindicar los derechos de la mujer y la de la que crece y se desarrolla como una mujer “normal” sometida a las costumbres de la época, años 50-60 de una España en la que la legislación le impide comportarse como una ciudadana libre, una situación que las mujeres en su mayoría veían con normalidad, pues así habían sido criadas. No importaba si trabajaban para mantener el hogar, seguían siendo personas de segunda categoría. Lo que para unas era inadmisible, para otras era hasta beneficioso, porque no tenían que perturbar sus ánimos. Sin embargo el comunismo no fue la solución en el caso de Consuelo. El comunismo luchaba por sus propios intereses y utilizaban la valentía y entrega de las mujeres sin darles la importancia que merecían.
A la muerte de un esposo que siempre la trató como una igual, Laura, en cambio, y en contra de todo pronóstico, tuvo que enfrentarse no solo a la burocracia machista para poder continuar con el negocio de su marido, sino a la habladuría de las demás mujeres, quienes preferían ver a un hombre al frente de un comercio.
Es imposible no tomar partido por una de ellas, inclusive por la madre de Consuelo, Leonor, quien se convierte en un personaje clave en el transcurso de la historia. ¿Por qué Consuelo lo arriesgó todo por una lucha en la que ni siquiera las mujeres a las que ayudaba eran conscientes de lo que sucedía? Al comienzo uno puede decir: “Porque era rica, culta, profesional y no tenía nada que perder”. Pero en una España dictatorial si podía perder, y se arriesgó. Esta obra me ha hecho reflexionar acerca del ser humano. No hablo de clases ni de géneros. Hablo del ser humano per se: cada uno nace para jugar un determinado papel en la historia de la humanidad. Unos lo arriesgan todo por una causa mientras otros ven la causa y se solidarizan, pero desde su trinchera. Unos van a la guerra voluntariamente y otros prefieren resguardarse. La verdadera libertad consiste en hacer lo que uno desea, pero cuando es obligado por las circunstancias se convierte en esclavitud aunque goce de libertad. Es utópico, pero lo veo así, y la realidad es que todos somos esclavos. Vivimos para que otros lo hagan. Trabajamos para que otros sobrevivan. Y como lo hacemos de manera voluntaria, pensamos que somos libres. La verdadera libertad no existe. Estamos obligados a seguir las normas que la misma sociedad ha impuesto a través de las religiones o la política.
La dictadura de Franco fue totalitaria, como todas, impuso su manera de pensar y propició la crueldad con impunidad. El comunismo que lo combatía actuó igualmente con la misma crueldad. En eso no había diferencias, como se resalta en la novela en una discusión entre Consuelo y Laura.
No me gusta el comunismo. Tampoco la dictadura, prefiero vivir una democracia que con sus defectos, al menos me da la falsa percepción de libertad. ¿Vivimos en un permanente engaño? Esa es la cuestión.



domingo, 3 de noviembre de 2019

¿Qué clase de lector eres?


Resultado de imagen para Lectores ávidos

Durante estos años he aprendido que existen muchos tipos de lectores:

1. Los lectores amigables, (que no amigos) a los que les agrada dejar un comentario agradable aunque el libro no haya sido completamente de su agrado.

2. Los lectores amigos (generalmente escritores), ellos siempre dejarán comentarios positivos y generalmente de 5 estrellas porque piensan que todo en este asunto de la escritura es recíproco.

3. Los lectores que son escritores y dejan comentarios como condición de que también se les deje comentarios positivos.

4. Los lectores casuales, son los que no te conocen de nada y se topan con tu libro de casualidad, suelen ser muy honestos en sus comentarios.

5. Los lectores insatisfechos a los que les disgusta un personaje y desean que el escritor le cambie el carácter, cambie el final o le da consejos para mejorar la obra. (Yo diría que tendrían que ponerse a escribir, así leerían lo que a ellos les gusta).

6. Los lectores que se creen críticos literarios y opinan con rotundidad, generalmente de manera negativa, y desaniman a cualquier novato en estas lides.

7. Los lectores por compromiso. Son esas personas que conocemos y que se sienten obligadas a leer nuestros libros. (Confieso que nunca he dado a leer un libro mío a nadie si no me lo ha pedido).

8. Los lectores infelices. Son los que sienten placer en dejar comentarios hirientes, insultantes, y en ocasiones dirigidos no al libro que acaban de leer sino al escritor. Es lo que los hace felices y generalmente operan desde el anonimato.

9. Los lectores eruditos. Son los que van leyendo con Wikipedia a la mano y cuando encuentran algún error histórico, callejero, o licencia literaria corren a informar a Amazon para que nos llegue el aviso por correo para solucionar esos problemas. (Yo hago mucho caso de ellos, son los que llamo mis asesores históricos).

10. Los lectores analíticos, son pocos y hacen un trabajo brillante. A mí me encantan porque se nota que leen el libro con atención.

11. Los lectores didácticos, los que anotan los errores y te los pasan por privado. Es la ventaja de esta época en la que todos estamos interconectados.

12. Los lectores cultos, son los que solo leen a autores consagrados porque piensan que entre los autopublicados no hay nada bueno.

13. Los lectores antipáticos, son personas que te conocen en las redes sociales y les caes mal y se desquitan contigo poniendo pésimos comentarios en tus libros.

14. Los lectores insatisfechos, son aquellos que escribas lo que escribas siempre te pondrán una estrella porque nunca estarás a la altura de sus expectativas.

15. Los lectores fans, que leen todos los libros que publicas, que ya te conocen, dejan comentarios y con los que puedes contar siempre.

16. Los lectores fantasmas. Aquellos que dicen que leyeron tu libro pero que nunca comentan.

17. Creo que he mencionado a todos, si tienen alguno más sería magnífico que los recordasen.

¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 8 de septiembre de 2019

Escritor y lector: una simbiosis.


