¿Informe o novela?

Escribir es fácil. Hacerlo bien es difícil. Lo aprendí cuando ya había escrito varias novelas pero ninguna era buena. Como me dijo la directora de publicación de Alafaguara: “Tu historia es muy interesante pero necesita una profunda corrección. Está muy mal escrita”. Y así tenía varias. En aquel tiempo pensaba que todas eran obras maestras, ¡pero qué equivocada estaba!
Sin embargo debo decir a mi favor que las historias eran buenas. Lo único rescatable. Y lo único que me ha hecho sobrevivir como escritora, pues de no haber recibido esa crítica dura en aquellos ya lejanos días, jamás hubiese buscado ayuda para aprender a escribir.
Pero… ¿Se aprende a escribir? Claro que sí. Lo que no se aprende es a ser creativo, imaginativo y, por qué no decirlo: audaz. Porque se requiere audacia para exponer al público una obra escrita por uno.
Lo que nadie me enseñó es que una novela debe tener una historia.  Y que la historia debe tener un problema que debe ser resuelto.
Una relación de hechos por más que contenga datos interesantes, ya sean geográficos, costumbristas, paisajísticos, reflexiones, no es novela si no existe un problema, un protagonista, una contraparte, un nudo, varios puntos de giro y un desenlace. De no ser así estaríamos relatando simples experiencias, como si fuera un informe periodístico o un diario. Y una experiencia personal no puede ser interesante solo porque nos sucedió algo que para nosotros fue extraordinario; debe serlo para los lectores.
Algunas amigas piensan que cualquier problema personal es digno de una novela. Me refiero a tragedias familiares, como el abandono del marido, la muerte de un hijo, la pérdida de una fortuna, o la enfermedad incurable de alguien muy querido, y tal vez lo sean, pero no serán historias inolvidables si detrás de cada una de ellas no subyace el elemento sorpresa:
1.      Si el marido desapareció sin dejar rastro y de pronto se encuentran algunas pistas entre sus efectos personales que haga ver que pertenecía a una célula terrorista, era un espía secreto, o era miembro de una secta satánica, ya el abandono del marido se convierte en una buena historia.
2.       Si la historia de la muerte de un hijo va precedida por una enfermedad misteriosa adquirida a través de unas investigaciones que se realizaban en un laboratorio clandestino; o si después de su muerte empiezan a ocurrir fenómenos sospechosos; o si en realidad el chico no está muerto pero lo tuvieron que hacer pasar por muerto por asuntos relacionados con la mafia. O si descubren que después de muerto aparece otro joven exactamente igual a él…
3.       Si después de perder una fortuna la familia se entera de que el banco no es el culpable sino que existe una organización secreta que ideó un plan maestro y macabro para tomar posesión de la mansión donde vivían porque en sus profundidades existe un pasadizo secreto que lleva a la bóveda de un banco, uno que oculta una riqueza en la que estuvieron envueltos los nazis y por ese motivo no pueden sacarla a la luz…
4.       Si la enfermedad incurable del ser querido es exprofeso, y hay alguien que lo está envenenando…
Las novelas no son historias simples, deben ser muy interesantes y sus personajes también, porque el lector voluntariamente desea ser convencido de que todo lo que allí ocurre es posible que sea realidad. No es suficiente con escribir correctamente y ser un genio en gramática y estilo. Se requiere algo extra para componer una historia coherente con diversos factores que la enreden hasta el punto de no tener otro camino que encontrar una solución. 

Por poner un ejemplo: una historia que por el título parece ser predecible como LA LISTA, mi última novela, se vuelve absolutamente impredecible. Creo que es el secreto de las historias que enganchan, que quedan en la memoria del lector.

Y lo peor que podríamos hacer es crear falsas expectativas y dejar cabos sueltos tanto en la propia historia como en la sinopsis.

Como decía Anton Chejov:
Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí.
 ¡Hasta la próxima, amigos!

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares