viernes, 8 de junio de 2012

El mundo de Juan Gómez Jurado, entrevista

En ocasión del lanzamiento de su reciente novela La leyenda del ladrón traigo esta entrevista a petición de María E. Sanz @mesanzga (Twitter)


Entrevista a Juan Gómez-Jurado

Soy  amante de los libros desde que tuve en mis manos un ejemplar de La dama de Monsoreau, de Alejandro Dumas. ¿Cuántos años tenía en aquella época? Unos once o doce, y recuerdo el impacto que causó en mí El duque de Anjou, Chicot, el bufón de la corte… y por supuesto ella, la dama, quien llevó a volar mi imaginación y supe por primera vez cómo era perderme en el reino de la fantasía. Han pasado muchos años desde entonces, y hoy sigo amando los libros, y descubriendo autores que siguen haciendo vibrar mis sentidos.
 Uno de ellos es Juan Gómez Jurado, un escritor que empezó muy joven y que sin embargo tiene una pluma que fácilmente se puede codear con los grandes de la escritura.


En sus novelas, entre la novela negra y la de aventuras, prevalece un excelente dominio del idioma y de los temas que trata —siempre actuales—, hasta el punto que es muy difícil lograr separar la fantasía de la realidad.  



—Juan, lo que te voy a preguntar lo debes haber respondido en muchas ocasiones, pero es mi deber hacerlo: ¿Cómo un muchacho tan joven pudo escribir una novela como Espía de Dios? Pensé que para ser escritor había que tener cierta experiencia de vida. ¿En qué te inspiraste para recrear la personalidad de los personajes de tu novela?

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—No hay una respuesta fácil a eso... Sigo pensando que soy un muchacho joven, aunque cuando escribí
 Espía de Dios ya llevaba una década trabajando como periodista y era padre, así que algo de experiencia vital tenía. De todas maneras, hoy soy incapaz de releer mis primeras novelas, lo único en lo que pienso es en escribir una mejor que la anterior y me doy cuenta de que cada día aprendo algo distinto que se vuelca en los libros.

Contrato con Dios, tu siguiente novela, cubre un tema apasionante, ambientado en el desierto de Jordania, con unos componentes que bien podrían servir para una superproducción cinematográfica. ¿Te han hecho alguna propuesta?

—Sí, tenemos un proyecto en marcha que está en fase de preproducción, ahora toca cruzar los dedos y que consigan armar un buen equipo de profesionales. Me hace mucha ilusión ver la novela trasladada a la gran pantalla.

—Tu tercera novela,
 El emblema del traidor, merecedora del VII Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008, también tiene un componente de la época nazi, ¿crees que aún hay mucho que contar de ese período?

—Creo que nunca terminaremos de hablar de la época nazi porque es el momento en que como seres humanos raspamos el fondo del barril, y lo que
 encontramos es repugnante. Es necesario y bueno que se sigan ambientando novelas en esa época para no perder nunca de vista hasta dónde nos pueden llevar los extremismos. Estamos a tan solo un pequeño empujón de repetir esa situación, incluso hoy en día. Llevamos tres años de crisis y aquí en España ya hay voces reclamando a gritos la expulsión de los inmigrantes que roban el trabajo de los españoles. Danos veinte años de crisis como tuvieron los alemanes y verías cómo empezaríamos a pasar magrebíes por las cámaras de gas. Tristemente el ser humano es muy predecible.

—¿Cuánto tiempo te toma dar forma mental al tema de una novela?

—Hasta ahora me ha pasado lo mismo con mis cuatro novelas (tres publicadas y en la que estoy trabajando). Una
 noche me viene una idea, un tema que me sacude con un golpe de inspiración y me desvela.  A partir del día siguiente me pongo a buscar documentación, proceso que lleva seis o siete meses. Y luego otros diez para escribirla. En esta última estoy tardando más porque es bastante más compleja, al ser una novela histórica ambientada en el siglo XVI.

—¿Crees que una novela con un buen tema pero mal escrita o deficientemente escrita pueda llegar a publicarse?

—Podría ser que ocurriese, si los editores que leen el primer manuscrito son lo bastante valientes como para coger al autor por las orejas, decirle que es muy mala pero que tiene posibilidades. En nuestro país tenemos un caso muy reciente, de un autor de novelas históricas que en su primer trabajo presentó un manuscrito infumable, de 1200 páginas. Pero alguien vio ahí algo, y acabó siendo uno de los mayores éxitos de los últimos años. No cito el nombre para proteger las fuentes.


—¿Desde qué edad escribes?

—Desde los cinco años, dicen mis padres. Haciéndolo en serio y con consciencia de ello, desde los 16.


—¿Cómo pasas el tiempo libre?, si lo tienes, ¿ qué es
 lo que más te satisface hacer aparte de escribir?  


—Tiempo libre
 tengo poco porque debo dedicarlo a mis dos hijos. Pero mis aficiones favoritas son el cine, los libros y los cómics, obviamente. Claro que con esas actividades no es como si realmente dejase de trabajar, porque todas ellas te acaban llevando a tus propias historias. La única afición que se aleja un poco de eso es la fotografía, que puedo practicar mucho menos de lo que me gustaría. 


—¿Te sigue gustando firmar autógrafos?