Escribir es un acto íntimo. Cuando escribo pierdo el pudor natural que tengo de exhibir en público mis emociones porque traslado mis sentimientos a los personajes de mis novelas. Son ellos los que hablan, balbucean, dudan, sienten, aman, ríen u odian a través de mí. Por eso al terminar de escribir una novela, por un tiempo me siento desamparada. Como si me hubieran dejado sola, ya no tengo más personajes para proyectar mi manera de ver el mundo de presentarse ante mí una circunstancia determinada.
No sé si sucede igual con otros escritores. Me preguntaba yo en estos días si uno es capaz de
enamorarse del protagonista de su obra. Y creo que sí. Sucedió cuando escribía mi primera novela La búsqueda. Narraba la vida de mi marido, y al hacerlo volví a enamorarme de él. Lo conocí en la vida real cuando él rebasaba los cuarenta, y fue a través de esa novela como descubrí su juventud, su manera de ser, de pensar y de enfrentar la vida. Entonces amé la parte que no había vivido a su lado.
Al escribir El legado sucedió algo diferente. A medida que conocía al protagonista, Erik Hanussen —porque el autor va conociendo a sus personajes poco a poco a medida que transcurre la novela—, empecé a sentir por él admiración mezclada con un sentimiento fraternal. Tal vez como el padre que me hubiera gustado tener. Y ese sentimiento duró hasta el final.
Con El cóndor de la pluma dorada, desarrollé una empatía profunda por Túpac Yupanqui, a quien considero el personaje que da un peso fundamental a esa novela y a la historia del imperio incaico. Amé el rostro que le di, su pequeña sonrisa, su gallardía y valor, el amor reprimido que sintió toda la vida por Sumaq, quizá un reflejo de lo que sentí alguna vez por un amor no correspondido. Sufrí y reí con él durante la novela y esas emociones fueron perdurables a pesar de que falleció relativamente joven, pero en el libro se siente su impronta a lo largo de la historia.
El rastreador fue para mí un nuevo tipo de personaje. Un héroe invencible, en el que deposité mi confianza desde un comienzo y supe que no me defraudaría. Es curiosa la manera como el escritor vive sus novelas. Al empezar ve a los personajes a través de una especie de niebla; a medida que la historia avanza y delega en ellos más y más responsabilidades, los llega a conocer nítidamente, hasta el punto de saber cómo van a reaccionar ante diferentes circunstancias o con otros personajes. Escribir es vivir en un mundo paralelo en el que uno se sumerge durante varias horas al día. A veces de una manera tan intensa que por momentos no puede separar la realidad de la fantasía.
Uno de mis personajes inolvidables fue Toni Montero, en La lista. Desesperación, impotencia e indignación
las viví junto a él. A su lado sentí mi rostro desfigurado y también renacer como el Ave Fénix. ¡Cuántas emociones se absorben al escribir! Por eso pienso que la escritura me ha hecho una persona más humana. Aprendí a ponerme en los zapatos del otro antes de juzgarlo o de pensar si su decisión es correcta o no.
Al escribir El sustituto me desdoblé en dos jóvenes. Uno más parecido a mí. Un poco retraído, obsesionado por el orden y el colocar todo siempre exactamente en el mismo lugar, uno que huye de las fiestas o aglomeraciones humanas, del ruido y de las conversaciones insustanciales, y otro absolutamente opuesto, alguien a quien tal vez me hubiera gustado parecerme más: encantador, exquisito, muy alegre, despreocupado y seguro de su atractivo. Reconozco que fue una novela que me llevó más meses de trabajo de lo acostumbrado, pero me siento satisfecha con el resultado.
Y en Hijo del pasado no me proyecté en el personaje principal, Daniel Kozlowski. Por algún motivo, a medida que escribía lo veía muy parecido a mi fallecido marido. Sus dos mujeres, Yvanna y Viveka me fueron un poco esquivas, pero logré entrar en sus mentes y definitivamente me quedé con Yvanna. Porque un escritor también tiene sus preferidos, ¿eh?,  algunas veces también sentimos antipatía por algunos.
No he mencionado aún a los personajes de mi trilogía El manuscrito. Y no lo hice porque daría para un artículo completo. La trama complicada y la diversidad de participantes hacen que sea difícil hacer un resumen, solo diré que Nicholas Blohm, Dante Contini-Massera y Richard Raising, vivirán para siempre conmigo. Fueron los que me impulsaron a escribir novelas de acción y aventura y entrar en el mundo misterioso de lo que podría suceder si un buen día encontrase un Manuscrito.
He escrito más novelas, pero creo que en las que he mencionado arriba se comprende de manera bastante cercana los sentimientos que me unen a mis libros. No los considero “mis hijos”. Son simplemente mi obra, una que un día cualquiera empecé a imaginar y que al escribirla dio vida a personajes que vivirán siempre conmigo y, espero, tendrán espacio en algún lugar en la memoria de mis lectores. No de todos, sería pedir demasiado. Pero sé de algunos que han leído mis libros más de una vez y los comprendo, porque yo también he leído varias veces una novela cuando me ha encantado, o he visto una serie o una película muchas veces.
Entonces, ¿qué es la lectura? ¿Es acaso una droga? Tal vez sea algo parecido, y puedo decir lo mismo de la escritura. La necesidad de perderme en una nueva historia, encontrar a otros personajes, llevar a cabo un nuevo drama, es una adicción. Y la tendré mientras sigan vagando en mi mente historias y personajes que necesiten ser escuchados.
¡Hasta la próxima, amigos!

viernes, 23 de agosto de 2019

Mi relación con Amazon


Después de diecisiete años de haber empezado a escribir, es ahora cuando puedo ver los resultados con cierta lejanía, pues cuando uno empieza está atiborrado, primero de ideas, luego de la necesidad
Blanca Miosi
de aprender o perfeccionarse, después del deseo de encontrar lugares en donde pueda codearse, conocer o escribirse con otros escritores en una situación parecida a la de uno, como participar en foros literarios, y por último en pensar cómo y dónde publicar, y no da tiempo de autoexaminarse ni pararse a ver unos resultados que todavía están lejanos.
Creo que todos o casi todos hemos pasado por lo mismo, algunos hemos tenido la suerte de encontrar a la persona idónea que nos puso los puntos sobre la íes y nos bajó de la nube para hacernos pisar tierra. Es lo que sucedió conmigo y fue cuando caí en la cuenta que de escribir solo sabía el abecedario, pero no me amilané y traté de aprender y captar todo lo que me enseñaba esa persona como si fuera una esponja. Creo que el tiempo y el trabajo que puse en ello me dieron la razón y también creo que es el motivo principal por el que mis libros se leen.
Ya al tercer año de haber publicado por primera vez en una editorial, y a un año de haberlo hecho en Amazon las cosas empezaron a cambiar. Recuerdo que estando en Twitter se comunicó conmigo una editora que trabajaba para el grupo Beyaz Balina para comprar los derechos de traducción al turco de mi novela El manuscrito. Igualmente en el 2013, siete años después de haber publicado La búsqueda, una editora francesa de la casa  2 Encres me escribió un correo para comprar los derechos de traducción al francés de esa novela. A partir de allí todas mis novelas son traducidas al francés, y Maud Hillard se ha convertido no solo en la traductora de mis libros sino en mi agente y en una gran amiga.
No he sido una persona que vaya detrás de las editoriales, he tenido la suerte de publicar con facilidad e inclusive que dos de las grandes se
Maud Hillard
interesaran en mis libros, pero después de publicar en Amazon no le veo sentido a perder mis derechos por muchos años a cambio de una edición que llegará a las librerías, sí, pero a la que no le darán el impulso que busca un escritor y que en poco tiempo se perderá en las estanterías. No puedo decir lo mismo de la editorial de Amazon, Amazon Publishing, Inc., la única con la que actualmente publico mis libros y me consta que apoya con constantes campañas a sus escritores. Igualmente, puedo decir de Amazon KDP (autopublicación) ha resultado una poderosa aliada; de vez en cuando promocionan mis libros, fui invitada por ellos a España y por tercer año consecutivo solicitaron mi opinión como jurado del Premio Literario Amazon.
Pero ¿cuál fue el detonante que significó un cambio en mi incipiente carrera como escritora? Es indudable que fue Amazon. Y no tengo reparos en decirlo, porque la considero mi mejor aliada. Fue a través de Amazon como la editorial de Turquía supo de mis libros, al igual que la que actualmente es mi agente para Francia, Maud Hillard. Maud compró La búsqueda y se la leía a su esposo día a día, traduciéndola simultáneamente al francés. Le gustó tanto la novela que decidió hablar conmigo. Fue en Amazon donde me encontró Ediciones B, y también fue en Amazon donde dio conmigo Mauricio Navas Talero, productor y guionista colombiano; leyó La lista y me escribió un correo para que hablásemos por teléfono acerca de la posibilidad de llevarla a la
Mauricio Navas Talero
pantalla chica. Consiguió firmar con la cadena RCN y será convertida en audiovisual. Y actualmente escribo una novela que puedo decir es “a pedido” de un importante agente español, para presentarla a una gran editorial, y que conste que si la oferta no me interesa, con seguridad la publicaré en Amazon, que es donde me encontró.
También la firma Audible se acercó a mí para comprar los derechos de todos mis libros para pasarlos a audiobook, y creo que de no haber estado en Amazon no hubiera sucedido. Prácticamente todo se lo debo a esa plataforma a la que muchos escritores le deben tanto, entre ellos personas que conozco. También hay otros que hablan muy mal de Amazon, tal vez tengan sus motivos, pero a mí me ha ido muy bien, me ha servido de trampolín para proyectos que jamás se hubieran llevado a cabo si no hubiera publicado allí.
¿Pero acaso todo se lo debo achacar a la suerte? Me parece que estaría siendo injusta conmigo misma si lo hago. Todas las oportunidades que tocaron a mi puerta se las debo a que publiqué mis libros. Y lo hice en la plataforma más conocida, pero si los libros hubieran sido malos, con seguridad nada hubiera sucedido. Por tanto me debo un autoreconocimiento y dejar de lado la falsa modestia con la que uno suele envolverse por pudor, por educación o por inseguridad. Es claro que la inseguridad nunca me abandonará, pues gracias a ella me esfuerzo en escribir cada vez mejor, pero admito que he escrito algunas novelas muy buenas y estoy orgullosa de ellas. No todas lo son, vamos a estar claros; también sé reconocer cuando las cosas no salen como me habría gustado, pero no será por falta de interés o de empeño. A todos los escritores les debe suceder algo parecido.
Es obvio, no me voy a comparar con escritores de la calidad de los grandes como Leon Uris, por mencionar un gran nombre, cada uno sabe qué lugar ocupa y sé que me encuentro en un término medio, me encanta que mis novelas se lean y que lectores entusiastas me escriban diciéndome que disfrutaron mis libros. Es el mejor apoyo que puedo recibir, entonces sé que mi trabajo valió la pena.
¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 21 de julio de 2019

