viernes, 3 de julio de 2020

Un homenaje a los personajes de mis libros


Los recuerdos de los personajes de mis novelas se agolpan en mi mente cuando rememoro los momentos que pasé junto a ellos sufriendo, riendo o exponiéndolos al peligro, al misterio o al amor. Cada uno tiene un espacio en mi corazón, forma parte de mi quehacer como escritora, de mi formación y de mis sueños. ¿Cómo olvidar a Dimitri Galunov? ¿Y a Sananda, el fiel compañero de Parvati? ¿Y si voy más lejos, al personaje femenino de mi primera novela: Margaret, quien fue la que abrió las puertas de mi imaginación? Me siento agradecida por permitirme crearla y darla a conocer a las personas que leyeron ese primer manuscrito con el que descubrí mi vocación.

Guardo un lugar especial para Túpac Yupanqui ese valiente guerrero inca, y Kevin Stooskopf, el audaz exagente de la CIA, a mis siempre presentes Dante Contini-Massera y Nicholas Blohm con quienes aprendí cómo se debe escribir un thriller, y a Toni Montero, el joven de la cara deforme que llegó a la cima después de estar en prisión.

Todos sin excepción serán parte de mí porque salieron de mi mente, el único que se me escapa porque fue un personaje real es Waldek, él sí que tenía personalidad propia, y sus manías, y su historia ya había sido escrita por las páginas de la historia, lo que hice fue inmortalizarlo en "La búsqueda". Waldek, siempre Waldek...

Y el señor de Weldone, ¿cómo olvidarlo? quedó incrustada para siempre la novela histórica en mis escritos, con él aprendí que a la vida real y a la ficción las divide una muy delgada línea. Y Octavia, la anciana enamorada de un joven de veinte, una novela que me enseñó a ver el amor desde otra perspectiva...

Fedor y Mark vivieron conmigo muchos meses, algunas veces reclamaba atención uno más que otro,  pero así son los personajes en general, egocéntricos, porque saben que las novelas giran en torno a ellos, aunque Daniel Kozlowski era poco presuntuoso y se conformó con el lugar que le di. Ahora toca dejar salir a un nuevo personaje: Ramón Delatorre, un hombre que mezcla la picardía española con la indiferencia británica, protagonista de mi nueva novela "El vendedor de naranjas".

 Me demostró que los espías lejos de ser superhombres son más humanos que muchos de nosotros.

El video es una muestra de lo mucho que me siento apegada a mis novelas, y espero seguir así todavía un tiempo más, creando, sufriendo, riendo y gozando junto a los personajes que están por venir.
¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 28 de junio de 2020

¡Mi próxima novela: el vendedor de naranjas. Ya tiene fecha de lanzamiento!

El día lunes 6 de julio saldrá a la venta mi primera novela ambientada en España, con más precisión, los personajes se moverán entre la Comunidad Valenciana y Palma de Mallorca, en un pueblo llamado Galilea, y, como conocen los que leen mis libros, además de España, doy un paseo por Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, cuando todavía era la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.  Como deben intuir, la historia transcurre en plena Guerra Fría, en los estertores de la Guerra Civil Española hasta llegar a nuestros días.
Se nos ha acostumbrado a ver a los espías como héroes suprahumanos a los que no los afectan los enemigos, y pueden cometer impunemente cualquier atrocidad en nombre de la organización para la que trabajan; en este caso, veremos a personajes que llegaron a ser espías como una forma de sobrevivir a las adversidades o simplemente para conservar la vida.
Dolor, sentimiento de culpa, temor, valentía y amor son los sentimientos naturales que toda persona tiene, y los personajes de mi novela no están exentos de humanidad. 
Dentro de unos días publicaré EL VENDEDOR DE NARANJAS, una novela cuyo título ambiguo, sin embargo, da todo el sentido a la trama. Aquí la sinopsis:
Ramón Latorre de los Cobos y Ugarte, miembro de una poderosa familia Valenciana venida a menos como consecuencia de la  II República y después la Guerra Civil Española, pasa su adolescencia y juventud en Inglaterra, en donde se hace miembro de World Without Communism o WWC. Es allí donde inicia su primer acercamiento con Peter Beigent, un observador del Servicio Secreto de Inteligencia, más conocido como MI6 o SIS.
Después de graduarse en Derecho Internacional por la Universidad de Cambridge, regresa a España y encuentra en franca decadencia los extensos naranjales que su familia posee. Se hace cargo del negocio familiar y al poco tiempo recibe un llamado de Peter Beigent para llevar a cabo una tarea que solo puede hacerla un vendedor de naranjas. Es cuando conoce a Sergio Jelencovich, un hombre que será crucial en su vida.
Ramón Latorre se convertirá en una ficha importante en el futuro del mundo durante la Guerra Fría, en un recorrido que va desde el final de la Guerra Civil Española hasta la caída de la Unión Soviética, envuelto en una serie de intrigas que no lo eximirá de enamorarse de una espía rusa con consecuencias  que afectarán el resto de su vida.
Una novela en que la acción, la intriga y los lazos de amistad como solo se pueden forjar entre amigos que han compartido amores y secretos, desembocarán en una cadena de acontecimientos que llevarán las emociones al límite en El vendedor de naranjas.



