lunes, 28 de enero de 2013

HOJAS SECAS, por B. Miosi

Cuando el pasado se convierte en tiempo ido,
cuando las hojas de los árboles
se convierten en rastros que el viento lleva,
cuando lo que fue no volverá porque solo existió una vez
y cada segundo es uno y no hay más…

Es cuando siento que esta vida mía fue,
y los segundos que transcurren cada vez más deprisa
apenas puedo notarlos, y añoro los destellos
en los que por segundos creí ser feliz
y no lo fui.

La quietud no asoma. Siempre existió.
El silencio en medio de la borrasca,
de los ruidos de la gente, no los siento más.
Solo quietud. Paz. Tristeza. Melancolía.

Me regodeo en mis recuerdos,
Masoquismo que alimenta estos días mi alma
¿O la carcome?

Dicen nunca digas jamás.
Siempre digo: siempre y nunca.
Porque siempre es para mí un sueño
y nunca es una realidad.
Ambos conviven en mí.
Siempre.

16 comentarios:

Rafael dijo...

Caramba, Blanca. Te has puesto lírica.
Poema lineal, pero cuajado. Íntimo.

"y añoro los destellos
en los que por segundos creí ser feliz
y no lo fui."

Saludos, amiga mía,

Rafael

secuencia dijo...

Las hojas secas caen de los árboles que erguidos y majestuosos dan nacimiento y cobijo a las nuevas. Las que cayeron son recuerdos vividos que permanecen. Las nuevas vivirán junto a nosotros y para ello debemos darles, y darnos, la oportunidad de que así sea. Disfrutándolas en lo posible. Sin mirar a otro lado. Ni siquiera a nuestro interior. Para que el pasado no sea tiempo ido sino luz del presente disfrutado. Antes de que el tiempo vuelva a convertirlas en recuerdo y quizá un día, a nosotros con ellas. Pero mientras, sigamos siendo árboles que disfrutan de todas las hojas que buscan, como gorrioncillos, las experiencias de la vida junto a ellos. Para convertir, el siempre y nunca, en una realidad y sueño a la vez que convivan, felizmente, en nosotros. Un beso muy grande y todo mi cariño, amiga!

Pablo Fergó dijo...

Magnífico, Blanca, me has recordado a MIRÁNDOLA EN SILENCIO de
Rafael Montesinos (poeta y estudioso de Bécquer):

[…]
Nos iremos un día,
dejando todo como está, dejándonos
entre adioses y besos y hastanuncas,
pues jamás volveremos a encontrarnos, jamás.
No esperes más regresos,
ni nostalgia, ni nada, ni hastasiempres,
ni volver a abrazarnos, ni dime
si te ha gustado el sueño que soñaste.

Maribel Romero dijo...

Oh, Blanca, qué bueno que nos sorprendas con poesía. Me encanta. Los sentimientos más profundos solo se pueden expresar así. Te felicito.

Un abrazo.

Mayte Esteban dijo...

A veces, en determinados momentos, nos hacen mucha falta los recuerdos. Aunque duelan.

Un beso, Blanca.

Dante Romero dijo...

Esa faceta no la conocía. Muy interesante :)

crónicas de un e-writer dijo...

Blanca, es un hermoso poema que te hace más visible.

Sí, los recuerdos son hojas secas que crujen cuando las pisamos; pero ¿qué seríamos sin ellos?

Un abrazo.

Blanca Miosi dijo...

Muchas gracias, Rafael. Es segmento es muy especial.

Blanca Miosi dijo...

Así es Enrique, todo es un renacimiento, y es mejor vivir el presente, ojalá fuésemos árboles para poder dar cobijo, y tener tiempos de bonanza y de reposo.
Un beso!

Blanca Miosi dijo...

Este verso de Montesinos es precioso, no puedo compararme con él. No soy poeta, solo de vez en cuando habla mi alma.

Gracias por leerme.

Blanca Miosi dijo...

Será por eso que escribo muy poca poesía, pues siempre he pensado que cada poema desnuda el alma.

Muchas gracias!

Blanca Miosi dijo...

Vivimos de recuerdos, Mayte, lo que no debemos hacer es vivir para ellos. El presente es único y debemos aprovecharlo, después será tarde.

Besos, Mayte

Blanca Miosi dijo...

Para que veas que tu paisana tiene varias facetas, Dante!

Blanca Miosi dijo...

Nada. No seríamos nada, pues cada recuerdo nos trae una experiencia.
Pero tratemos de disfrutar más del presente, ¿no?

Un abrazo!

Winnie0 dijo...

Yo creo con fuerza en el SIEMPRE mi querida Blanca. Un beso lleno de cariño para ti

Begoña dijo...

Es un poema que habla de lo que se tiene y lo que se perdió, es muy bonito y profundo. El nunca y el siempre están más cerca de lo que se cree y se suceden en una rueda sin fin.
Un abrazo