El fenómeno Lucifer - The Lucifer Phenomenon (in both languages)


Debo decir que soy poco aficionada a ver series televisivas, tengo la impresión de que la mayoría de ellas están hechas para rellenar episodios y en algunos casos los temas son absurdos y repetitivos. Sin embargo, dentro del tema de lo absurdo, se encuentra una de las series que han acaparado mi atención por la calidad de la historia y la maestría del guión.

Cuando hace dos años empecé a ver esta serie por cable no fue porque alguna publicidad televisiva me llevara a hacerlo, o por alguna recomendación, simplemente estaba frente a la pantalla y me llamó la atención un programa que me hizo soltar un par de carcajadas por las situaciones por las que pasaba cierto hombre alto y bien parecido que resultó llamarse Lucifer Morningstar (Lucifer, Estrella de la Mañana). Ni siquiera eran los primeros capítulos, eran unos de los tantos que la Fox pasaba en doble tanda. A partir de ese día estuve atenta a la programación y cada miércoles me reencontraba con este personaje indiscutiblemente carismático.
Después descubrí que podía verlo en Netflix y empecé la serie desde el comienzo. Terminó con una tercera temporada a todas luces inconclusa, que  la Fox se negó a continuar, motivo por el cual millones de fans de la serie alrededor del mundo reclamaron una cuarta temporada. Esta vez fue Netflix quien se hizo cargo y el resultado fue extraordinario. Pero los Lucifans no quedaron contentos y solicitaron una quinta temporada, que es la que se está rodando actualmente, y parece que será la última.

Sin desmerecer al resto del elenco formado por Chloe Decker (Lauren German), la detective; Amenadiel (D:B: Woodside), su hermano el ángel; Maze (Lesley-Ann Brandt), la demonio; el detective Daniel Espinoza (Kevin Alejandro) y la psiquiatra Linda Martin (Rachel Harris), indispensable esta última para que el espectador se adentre en el carácter de Lucifer, no puedo dejar de decir que quien se lleva la palma por su actuación y por apoderarse de su papel de una manera verosímil es Tom Ellis, quien hace el papel del diablo.
A través de él se nos plantea un tema raras veces tocado en la literatura y en el cine de una manera tan original como en esta serie adaptada de un cómic creado por Neil Gaiman.
Lucifer se presenta como el ángel caído, y según sus propias palabras: “su Padre lo castigó por alzarse contra Él y lo envió al infierno por toda la eternidad”.  Lucifer siente que fue un castigo injusto, pues a pesar de que es el rey del infierno porque básicamente es un ángel y solo uno de ellos puede ser el rey de ese lugar, lo condenó a una vida permanentemente atada a la maldad de los hombres”.  Y según él, no es el culpable de la maldad, ni la origina, como han hecho creer a la humanidad. Él castiga a los depravados, asesinos, a los que son malvados y nada tiene que ver con que el ser humano elija ese camino. Sin embargo, por lo que se ve en la serie, es capaz de tentar al ser humano, y dependerá de las personas elegir el camino. Una inteligente comparativa de lo ocurrido con Jesús según la Biblia, que fue tentado por el demonio en el desierto. No todos caen bajo las garras de lo fácil, hay quienes eligen el camino correcto.
Otro de los planteamientos de la serie es que presenta a un Lucifer eternamente inocente, cuya ingenuidad lo lleva a cometer actos realmente dramáticos en algunos casos, y en otros excesivamente divertidos. La psiquiatra Linda trata de encarrilarlo para que logre comprender la manera de pensar de los humanos, pero parece una misión imposible.