domingo, 14 de junio de 2020

Lo que aprendí todos estos años


Últimamente estuve bastante atareada en la revisión de mi última novela. Hoy más que nunca pongo mucho cuidado en esa última parte del proceso de escritura; aprendí que releer y corregir es una tarea tan importante como la creación, y para no dejar mi blog abandonado más tiempo aprovecharé la idea que me ronda en estos momentos:

Pasaron ya unos veinte años desde que escribí mi primera novela y puedo decir que he ido aprendiendo a fuerza de ensayo y error. Tal vez no sea la mejor y más rápida manera de hacerlo pero me sirvió para que cada lección aprendida quedase grabada en mi mente para no volver a cometer los mismos errores.
Hoy puedo decir que el proceso de escritura no es tan fácil como creí al comienzo, no se trata de narrar un evento o una historia que está en mi imaginación y ya. Debo hacerlo apropiadamente. ¿Y qué significa esto? Significa utilizar palabras correctas que no lleven a ambigüedades, evitar la prosa rebuscada y los sinónimos imposibles solo por no repetir una palabra en un mismo párrafo —en ocasiones una
palabra repetida es necesaria e imposible de sustituir— porque ello no significa pobreza de vocabulario sino fuerza en las convicciones, y antes que nada, honestidad para con el lector.


Cuando digo ser honesta me refiero también a no ocultarle quién es el asesino (cuando exista alguno) o no reservarse los secretos. El arte del suspense no consiste en mantener engañado al lector sino en que participe en la trama mientras los personajes actúan. El lector sabe quién hizo qué, lo que no sabe es el final. Para mí es importante, porque de otra manera sería muy fácil terminar una novela sacando un conejo de una chistera, como eliminar al malo, al asesino, al embaucador o a cualquier personaje que resulte difícil para proceder a un final fácil. La intriga y el suspense es lo que me atrae de una novela y pienso que a mis lectores les sucede lo mismo.

Ser escritor no solo es saberse al dedillo las reglas gramaticales, ortográficas y conocer el idioma. Es mucho más. Es tener una idea en la mente y llevarla de manera entretenida hasta el final. Cuando alguien me dice que empieza a escribir sin saber en qué terminará la novela creo que es un escritor que escribe a la deriva, y no digo que durante el trayecto hacia el final no se le ocurran sucesos que enriquezcan la obra, pero creo que si uno tiene claro el final, la novela tendrá una estructura más consistente porque la historia tendrá una dirección desde el comienzo.

Algo que aprendí también es que el uso correcto de los signos de puntuación como la importantísima coma (,) es vital para que un texto se comprenda. El buen uso del punto, el punto y coma, los puntos suspensivos y los signos de admiración son imprescindibles. Un texto plagado de puntos suspensivos, por ejemplo, nos dará la sensación de que el autor jamás está seguro de lo que expone. Y si es en los diálogos, los personajes parecerán balbuceantes. Yo pienso mucho antes de utilizarlos. Los signos de admiración dobles nunca me han agradado; mucho menos los que van combinados: (¡¿), ¿qué objeto tienen? Basta un solo signo para crear una exclamación o una pregunta, y el texto se verá más limpio.


