miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Novela romántica o francamente erótica?

En este blog ya he hablado hasta la saciedad de cómo publicar un libro en Amazon, cómo utilizar las redes sociales para promocionar nuestros libros, qué necesita un libro para tener la posibilidad de convertirse en un bestseller…  hoy voy a hablar de las tendencias, es decir, de lo que la gente más está comprando, o mejor dicho: el tipo de lectura que más se vende.

Creo que ya todos sabemos (al menos los que estamos en el mundo de la publicación) que las mujeres somos las que más leemos, por lo tanto las editoriales y los escritores independientes, y los que autopublican, se interesan en la novela romántica, preferiblemente erótica. El erotismo no es nuevo, pero después de las 50 sombras parece que hubiera caído algún mito y se ha perdido el pudor. Quien no escribe una escena de erotismo explícito es un escritor “poco maduro” o con “algún problema de libido o complejo sexual”.  Así que las y los escritores se han dado a la tarea de ahogarnos en un mar de novela erótica disfrazada de novela rosa.  Y parece que han dado en el clavo. Millones de lectores se vuelcan a este tipo de lectura y lo admiten públicamente, se han creado páginas específicas para el género, se intercambian novelas, comentarios, y piden más y más, y las escritoras de novela erótica no se dan descanso escribiendo para poder saciar el voraz apetito de sus lectoras. Para muestra basta ver la cantidad de portadas dedicadas a tema:


¿A qué se debe este fenómeno? ¿Será que hay tal cantidad de mujeres (digo mujeres porque son las que más consumen este tipo de lectura) frustradas que de la única manera como llegan al clímax es leyendo? Sé que saldrán algunas diciendo que hablo por despecho, porque no escribo novela romántica. No es así. Como escritora soy capaz de escribir y describir la más pervertida escena erótica, pero no me atrae este tipo de literatura. Ni leerla ni escribirla. Y no es que sea superior o inferior, más o menos inteligente o más o menos desinhibida, simplemente soy diferente. A veces leo comentarios que dicen que ya están saturadas de tanto sexo. Pero después vuelven a la carga. Lo entiendo. El sexo es lo único por lo que alguien dejaría de comer.

Yo seguiré con los temas que me gustan, y me perdonan las personas que se me acercan para contarme sus tragedias pensando que son argumentos perfectos para una novela, o quienes me escriben relatándome oscuros secretos familiares. Sus historias son respetables, pero los temas que escojo escribir son absolutamente originales. No escribo de madres que hicieron la vida imposible a sus primogénitas, o que fueron abandonadas con quince hijos. Me gusta escribir historias que jamás podrían ocurrir,  o que nadie se las ha imaginado o conocido. Los asesinos seriales, los vampiros, las mujeres engañadas… se han vuelto temas cotidianos.  Y si escribo una novela romántica, la protagonista jamás se arrepiente de haber sido prostituta, ni se siente con la obligación de rendir cuentas al marido. Prefiero que sea una depredadora, sin que tenga que llenar páginas y páginas de sexo puro y duro.

Hasta aquí llegué hoy. Ya saben que no me gusta extenderme, eso se lo dejo a los que para explicarse deben llenar cinco cuartillas.


¡Hasta la próxima, amigos!

6 comentarios:

  1. El erotismo tuvo un momento cumbre en ventas con la famosa Cincuenta sombras. Sin embargo, lo que sigue vendiendo más del 50% de todo lo publicado es el romance, sin "sexo explicito". Un ejemplo: "Yo antes de ti" de Jojo Moyes
    Y lo que va en alza constante es el suspenso romántico.

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    1. Gracias por el apunte, Marlene, aunque yo veo por todos lados promociones acentuando la parte erótica de la novela, como si eso fuera lo que los lectores andan buscando. a lo mejor son escritores desfasados, que se quedaron en el sexo explícito.

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  2. Con la novela erótica me pasa un poco como con la romántica; creo que su tipificación no es correcta.De la misma forma en que me nievo a catalogar los libros de Megan Maxwel como románticos, lo hago con este tipo de literatura, considerando que el erotismo es mucho más elegante que el sexo explícito. Erotismo es otra cosa, señores, no lo que se lleva ahora. Llamémos a las cosas por su nombre.

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    1. Erotismo es lo que en este momento sobra. Necesitamos novelas con mayor contenido, que vayan más allá de una relación romántica.

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  3. Sí, es cierto. Parece que la novela erótica está en auge. Sin embargo no me atrevería a juzgarla ya que no he leído nada de ella, me refiero a las que como tal se publicitan. En principio, una obra cuyo eje principal sea el romance únicamente no me atrae, prefiero otros temas y géneros. Lo que es indudable es que tienen un público. Supongo, además, que pese al parecido de las portadas muchas serán diferentes en calidad y contenido. Vi la serie Outlander en TV, basada en la serie homónima, y tengo que decir que me gustó. No sólo por la relación sino por el mundo que describía (la serie está bien hecha, no se si a la altura del libro o mejor), lo que quiere decir que si hay un público que busca el romance y a eso se le añade un género: novela histórica, suspense, terror, etc... pues el público está ahí. En la biblioteca de mi localidad hay un armario con todos los libros de romance, y están manoseados y requeteleídos. Así me lo confirmó además la bibliotecaria.

    Igual que nosotros buscamos ciertas cosas o temas, un gran público busca vivir un romance. Es cuestión de gusto.

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    1. Entre gustos y colores nadie manda excepto el consumidor. No dudo que haya excelentes novelas románticas y que tengan muchísimos lectores.

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