¿Cuál es el papel de la detective Chloe? Como pieza fundamental de la historia, Chloe se presenta como una mujer correcta, con un alto nivel de la decencia y del servicio a la humanidad en su papel de detective en el que persigue a los malos. Lucifer se identifica con ella porque él también actúa de esa manera, pero él no solo los persigue, los castiga. Una pequeña diferencia: ella los atrapa y la justicia se encarga de castigarlos, y ya sabemos que no siempre es justa. Lucifer se revela ante esto y en ocasiones lo hace por su propia cuenta, lo cual le crea una ambivalencia en la percepción de su identidad: ¿soy bueno? ¿Realmente soy quien digo ser, o simplemente soy la maldad reencarnada? Y en sus constantes alegatos referidos a su Padre, Dios, a quien a veces se dirige con desprecio, y en ocasiones especialmente emotivas con desesperación, como cuando le pide ayuda, no por él, sino para salvar la vida de Chloe, vemos esa parte humana de este singular demonio. Un demonio absolutamente enamorado, tanto, que es incapaz de hacer el amor con Chloe a pesar de que ella se le ofrece, se desnuda y lo tienta, por la sencilla razón de que él siente que se estaría aprovechando de ella.
Es particularmente conmovedora la escena final dela temporada 3, cuando Pierce (Tom Welling…) dispara a Chloe y Lucifer la protege con sus alas después de que ella cae herida. Él eleva los ojos y exclama desde muy dentro: “¡Daddy!” (¡Papá!), como lo haría cualquier hijo desesperado, y salva a la detective una vez más. Es esta ambivalencia la que capta el espectador, Lucifer odia a su Padre, pero al mismo tiempo hace pactos con él, le pide ayuda, y ante todo: lo obedece.
El cuarto episodio es bastante definitivo, suceden muchas escenas que por momentos impacientan por la actitud de Chloe. Ya sabemos que ella está enamorada de Lucifer, pero hasta el momento en que él no le revela su rostro de diablo ella prefería pasar por alto todas sus alegorías a su origen divino y su naturaleza infernal, tomándolas como metáforas. Cuando se entera de que todo ha sido verdad, que él jamás le ha mentido respecto de su origen, ella escapa a Europa y termina en Italia. Investiga acerca del origen del demonio y encuentra a un sacerdote que la convence de que el Lucifer que ella conoce y que se le ha revelado, es un enorme daño para la humanidad. Aquí ella cae muchos puntos desde mi perspectiva. Me parece imposible que una mujer enamorada pueda llegar a aceptar hacer daño al ser amado sea este un demonio. Sin embargo, acepta darle un veneno (tomando en cuenta de que Luicifer solo es vulnerable cuando ella está presente, aunque Chloe todavía no lo sabe) y regresa con su cara bien lavada a Los Ángeles, en donde su primer encuentro con un Lucifer desesperado, enamorado, aguarda su regreso preguntándose por qué ha huido, si todavía lo teme, si ella querrá hablarle, su reencuentro, repito, es absolutamente frío. Lo mira sin siquiera saludarlo, y de inmediato se concentra en un caso de asesinato como si nada hubiera ocurrido. Esta frialdad, obviamente perturba a Lucifer, pero como ingenuo que es, e incapaz de mentir, piensa que ella le dice la verdad cuando le explica que simplemente se había ido de viaje después de haber visto su rostro de diablo porque necesitaba pensar.
A partir de su regreso ocurren sucesos que, encadenados sabiamente unos detrás de otros, incluyendo la aparición de Eva, quien actúa como el peso de la balanza que inclina la decisión de Chloe para aceptar que está enamorada de Lucifer a pesar de todo. Mas cuando se entera por boca de la demonio Maize, que ella no es la única humana que sabe quién es Lucifer y, que Linda, la psiquiatra, también está enterada y no hizo ningún drama más allá del impacto inicial, lo piensa y busca ayuda. Habla con Linda, con Amenadiel, y cuando le pregunta a Eva si ella ha visto su rostro de demonio y ella con la ingenuidad que la caracteriza le pregunta: ¿por qué habría de asustarme?, es cuando se da cuenta que ha actuado como una estúpida.
En esta cuarta parte vemos a una Chloe inestable, insegura, que solo al final acepta a Lucifer, pero ya él se ha decidido a dejar la Tierra y volver al Infierno, pero es tanto más noble que ella porque su decisión se basa en el temor de que a otros les suceda algo malo, al pequeño Charlie hijo de su hermano Amenadiel, o a ella misma, Chloe, y prefiere sacrificarse y dejar su espectacular vida en Los Ángeles y reinar en el infierno para cuidar que los demonios no escapen e invadan la humanidad.
No obstante esta última escena, la de la despedida, es absolutamente conmovedora. La actuación de Lauren German en su papel de Chloe y la de Tom Ellis como Lucifer nos llega al corazón. Hacía mucho tiempo una película no me hacía llorar y esta vez lo hice.
Tom Ellis es un actor que sabe reflejar una gama de emociones y parece que lo hiciera sin mayor esfuerzo, sin embargo se nota el trabajo detrás de su actuación. No es un actor más, es de los buenos. Y no lo digo porque tenga un físico impresionante o sea uno de los actores más atractivos del momento como lo catalogan las revistas de farándula; posee un conjunto de atributos que lo hacen especialmente idóneo para el papel de Lucifer. Espero que su carrera despegue a partir de esta serie porque se lo merece.
Lo peculiar de la serie Lucifer es que presenta a un ser mitad ángel y mitad demonio. Muestra su cara infernal y su parte divina y a lo largo de los episodios nos hace ver que Dios no hace diferencias entre razas. Por ejemplo: su hermano Amenadiel es de raza negra. Pero también tiene un hermano mestizo, y otra hermana con rasgos claramente asiáticos. Tampoco hace diferencia de sexos. Él se muestra claramente bisexual y lo dice tranquilamente, y eso no influye para nada en la personalidad que refleja en la pantalla, y a nosotros como espectadores no nos afecta el que un día lance un piropo a un hombre o lo bese en la boca, o se muestre manifiestamente partidario de los encuentros sexuales en los que participan tres o más personas de ambos sexos. Es decir, su manera de ver la vida no repugna, sin que por ello pueda tomarse como una alegoría a las bacanales u orgías, porque como él mismo dice: cada ser humano es libre de escoger el bien o el mal. Sin duda una lección en cuanto a moralidad que pone en entredicho a la Iglesia inclusive.
Ya están filmando el quinto y último episodio. Veamos qué más puede suceder entre Chloe y Lucifer y si cumple con las expectativas que dejaron tan altas.
Hace unos días me llegó un correo de Change.org en el que se me invitaba a firmar por Tom Ellis como el próximo James Bond. Leí la petición y me pareció que tenía la solvencia necesaria como para hacer un agente 007 y firmé. Probablemente también di a alguna casilla en la que se me informaba que podían hacer uso de mis contactos en el correo, y debido a eso he recibido muchos mails al respecto. Ofrezco disculpas por ese gazapo. De ninguna manera haría uso de mis contactos para proponer nada. No acostumbro enviar correos masivos ni para promocionar mis libros. También recibí cartas de personas que me dijeron si no tenía nada mejor en qué preocuparme. La verdad, es que sí, tengo muchísimas ocupaciones, pero también me doy tiempo para hablar de los libros y las películas que me parecen realmente valiosos. Y, por supuesto, me doy tiempo para escribir mis propios libros.
Dicho lo anterior, dejo aquí mi opinión acerca de esta serie que me pareció extraordinaria por su contenido filosófico. También recomendaría otra: Una serie inglesa llamada Peaky  Blinders de la cadena BBC, que parece que irá por la quinta temporada, a través de Netflix. ¡Todo un acierto!

THE LUCIFER PHENOMENON
I must say that I am not fond of watching TV series, I have the impression that most of them are made to fill episodes and in some cases the subjects are absurd and repetitive. However, within the theme of the absurd, there is one of the series that has captured my attention for the quality of the story and the mastery of the script.