En mis novelas evito los coloquialismos y me desagradan las palabras soeces por más que se diga que imprimen realismo. He comprobado que no son necesarias. Es una manera fácil de tratar de “conectar” con el lector. El lector suele ser inteligente y no necesita soportar un libro lleno de vulgaridades. ¿Que soy una mujer chapada a la antigua? De ninguna manera, las palabras altisonantes han existido desde siempre en la literatura, así que no sería ese el motivo, la respuesta es más simple: si los personajes están bien delineados no necesito recurrir a groserías para acentuar sus caracteres.

Puedo decir en un momento dado: “fulano soltó la imprecación que más habría odiado su madre”, por poner un ejemplo, solo se trata de un poco más de trabajo, no de tomar el camino fácil. Obviamente, si el momento lo requiere no evito colar un “¡mierda!” alguna vez, pero no verán en mis libros una retahíla de adjetivos
similares o adjetivos regionalistas para dirigirse a alguien como: “pimpollo”, “pijo”, “pituco”, “chavo” o jerga como “mogollón”, “friki”, “guay”, “acojonante”, “al toque”, y tantas otras a menos que sean de manera puntual y que el personaje lo requiera de manera ineludible.


Bueno, tal vez sea una escritora algo inusual, pero es mi estilo y es como mis lectores me conocen. No descarto que haya quienes gusten de leer novelas con abundantes coloquialismos, y está bien, solo me refiero a cómo ha sido mi proceso de aprendizaje y no puedo quejarme de los resultados.

Creo que es todo lo que tengo que decir por hoy, veremos qué se me ocurre para la próxima entrada.

¡Hasta la próxima, amigos!


