¿Cómo nace una novela?
Cuando los amigos se enteran de que soy escritora suelen darme ideas “espectaculares” para que yo las convierta en novelas. En ocasiones me cuentan su historia familiar, o cómo llegaron a emigrar de aquí allá, o que tienen una amiga digna de una novela porque su marido la abandonó con cinco hijos y dicha amiga tuvo que salir adelante sola, o que alguien tiene un primo que a pesar del cáncer pudo estudiar y se graduó antes de morir… No digo que no sean historias de vida muy humanas y hasta podrían ser interesantes, sin embargo, hasta el momento no ha despertado genuino interés de mi parte ninguna de ellas. ¿El motivo?
Pienso que una novela debe estar compuesta por más que desgracias familiares, personales o de cualquier otra índole, porque para eso está la vida misma. Vivimos rodeados de ellas y nadie se apasiona al enterarse de las desgracias. Cuanto más, nos conmueve y se nos aloja un sentimiento de culpa, desagrado, repudio, compasión o cualquier otro sentimiento relativo a la circunstancia en cuestión. Una novela se basa en una historia que a nadie se le ocurriría atravesar, o que solo lo haría si las circunstancias fuesen extraordinarias.
La historia de inmigración sería digna de una novela si fuese porque en ese lugar del mundo no existiera nadie más que esa familia; los demás yacen muertos debido a un evento sobrenatural que los eligió a ellos como portadores de un secreto o de una enfermedad nefasta o de algo insólito e increíble que tienen que entregar a determinado presidente importante que… ¿me dejo entender?
La mujer abandonada con cinco hijos que salió adelante sola, en realidad es una asesina. Su marido está bajo el cemento del sótano. Sus hijos son criados por ella a su manera y forman un equipo del bajo mundo: prostitución, estafas, secuestros y llegan a hacer una inmensa fortuna…
El primo que tiene cáncer lo contrajo a raíz de un experimento que hicieron con él y a cambio, le pagaron los estudios, pero antes de morir extorsiona a los científicos y promete divulgar la noticia a los medios si su familia no recibe una enorme cantidad de dinero. Sin embargo, ahí no acaba el asunto. Antes de morir extrae una cantidad de sangre de su cuerpo y encarga a un miembro íntimo de su familia que propague la bacteria entre los científicos que la crearon.
Las vidas reales pueden ser duras y probablemente asombrosas, pero para que sea una novela debe existir un elemento inesperado. Solo digo.



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