When I started watching this cable series two years ago, it was not because some television advertising took me to do it, or because someone recommended it to me. I was just in front of the screen and I was struck by a program that made me laugh a couple of times because of the situations a certain tall, good-looking man happened to be called Lucifer Morningstar (Lucifer Morning Star). I had not even started watching the first chapters, I only saw what they were going through at that moment. From that day I was attentive to the programming and every Wednesday I met again with this character indisputably charismatic. Then I discovered that I could watch it on Netflix and I started the series from the beginning. It ended with a third season clearly inconclusive, that the Fox refused to continue, which is why millions of fans of the series around the world claimed a fourth season. This time it was Netflix who took over and the result was extraordinary. But the Lucifans were not happy and requested a fifth season, which is currently being shot, and it seems that it will be the last.

Without detracting from the rest of the cast formed by Chloe Decker (Lauren German), the detective; Amenadiel (D: B: Woodside), his brother the angel; Maze (Lesley-Ann Brandt), the devil; the detective Daniel Espinoza (Kevin Alejandro) and the psychiatrist Linda Martin (Rachel Harris), indispensable this last one so that the spectator penetrates in the character of Lucifer, I can not stop saying that who takes the palm by his action and by seizing of his role in a credible way is Tom Ellis, who plays the role of the devil.
Through Lucifer we are confronted with a subject rarely touched on in literature and cinema in such an original way as in this series adapted from a comic created by Neil Gaiman.
Lucifer presents himself as the fallen angel, and according to his own words: "his Father punished him for rising against him and sent him to hell for all eternity." Lucifer feels that it was an unjust punishment, because even though he is the king of hell because he is basically an angel and since only one of them can be the king of that place, he condemned him to a life permanently tied to the evil of men”. And according to him, he is not guilty of evil, nor originates it, as they have made mankind believe. He punishes the depraved, murderers, those who are evil and has nothing to do with the human being choose that path. However, from what is seen in the series, it is capable of tempting the human being, and it will depend on the people to choose the path. An intelligent comparison of what happened with Jesus according to the Bible, which was tempted by the devil in the desert. Not all fall under the clutches of the easy, there are those who choose the right path.
Another of the approaches of the series is that it presents an eternally innocent Lucifer, whose ingenuity leads him to commit acts that are really dramatic in some cases, and in others that are excessively tender or funny. The psychiatrist Linda tries to put him back on track so that he can understand the human way of thinking, but it seems an impossible mission.

What is the role of Detective Chloe? As a fundamental piece of the story, Chloe is presented as a correct woman, with a high level of decency and service to humanity in his detective role in which he persecutes the bad guys. Lucifer identifies with her because he also acts in that way, but he not only persecutes them, he punishes them. A small difference: she catches them and justice is in charge of punishing them, and we already know that it is not always fair. Lucifer reveals himself to this and sometimes does it on his own, which creates an ambivalence in the perception of his identity: Am I good? Am I really who I say I am, or am I simply reincarnated evil? And in his constant allegations referring to his Father, God, whom he sometimes addresses with contempt, and sometimes especially emotional with despair, as when he asks for help, not for him, but to save Chloe's life, we see that part human of this singular demon. A demon absolutely in love, so much, that he is unable to make love with Chloe even though she offers herself to him, she undresses and tempts him, for the simple reason that he feels that he would be taking advantage of her.
Particularly poignant is the final scene of season 3, when Pierce (Tom Welling) shoots Chloe and Lucifer protects her with her wings after she falls wounded. He raises his eyes and exclaims from deep within: "Daddy!" (Dad!), As would any desperate son, and saves the detective once again. It is this ambivalence that captures the viewer, Lucifer hates his Father, but at the same time makes pacts with him, asks for help, and above all: obeys him.
The fourth episode is quite definite, there are many scenes that at times cause impatience for Chloe's attitude. We already know that she is in love with Lucifer, but until the moment he does not reveal her devil's face, she preferred to ignore all her allegories to her divine origin and her infernal nature, taking them as metaphors. When she learns that everything has been true, that he has never lied to her about her origin, she escapes to Europe and ends up in Italy. She investigates the origin of the devil and finds a priest who convinces her that the Lucifer she knows and that has been revealed to her is a huge harm to humanity. Here she drops many points from my perspective. It seems impossible to me that a woman in love can come to accept to hurt the loved one, be this a demon.
However, she agrees to give him a poison (taking into account that Luicifer is only vulnerable when she is present, although Chloe still does not know) and returns with her face washed well to Los Angeles, where her first encounter with a desperate Lucifer, in love, awaits his return wondering why he has fled, if he still fears him, if she wants to talk to him, his reunion, I repeat, is absolutely cold. He looks at him without even greeting him, and immediately concentrates on a murder case as if nothing had happened. This coldness obviously disturbs Lucifer, but as naive as he is, and unable to lie, he thinks that she tells him the truth when he explains that he had just gone on a trip after having seen his devil's face because he needed to think.
From its return, events occur that, wisely chained one after the other, including the appearance of Eva, who acts as the weight of the scale that tilts Chloe's decision to accept that she is in love with Lucifer in spite of everything. But when she finds out from the demon Maize, that she is not the only human who knows who Lucifer is and that Linda, the psychiatrist, is also aware and did not make any drama beyond the initial impact, she thinks and seeks help . He talks to Linda, to Amenadiel, and when he asks Eva if she has seen his demon face and she with the naivety that characterizes her, she asks: why should she scare me? It is when she realizes that she has acted like a stupid.
In this fourth part we see an unstable Chloe, insecure, who only accepts Lucifer in the end, but he has already decided to leave the Earth and go back to Hell, but he is so much nobler than her because his decision is based on the fear that something bad happens to others, to little Charlie, son of his brother Amenadiel, or to herself, Chloe, and she prefers to sacrifice herself and leave her spectacular life in Los Angeles and reign in hell to take care that the demons do not escape and invade The humanity.
However this last scene, that of the farewell, is absolutely moving. The performance of Lauren German in her role as Chloe and Tom Ellis as Lucifer reaches our hearts. A movie a long time ago did not make me cry and this time I did it.
Tom Ellis is an actor who knows how to reflect a range of emotions and it seems that he did it without much effort, however you can see the work behind his performance. He is not an actor anymore, he is one of the good guys. And I do not say it because he has an impressive physique or is one of the most attractive actors of the moment as cataloged by the entertainment magazines; It has a set of attributes that make it especially suitable for the role of Lucifer. I hope your career takes off from this series because it deserves it.
The peculiarity of the Lucifer series is that it presents a being half angel and half demon. It shows its infernal face and its divine part and throughout the episodes it makes us see that God does not make differences between races. For example: his brother Amenadiel is black. But he also has a mestizo brother, and another sister with clearly Asian features. Neither does it make a difference between the sexes.  The peculiarity of the Lucifer series is that it presents a being half angel and half demon. It shows its infernal face and its divine part and throughout the episodes it makes us see that God does not make differences between races. For example: his brother Amenadiel is black. But he also has a mestizo brother, and another sister with clearly Asian features. Neither does it make a difference between the sexes. He is clearly bisexual and he says it calmly, and that does not affect at all the personality that reflects on the screen, and to us as spectators it does not affect us that one day he throws a compliment to a man or kisses him in the mouth, or he shows himself to be a supporter of sexual encounters in which three or more people of both sexes participate. That is to say, his way of seeing life is not repugnant, without that it can be taken as an allegory to the bacchanalia or orgies, because as he says: every human being is free to choose good or evil. Undoubtedly a lesson in morality that even questions the Church.
They are filming the fifth and final episode. Let's see what else can happen between Chloe and Lucifer and if it meets the expectations that were so high.
A few days ago I got an email from Change.org in which I was invited to sign for Tom Ellis as the next James Bond. I read the petition and it seemed to me that I had the necessary solvency to make an agent 007 and I signed. Probably also gave a box in which I was informed that they could use my contacts in the mail, and because of that I have received many mails about it. I offer an apology for that gazapo. In no way would I use my contacts to propose anything. I do not use to send mass emails or to promote my books. I also received letters from people who told me if I had nothing better to worry about. The truth is that yes, I have many occupations, but I also give myself time to talk about books and movies that I find really valuable. And, of course, I give myself time to write my own books.
That said, I leave here my opinion about this series that I found extraordinary because of its philosophical content. I would also recommend another: An English series called Peaky Blinders of the BBC, which seems to be going for the fifth season, through Netflix. All a success!