jueves, 14 de mayo de 2020

jueves, 16 de abril de 2020

De esto y lo otro en el mundo de la publicación actual

Hay muchas maneras de hacerse un espacio en el mundo de la publicación hoy en día.
La más utilizada por los escritores que no han logrado acceder a las editoriales regulares, es decir, que no son de autoedición o coedición, es publicar a través de las plataformas digitales, entre las que destaca Amazon.
De hecho, muchos de los escritores que actualmente publican por editoriales fueron captados de alguna plataforma digital. Pero como dicen, llegar no lo es todo. Lo importante es permanecer y progresar, lograr que los libros que han escrito se lean y por ende se vendan, que tampoco debería ser la meta final, sino la de convertirse en un buen escritor, porque es lo que deseamos todos, bueno, al menos yo.
¿Y cómo lograrlo?
Hay muchos buenos escritores que esperan a ser descubiertos, sea en Amazon o a través de libros autoeditados vendidos en algunas librerías. Algunos no hacen nada sino sentarse a esperar y ver pasar el tiempo, los días y los años. Otros deciden tomar la iniciativa y abren un blog de reseñas.
Entonces se ponen a la tarea de reseñar los libros de los amigos; todas las reseñas, sin excepción, son fantásticas, pensando que de esa manera los amigos escritores estarán agradecidos y actuarán en consecuencia.
Otros deciden lanzarse a youtubers con la misma idea, al cabo de un tiempo vemos que esos reseñadores y youtubers y aquellos que constantemente ponían comentarios positivos en nuestros libros lo hacían con la intención de publicar sus libros esperando tener reciprocidad.
Creo que no es la mejor forma de hacerse un campo, un espacio, un lugar en el mundo de la publicación. Si uno ayuda debe hacerlo porque desea, no porque espera un pago en forma de favor, comentarios, estrellitas en Amazon o ayuda en la promoción.  Cuando se ayuda debe hacerse porque realmente se desea, sin esperar nada a cambio.
Si voy a poner algunos de mis libros gratis jamás se me ocurriría pedir a cambio que me dejen comentarios. ¿Y si mi libro no les agrada? ¿Cómo serían esos comentarios?
Pedir comentarios a los amigos es ponerlos en un aprieto. No acostumbro a hacerlo porque prefiero que sus opiniones sean libres, de lo contrario nunca sabré si escribo bien o cometo fallos.
Si alguien me pide un libro se lo paso con gusto, porque sé que hay personas que no tienen acceso a compras en amazon o simplemente no tienen dinero para comprarlos. Pero no me atrevería a pedirle a cambio un comentario. Ni siquiera respondo con un "Ya me contarás".
En suma, ayudar a otros requiere espíritu de cooperación, y si uno lo hace de manera desinteresada no sentirá la frustración de no ser correspondido, porque no se espera nada a cambio. Y esto es para todos los ámbitos, no solo el de la escritura.
Ahora, no confundamos ayuda con obligación. No debemos sentirnos obligados a hacerlo, la ayuda tendría que producirnos satisfacción, de lo contrario sería una carga.  Así, a veces ayudamos a escritores que consideramos que valen la pena, pero si ellos no se ayudan a sí mismos, nosotros no podemos mover el mundo por ellos.
¿Leer a escritores amigos? Estoy de acuerdo. Siempre y cuando sus libros me gusten y me hagan pasar un buen rato, que es la finalidad de la lectura. Al menos en mi caso. Pero si debo leer un mamotreto que no me agrada, no lo haré y punto. Por más amigo que sea.  Tenemos libre albedrío, hagamos uso de él.
Para tener relativo éxito o hacernos un espacio en este mundo literario tan cambiante de hoy, debemos hacer un esfuerzo y dejar la comodidad. No todos tienen la suerte de los que son descubiertos mientras están en la fila del supermercado o esperando al autobús. Si no ponemos de nuestra parte, nadie lo hará por nosotros. Y si lo que deseamos es hacernos conocidos, hablemos de los libros de otros con honestidad.
No deseo que algunas personas se lo tomen como un ataque personal. Hay muchos blogs de reseñas que solo se dedican a reseñar, sin un motivo detrás, como el de hacerse de seguidores para que después compren sus libros. Y también hay muchos lectores que leen por puro placer y comentan porque lo desean, sin que exista una intención camuflada, comparten y recomiendan libros que les ha gustado, una actitud loable que agradezco muchísimo como escritora.
Suelo entrar a Twitter a publicitar mis libros y también los de otros escritores, pero no con la intención de que ellos a su vez lo hagan con los míos. Disfruto hacerlo. Pero a veces hay escritores desubicados que me envían un mensaje privado: "¿Qué te parece si tuiteas mi libro y yo hago lo mismo con el tuyo?" Generalmente lo hago, y espero que el solicitante cumpla, cuando no lo hace, dejo de ayudarlo. ¿Por qué? No porque espere una compensación o reciprocidad. Es porque considero que quien ofrece algo debe cumplirlo. Puedo hacerlo sin reciprocidad, no hay problema, pero entonces no prometas algo que no estás en capacidad de cumplir.
Generalmente estoy en Twitter para enterarme de noticias, y también porque me encanta recibir respuestas como: "Acabo de comprar tu libro" o "Me gustó mucho" o simplemente responder a personas que desean saludarme o desearme un buen día. Es increíble la cantidad de lectores que hay en Twitter. Una red social dinámica e inmediata. Me encanta.
Así que, amigos, a ponerse a trabajar si desean figurar. Y recuerden: nunca se olviden de dar las gracias cuando pidan un favor, una información, o lo que sea. No se imaginan la cantidad de correos y mensajes que recibo pidiéndome consejos e información y a cambio de mi respuesta no recibo un elemental: "gracias".

¡Hasta la próxima, amigos!

sábado, 4 de abril de 2020

¿Qué encontrarás en mis libros?