—Me encanta dedicar libros, y cuanto más manoseados mejor. Sobre todo a los chavales de 15 o 16 años, que es la edad a la que los escritores deciden serlo. Me tomo mi tiempo con cada lector y les suelo dar mi correo electrónico para que me cuenten qué les pareció. Se aprende muchísimo de los comentarios de la gente, y suele ser un intercambio maravilloso.

—La fama tiene un precio, generalmente es la tranquilidad. ¿Te molesta que te reconozcan en público?

—No te creas que ocurre mucho, tengo una cara bastante corriente. En las librerías sin embargo sí que me pasa, incluso en las de los aeropuertos. Supongo que la gente no me reconoce si no me ve rodeado de libros, y yo a mí
 mismo tampoco.

—¿Cuál consideras que es la parte más difícil en
 la ejecución de una novela, el inicio, la trama, los personajes, el final?

—Depende de cada historia. Para mí suele ser el segundo acto, que es normalmente donde más pelotas tienes en el aire y tienes que hacer que circulen a gran velocidad
 sin que se te caiga ninguna. En el caso concreto de la novela que estoy escribiendo ahora, lo más difícil fue conciliar la documentación con una trama sencilla y directa. Y también dar con el lenguaje adecuado. No me gustan los autores que intentan recrear el lenguaje del XVI cuando escriben sobre aquellos tiempos. Sería lo mismo que escribir en inglés cuando escribes el diálogo de un personaje nacido en Londres. No tiene sentido. Aunque parezca mentira, lo raro es escribir con un lenguaje moderno y directo después de leer decenas de libros del Siglo de Oro. Vive Dios que esa parla pégase como las moscas.

—Vivimos una época en la que es muy fácil tener acceso a una editorial, por lo tanto existen muchos escritores que desean
 publicar. Te voy a hacer la pregunta del millón: ¿Cuáles crees tú que son los requisitos para llegar a publicar?


—Escribe todos los días, lee todos los días, no dejes de intentarlo y espera lo mejor. No hay más. Por desgracia el primer libro que escribimos suele ser una auténtica basura, y te lo digo yo que perpetré tres de esas basuras antes de escribir mi primera novela. Eran malas, malísimas. Pero todas me sirvieron para algo: aprender. Hoy ya no existen, las destruí. No fuera a ser que algún desaprensivo se las encontrase cuando me muera. Resumiendo, no hay que tener miedo al rechazo, ni entristecernos por las negativas. A todos nos han rechazado manuscritos al principio, el problema es que muchos autores noveles se frustran pensando que no valen y no siguen intentándolo.


—Y como esta entrevista se publica en una revista literaria en la que participan muchos aspirantes a escritores, me gustaría que les dieras unos tips, algún secreto, un sortilegio, lo que sea, para que aquellos que desean ver su obra en las vidrieras de las librerías puedan cumplir su sueño.

—Bueno, pero no se lo contéis a nadie. Lo primero es que leas lo que escribes en voz alta. Si te sale algo del estilo "El despertar primoroso del sol encontró a Lucinda tendida en el lecho con sus brillantes ojos abiertos, como dos esmeraldas enterradas en la oscuridad del asfixiante cuarto", tenemos un problema. Y sobre todo procura usar pocos adjetivos, frases más cortas, menos narrativa y más diálogo. Eso siempre es aplicable, hayas publicado o no. Estudia también las novelas de éxito, y entiende qué las hace funcionar. Cómo son sus esquemas narrativos, qué es lo que hace que vibremos con sus historias. No caigas en el victimismo de pensar que novelas como
 La Sombra del Viento o El Tiempo entre Costuras son fruto del marketing o los intereses editoriales, porque no es cierto. En ninguna de las dos se puso un duro en publicidad y han vendido millones de copias. Y por último, y lo más importante: decide para quién vas a escribir. Si es para tu mamá ("Mira mi hijo, qué cosas más bonitas que escribe sobre el espíritu de las golondrinas") o para hacer felices a muchos lectores escribiendo las historias que no se han contado nunca.

—No sabes cómo agradezco esta entrevista, Juan, sé que estás pasando por momentos familiares muy difíciles, lo cual demuestra la gran calidad humana que posees.

—Lo mismo digo Blanca, un abrazo muy grande para ti y los tuyos, que
  que son momentos duros también.



Muchas gracias por la oportunidad, Juan, eres increíble.






Otras Voces (Alfaguara, 1996), coautor
Espía de Dios (Roca Editorial, 2006)
Contrato con Dios (El Andén, 2007)
El emblema del traidor (Plaza & Janés, 2008)
La leyenda del ladrón, (Planeta, 2012)

4 comentarios:

  1. Es del tipo de novela que me gusta, intriga, misterio, enigmas.
    Gracias por darme a conocer a este escritor.

    Besitos.

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  2. De nada, Erika, muchas gracias por pasar por aquí.

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  3. Muchísimas gracias, Blanca, por subir la entrevista. Es extraordinaria y me ha gustado mucho.
    Un abrazo muy grande. :*)

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  4. Para mí Juan Gómez-Jurado es uno de los escritores más sobresalientes de esta época, María, y apenas está empezando.

    Besos y gracias por tu visita!
    Blanca

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