jueves, 11 de julio de 2019

¿No te convence promocionar en Twitter?


Twitter es una red social que si se sabe utilizar resulta sumamente útil para difundir noticias, promover nuestros libros, enterarnos de los que ocurre en el mundo o con nuestros actores, series o  
películas favoritas, por no hablar de las noticias de la política nacional e internacional antes de que salgan en los diarios y la televisión. Al menos yo me entero de todo en Twitter, es una especie de diario simultáneo, más ahora que Putin, Trump, Guaidó o cualquier personaje de la realeza lo utilizan para lanzar amenazas, promesas, adelanto de leyes o invasiones extranjeras. Por estos y otros motivos me parece que tener una cuenta en Twitter hoy en día es indispensable. Pero ¿qué hace que tengamos acceso a determinadas noticias? Debemos SEGUIR a las personas que nos interesan. Así como deseamos que otros se enteren de lo que nosotros publicamos allí, a los demás también les interesa que nosotros sepamos qué piensan, qué venden o qué escriben, de manera que en este aspecto Twitter es extremadamente recíproco. Tus noticias se expandirán más a cuantos más sigas y cuantos más te sigan, de lo contrario quedarán reducidas a un pequeño círculo de personas que se aburrirán de ver siempre tus mismas noticias.
Esta plataforma amplió el número de caracteres que podían escribirse de 140 a 280, lo que facilita la explicación o el enunciado de cualquier noticia que deseemos dar a conocer.
¿Qué le funciona mejor a los escritores? Obviamente las imágenes. Como en todo sitio, las imágenes atraen poderosamente la atención y, por supuesto, no olvidarse del enlace. De lo contrario lo que deseamos publicitar quedará allí como algo que se vio y se olvidó. Ahora todo se centra en la accesibilidad. Cuantas más facilidades para encontrar el sitio, mejor.
En Twitter también se pueden formar grupos, en el caso de escritores, se ponen de acuerdo para tuitear los avisos de los demás, de manera que cada uno de esos avisos saldrá en Twitter no una, ni dos, ni tres veces, sino todas las veces que los demás del grupo hagan RT.  Yo prefiero publicar mis tweets personalmente. He comprobado que los libros que pertenecen a esos grupos raramente ocupan los primeros lugares en ventas, pese a que algunos tienen más de 20 o 30 RTs diarios. Mis Tweets no son tan retuiteados como otros (tal vez porque piensan que no lo necesito, o quién sabe por qué otros motivos) pero mis libros se venden y se leen, lo que es más importante. Eso sí, en mi mercado natural, que es el de amazon.com, un mercado que abarca los Estados Unidos y los países de Sudamérica, excepto Brasil, que tiene su propia Amazon y el idioma es el portugués.

A veces me encuentro a lectores desconocidos que me dejan Mensajes Directos (MD) que es como se llama a los mensajes privados en Twitter, diciéndome que leyeron mis novelas, otras veces me dejan comentarios recomendando mis libros, la verdad, es muy satisfactorio encontrarse con estas sorpresas. En ocasiones veo imágenes o fanarts publicadas en mi time line (imágenes de mis libros creadas por lectores u otros escritores) que son una verdadera pasada.
Los que se quejan de no comprender Twitter es porque no se han dado a la tarea de seguir a otros, de promocionar a otros, de elaborar imágenes para otros para que de esta manera los tengan presentes y los seguidores de estos otros vean también sus libros. Una buena idea es seguir a los superventas, porque ellos tienen muchos seguidores que son lectores, que se convertirán en potenciales lectores de nuestros libros. Repito: Si nos limitamos a seguir a nuestro círculo de amigos, también reduciremos nuestro potencial de ventas.
Dejar un comentario acerca de cualquier tema, hacer un RT o dar un clic sobre el pequeño corazón que allí significa “Me gusta” hace la diferencia. Las personas tienden a agradecer los gestos amables, y generalmente son recíprocos. Claro, como en todas partes, también hay quienes solo se limitan a dejarse promocionar. Cuando esto ocurre y veo que no hay interés de parte del autor del libro que ayudo a promocionar, simplemente dejo de hacerlo, porque no veo por qué gastar mi tiempo en algo que no le interesa al propio autor.

Gran parte de mis seguidores son de Estados Unidos. Los norteamericanos son bastante más recíprocos que los latinos, y son inmediatos. Empecé a seguirlos y a promover sus libros mucho antes de publicar mi primer libro en inglés, “Waldek” (La búsqueda), de manera que cuando lo lancé ya tenía seguidores que me ayudaron a promocionarlo, y me consta que muchos de ellos lo compraron. Así mi novela logró llegar a 99 comentarios, algo muy difícil de conseguir en el mercado angloparlante. Eran más comentarios, pero Amazon borró unos tantos, no sé a cuenta de qué.

Cuando otros escritores me piden que ayude a promocionar sus libros yo lo hago encantada, siempre y cuando vea que el autor también está involucrado en el trabajo de promoción, de lo contrario dejo de hacerlo. La mayoría de las veces actúo por reciprocidad, y no me limito a hacer RT sino a copiar íntegro el aviso, incluyendo la imagen y tuitear por mi cuenta.

Algo que se debe tener presente son los horarios. Por aquí en América, cuando en España es mediodía, nosotros apenas estamos abriendo los ojos; son seis horas de diferencia. De manera que los de España raramente me verán a las 9 o 10 de la mañana. Yo empezaré a estar presente a partir del mediodía, esto cuando tengo tiempo, claro. Mi mejor hora es por las tardes, a partir de las 4 o 5 y de ahí en adelante, aunque no siempre puedo estar en Twitter, debe ser el motivo de que mis libros se vendan más en América. Por eso promociono libros de autores españoles por la mañana (para mí) y libros de angloparlantes por las tardes.

Eso sí, mis libros que están en Alemania, Francia y Reino Unido necesariamente los publicito primero, (en la mañana para mí, mediodía para ellos) porque raramente están en Twitter demasiado tarde, no así los españoles, que me consta que están presentes hasta altas horas de la noche.