Cuando escribí mi primera novela allá por el año 2000 no es porque hubiera tenido el propósito de hacerlo, como ocurre cada vez que empezamos un año, en este caso, una nueva era. Fue algo simple: deseaba hacerlo para ver qué sucedía. Me gustaba escribir cartas. En papel, cuando el correo postal y después a través del correo electrónico, y a la gente le encantaba recibirlas, pero nunca me había planteado escribir novelas. Leía mucho, eso sí, pero ser lectora no te hace escritora.
Veinte años después no me arrepiento de haber escrito aquella primera novela, pues gracias a ella y a las personas amigas que la leyeron, sus opiniones, felicitaciones y lágrimas (porque mi novela las conmovió), me dieron el impulso para seguir escribiendo y aquí me tienen, veinte años después con diecinueve novelas. 
Estoy empezando la número veinte, y tal vez la termine dentro de unos meses, lo que daría un promedio de una novela por año.
En las entrevistas algunas veces me preguntan: ¿qué encontrarán los lectores en tus libros? y se me hace difícil responder, por la sencilla razón de que escribo de temas muy diferentes. Para aclarar: no me limito a un género. Puedo escribir novelas históricas como thrillers de intriga, suspenso o misterio, pero si me preguntasen: ¿cuáles son los temas de los que prefiero escribir?, diría que el de la intriga mezclada con historia.
Así, en La búsqueda narro la vida de un niño durante la invasión alemana a Polonia en la Segunda Guerra y su posterior desarrollo como adulto en América; en El legado doy a conocer a ese personaje misterioso llamado Erik Hanussen, consejero de Hitler y a su descendencia; en El cóndor de la pluma dorada novelo la historia del imperio incaico, refiriéndome a uno de los incas menos nombrados; Túpac Yupanqui, sus conquistas y amoríos; La última portada trata de una joven de la India que tiene el poder de actuar como una mujer y también como un hombre; en Dimitri Galunov un niño de inteligencia superior es encerrado en un psiquiátrico porque creen que quemó su casa con su familia dentro. La trilogía El manuscrito está envuelta en misterio, intriga y suspenso; en El rastreador me adentro en el terreno de los agentes de la CIA; en La lista Toni Montero es un ex presidiario que busca venganza (actualmente están escribiendo el guión para una serie televisiva, cosa que ocurrirá también con El pacto); El sustituto trata de un joven genio y un inválido, uno se hace pasar por el otro; En Dos caminos un destino la vida de dos amigos de la infancia corren paralelas hasta que llega el momento del reencuentro inesperado (Es una novela que todavía no ha salido al aire, exclusiva de Audible); en Hijo del pasado Daniel Kozlowski es rescatado de Auschwitz al final de la guerra por lo americanos y encerrado en un campo de refugiado en Karaolos, Chipre, logra salir de allí y emigra a Estados Unidos, y en la más reciente, que todavía no tiene título, me interno en la vida de un espía español durante la Guerra Fría.
Y como en todas las novelas, el amor no puede estar ausente aunque no siempre es el tema principal. Forma parte importante de ellas, pero no me esfuerzo por recrear escenas eróticas en las que se describe al detalle pasajes de alto contenido sexual. Creo que un buen lector sabrá comprender entre líneas lo que sucede durante el acto amoroso y no lo considero un recurso para hacer atractivas a mis novelas, me enfoco en la importancia de los personajes, en los diálogos naturales y obviamente en la trama en una historia que procuro sea original.
Sin apenas darme cuenta transcurrieron veinte años, y es porque la escritura absorbe de una manera que se pierde el sentido del tiempo. Hoy al ver hacia atrás no me arrepiento haber escrito mis primeras líneas, todo ha sido gratificante y maravilloso, y espero que siga siéndolo un tiempo más.
No enumeré todas mis novelas porque sería tedioso, pero dejo aquí el enlace a mi página de autor en Amazon: Author.to/BlancaMiosi

¡Hasta la próxima, amigos!

martes, 3 de marzo de 2020

Lo bueno y lo malo del blog y el Facebook

Hace un tiempo hice una entrada similar, pero apenas empezaba mi experiencia “bloggera”.  Hoy algunas de esas ideas persisten, otras han cambiado de manera radical y puedo decir que tener un blog más que un sitio para autopromocionarme, como en un comienzo me pareció que debería ser, es hoy por hoy un agradable lugar de encuentro entre amigos que a lo largo de estos años se han convertido en visitantes frecuentes.  También es cierto que a muchos me los vuelvo a encontrar en Facebook, y no les queda más remedio que leer mi última entrada al blog a través de ese portal. 