Como ven, hay muchos aspectos a tomar en cuenta, pero una vez que se adquiere el hábito resulta muy fácil. Y, créanme, cuando dejo de estar presente en Twitter por varios días, se nota en las ventas.

¡Hasta la próxima, amigos!

lunes, 8 de julio de 2019

Aviso para los concursantes al Premio Literario Amazon 2019



Como miembro del jurado me veo en la necesidad de aclarar ciertos puntos a los escritores que me escriben para saber cómo se seleccionan las obras finalistas.
Según he dicho en entrevistas que he respondido al respecto, los cinco miembros del jurado no seleccionamos las obras finalistas. Es el patrocinador, en este caso, Amazon, el que hace la selección. ¿Basándose en qué parámetros? No lo sé, e ignoro si algún otro miembro del jurado lo sabe. Al igual que en todos los concursos, esa selección es secreta e inapelable (según bases de premios Planeta y Alfaguara) y supongo que el patrocinador está en su derecho de no aclarar en qué consiste la selección y cuáles son los parámetros para llevarla a cabo. En cambio, a favor de Amazon, debo decir que al menos ellos son honestos cuando ponen en las Bases: “El Patrocinador evaluará cada Libro en función de su viabilidad comercial, a su absoluta discreción, y elegirá a cinco finalistas”. Algo que los demás concursos no aclaran.
¿Qué haría yo si tuviera que elegir a los finalistas?
1. Me fijaría en el título.
2. Leería la sinopsis.
3. Las primeras páginas del libro me darán una idea de su calidad.
4. Creo que también me fijaría en el género para que cada año tenga oportunidad uno diferente.

Lo extraordinario de este año es que cualquiera de los finalistas tendrá la oportunidad de competir con los finalistas tanto de este concurso como del resto de concursos de KDP de otros idiomas y serán valorados por un panel ejecutivo de Amazon Prime Video sobre su potencial para ser adaptados a una producción audiovisual basándose en diversos criterios como: creatividad, originalidad, singularidad narrativa y público potencial. (Creo que estos mismos criterios son los que se aplican a las obras escritas).
Los miembros del jurado no nos ponemos en contacto entre nosotros para dilucidar o elegir al ganador. Al menos no es mi caso. Por naturaleza soy discreta y prefiero no verme involucrada en dimes y diretes, de manera que mi opinión de los cinco libros finalistas que leo, solo la sabrá Amazon. Algún que otro escritor me escribirá (siempre hay quienes intentan enterarse cómo va el asunto) preguntándome al respecto, y mi respuesta puede ser complaciente, diplomática o alentadora, pero eso no garantiza que esté diciendo lo que realmente pienso, por eso, por favor, les suplico: no lo hagan.
¿Pienso que hay otras novelas que debieron ser seleccionadas como finalistas? Obvio que sí. Creo que hay muchas novelas que quedan fuera, pero cuando los participantes suman miles es inevitable que suceda.
¿Por qué Amazon decidió que mi nombre figurase entre los miembros del jurado? No lo sé exactamente. Así como tampoco sé el motivo por el que eligió a los demás. Solo puedo suponer que lo hizo porque tal vez consideren que soy buena lectora debido a la cantidad y género de novelas que leo. (Ellos deben llevar un récord de todo).
Amigos, deseo lo mejor para los participantes y tengan la seguridad, eso sí, de que la opinión que emitiré de las novelas finalistas será sincera. No me dejo llevar por amiguismos o por presiones.
Blanca Miosi

jueves, 27 de junio de 2019

¿Qué es Ebrolis y por qué es importante para lectores y escritores?


Hace cuatro años recibí un correo de una página llamada Ebrolis. El aviso despertó mi curiosidad porque se hablaba de libros y cuando entré a la web me di con la sorpresa de que se trataba de recomendaciones de libros escogidos según el género que yo eligiera a unos precios tentadores.
Desde entonces recibo la newsletter  sin falta todas las semanas y en ocasiones he visto libros míos ofertados, lo cual me produce una gran alegría. Tengo varios grupos en Facebook, uno de ellos es de ebooks legales gratis, y suelo postear los libros que Ebrolis ofrece de manera gratuita, así como también otros libros que puedan ser de interés para mis seguidores a precios rebajados.


Creo que Ebrolis tiene una forma de negocio novedosa y atractiva, porque solo sugiere la lectura del género que me agrada, lo cual es un alivio como lectora, y como escritora encuentro la página como una gran ayuda y complemento promocional más allá del que Amazon o yo misma puedo ofrecer.  Por ahora los libros que ofrecen son de Amazon, Tagus, Apple, Google Play, Books, Barnes & Noble, Nook, Kobo, Smashwords, pero tengo entendido que están ampliando su oferta a Ibooks y tal vez a otras tiendas populares.
Con cuatro años de vida y 65.000 suscriptores veo a este grupo de jóvenes emprendedores mucho futuro, porque, además, cada cierto tiempo ofrecen un pack de libros que son toda una tentación por la forma en que se pueden comprar: “Descarga gratis o paga lo que quieras por este pack de 18 libros” que pueden ser de misterio, ciencia-ficción, thrillers, fantasía, histórica, o romántica, según sea el caso. ¿Quién puede resistirse a eso?
A los lectores les fascina, y a los escritores les conviene que sus libros sean leídos aunque sea a un bajo costo, porque lector ganado es lector que recomienda y que se puede volver un fan potencial.
Puedes darte de alta para recibir las recomendaciones de Ebrolis AQUÍ y para autores/editoriales, tienen la página www.ebrolis.com/autores.
¡Hasta la próxima, amigos!


lunes, 10 de junio de 2019

¡Finalmente! La presentación de la Trilogía EL MANUSCRITO



Finalmente tuve mi primera presentación de libros. ¡Y vaya que la disfruté!
Sentada frente a un numeroso público formado en su mayoría por personas dedicadas al mundo literario, me refiero a profesores de literatura, ensayistas, poetas, dramaturgos, expertos en historia universal y gente relacionada con la cultura, debo confesar que me sentí intimidada. Me consolé pensando que muchos de los presentes eran amigos y dejarían pasar cualquier tontería que yo dijese en relación con mis libros o el oficio de escribir, algo que para mí es natural, aunque vine a descubrirlo con relativa tardanza. Pero como dicen: “el tiempo de Dios es perfecto”. Es probable que si hubiera empezado antes habría estado condenada al fracaso.
Yioyana Ahumada, la periodista y ahora amiga, se sentó a mi izquierda en el pequeño sofá estilo Luis VI en donde antes había reposado mi antecesor, Álvaro Pérez Capiello, un reconocido escritor venezolano autor de la novela “Los dieciséis escalones”, porque fue una presentación por partida doble.  La seguridad de Yoyiana era incuestionable, es profesora de periodismo en la Universidad Central de Venezuela y reconocida en el ámbito cultural caraqueño; Lidia salas, la promotora del evento, a quien estaré eternamente agradecida, fue la que propició el que Ahumada fuera la encargada de la presentación de mi trilogía. Como decía, Yoyiana se sentó a mi lado y su presencia imponente me dio cierta seguridad, pues sentía que a su lado yo adquiría jerarquía. Sus palabras, inesperadas para mí, fueron un baño a mi ego. Y cuando digo esto lo digo en serio. Sé que en las presentaciones se suele poner en un alto sitial la obra del autor, pero Yioyana habló de mí, de cómo ella me percibía después de la entrevista que me hizo días antes. Luego habló de mi obra y es la parte que más disfruté, pues escuchar a alguien de su talla decir que mis libros no se podían dejar de leer, es el sueño de todo escritor. Se refirió a mí como un “fenómeno”, en el buen sentido, obviamente, y que yo tomé como halago. ¿Por qué un fenómeno? Tal vez porque no provengo del mundo literario y pese a ello mis libros se venden y se leen en todo el mundo, algo impensable para cualquier escritor que cumpla con todos los requisitos. Alabó mi condición de autopublicada y de cómo llevaba esa insignia con orgullo y promocionaba mis obras y las de otros escritores sin tapujos ni reticencias. Eso es cierto.
Maravillosa presentación, Yoyiana, fue toda una sorpresa. Después hablé yo, y lo que llevaba preparado por escrito ya en ese momento no cumplía con lo que deseaba expresar. Preferí improvisar tomando en cuenta sus palabras y me lancé al ruedo. Supongo que dije algunas tonterías que espero perdonen, pero eran las que el momento indicaba.

También agradezco de corazón a Mariela Mata Grossi, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello quien leyó la trilogía y tuvo unas palabras de elogio para mi obra, y a Mireya Guerrero, auditora de profesión y experta petrolera así como una aguda lectora. Habló de la trilogía El manuscrito de una manera apasionada. Mi más profundo agradecimiento, sé que ambas leyeron mis libros porque lo desearon, no tuve que imponerles nada, y eso es muy valioso para mí. Como dije en la presentación: prefiero que otros hablen de mí y de mis libros, hacerlo yo sería absurdo.
Desde aquí agradezco a Edgar Vidaurre Miranda, presidente del Círculo de Escritores de Venezuela, a Carmen Cristina Wolf y muy especialmente a Lidia Salas, y a todos los asistentes a un evento que siempre guardaré en mi memoria.

¿Deseas ver la presentación? Aquí: https://youtu.be/76uAsIvJjNo

La trilogía EL MANUSCRITO:

EL SECRETO http://viewbook.at/ElSecreto   
EL COLECCIONISTA  http://viewbook.at/Coleccionista   
EL RETORNO http://viewbook.at/Elretorno   

martes, 28 de mayo de 2019

¿Te preocupan los comentarios negativos?

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J. D. Salinger, ante su obra "El guardián entre el centeno", uno de los escritores más enigmáticos del siglo XX. Le bastó una sola obra para ser idolatrado.
Ser escritor es someterse al escrutinio público. No solo de los lectores sino de las personas a las que un escritor no les cae bien aunque no hayan leído una página de algún libro de su autoría. Antes no existían las redes sociales y no enterarse de la opinión de los lectores concedía cierta tranquilidad a cualquier escritor publicado. Ignorar qué pensaban los lectores hacía la vida más sencilla de cualquier escritor, quienes temían, eso sí, la opinión de los críticos literarios, capaces de situar un libro en las estrellas o hundirlo en el olvido. Hoy en día con el advenimiento de Internet y el acceso a las redes sociales es posible que la opinión de los lectores llegue directamente al autor, antes un ser inaccesible, impenetrable y en nuestra imaginación de lectores situado en algún lugar mágico en el que se encerraba a crear sus obras, los imaginábamos como seres tortuosos, con un cigarrillo entre los dedos o varias botellas de algún líquido espirituoso vacías a su alrededor escribiendo día y noche. Se tejían en su entorno una serie de leyendas que aupaban el misterio ya de por sí endilgado a la dama en cuestión, como fue el caso de Agatha Christie o Amandine Aurore Lucile Dupin, de seudónimo George Sands, la escritora francesa amante de Chopin, o las leyendas misteriosas que se crearon alrededor de Edgar Allan Poe y la vida de Oscar Wilde.

En la actualidad la idea que se tiene de un escritor es absolutamente diferente. Son personas accesibles, en muchos casos bastante normales, aunque también existen los que se crean un aura de relativo misterio o de viajeros empedernidos o los que prefieren permanecer ocultos al público y no tienen cuenta en ninguna red social, o escriben bajo seudónimos —en algunos casos varios—, porque prefieren su intimidad o porque temen que lo que escriben pueda marcarlos de alguna manera nefasta en su vida cotidiana.

El asunto es que cualquier novela que se publique o autopublique terminará vendiéndose en alguna plataforma digital en donde se alienta al lector a dejar comentarios. Igual sucede en sitios como Twitter, Instagram, Linkedin y en especial en Facebook, en los grupos de lectores y escritores en donde gente que lee y también la que no lee opina públicamente de la obra de cualquier escritor, trátese de García Márquez, Faulkner, Hemingway, Proust, Cervantes, Coelho como también de cualquier escritor autopublicado.

Estoy segura de que a un Dan Brown le importa menos una crítica negativa que a cualquier escritor independiente por la sencilla razón de que los últimos están más expuestos y son más frágiles. Pero no debe ser razón para rechazar cualquier crítica negativa. Cada persona es un mundo, y acabo de ver en un hilo en Facebook con más de trescientos comentarios que a unos les encantaba El Quijote, La divina comedia, Cien años de soledad y Las Uvas de la ira mientras otros denostaban enérgicamente de ellas. Tenemos la suerte de que exista tanta diversidad; unos dicen que Rayuela es una maravilla y otros que no llegaron a la tercera página, mientras que El hombre de la rosa era odiado y amado con igual intensidad por casi la misma cantidad de lectores. No se puede complacer a todo el mundo. Así como existen diversidad de escritores la hay de lectores. No podemos desanimarnos porque un lector deja un comentario negativo, claro, los escritores preferiríamos que si es negativo fuese lo más delicado y educado posible, pero los lectores simplemente escriben lo que piensan o lo que sintieron al leer un libro así como nosotros pensamos y sentimos al escribirlo.

Cada escritor especulará que su obra es mejor que la de cualquier otro, y se sentirá ofendido si alguien se atreve a decir que su obra es un bodrio. Pero esa misma obra para otro lector puede ser sublime. Comprobado en el debate al que me referí líneas arriba en el que escritores famosos sufrieron el escarnio público de sus obras más galardonadas. Así como hay escritores incultos, necios, soeces, ignorantes, cretinos, tercos, obtusos, fanáticos religiosos, ateos, sabios, científicos, brillantes, genios, aventureros, misteriosos…, también hay lectores incultos, necios, soeces, ignorantes, cretinos, tercos, obtusos, fanáticos religiosos, ateos, sabios, científicos, brillantes, genios, aventureros, misteriosos… No debería preocuparnos la diversidad en los comentarios sino el contenido de nuestro libro. Contra la opinión pública no podemos hacer nada. Está fuera de nuestro alcance, enfoquémonos en lo que sí podemos cambiar.

¡Hasta la próxima, amigos!