¿Cuál es la diferencia entre un blog y Facebook?

Creo que la inmediatez.  Esto como primer punto; cuando estás escribiendo un comentario en Facebook salta una ventanilla emergente diciéndote: «Fulano ha dejado un comentario en tu muro». Muro es el lugar donde aparece nuestra foto, (generalmente la mejor que encontramos en el archivo para que los demás mueran de envidia) y algunos datos personales, aunque hay quienes gustan colocar hasta de qué murió su último cachorro.  O también puede que mientras estás leyendo un comentario en el muro de otra persona vuelva a salir la susodicha ventanilla y te diga: «A fulano le gusta lo que pusiste y tal…»

También tiene algunos inconvenientes: Que puedan dejar vídeos o enlaces que no tienen nada que ver con la línea que acostumbras tratar, en mi caso el de la literatura.  ¿Qué me podría importar cómo se cocinó el sancocho de Pepa la gorda?  Y más cuando te inundan de fotos de gente que ni conoces ni quisieras conocer.  Claro que hay excepciones, hay amigos cuyos muros son deliciosos porque siempre encuentras un buen chiste, de esos que te alegran el día.  O un vídeo de una ópera que hacía tiempo no escuchabas, o alguna noticia relacionada con algo que te interese.

El blog, por otro lado, podría decir que es más personal.  Es como más intimista. Claro que según la RAE significa: 2. adj. Dicho de un escritor: Que expresa literariamente rasgos, emociones, situaciones, etc., de la vida íntima o familiar. U. t. c. s. No es de esas intimidades de con quién pasaste la noche del último sábado, o en qué pensabas mientras hacías el amor con tu mujer. No, no, no NO.  Cuando hablo de intimidad me refiero a íntimo. Aunque en Cuba, según la RAE signifique en su quinta acepción: compresa higiénica; estos de la Real Academia le quitan la inspiración a cualquiera, sinceramente.

Y los blogs que me agradan son los que cuentan algo interesante, los que no son repetitivos, los que me enseñan, me informan, y no se limitan al autobombo.  Claro que siendo un lugar de promoción es lógico que de vez en cuando aparezca una gran noticia de algún logro,  pero básicamente va mezclada con un tema que acompaña, que compagina perfectamente con la noticia.  Un ejemplo: me gusta el blog de Blas Malo, no sé cómo lo hace, pero siempre sus entradas son aleccionadoras, aunque al final se trate de que terminó un nuevo capítulo de la reciente novela que está escribiendo.

También me gustan los blogs que cuentan experiencias literarias, los que me hablan de libros sin catalogarlos para dejarme la opción de opinar por mí misma si es bueno o es malo.  Los blogs en los que de vez en cuando pueda leer algo que escribió el autor, es decir, el propietario del blog, para hacerme una idea de quién es, cuál es su estilo…

Los que menos me gustan son los que son de fondo negro.  ¡Y las letras son rojas o moradas!  No puedo leer nada.  Será muy misterioso, tendrá el ambiente de ultratumba que se le quiere dar, pero en la práctica es sumamente cansado leer sobre negro.  ¿Y qué me dicen de aquellos donde la entrada dura cuatro o cinco semanas?  ¡Así no se puede!  ¿O los que tienen tantas en un día que no hay tiempo suficiente para leer todo?  «Ni tan calvo ni con dos pelucas», como dicen por aquí.
Hay ciertos blogs especializados.  Me refiero a los que hablan de Historia.  Son mis preferidos.  ¡De las cosas que una se entera! Son inspiradores y algunas de mis novelas surgieron de estos blogs que se dan a la tarea de culturizarnos, de meternos en  los momentos vividos por los antiguos habitantes del Mundo.

Con respecto a los comentarios,  hay de todo.  Unos cuyo valor es tal que hasta se podrían enmarcar y colgarlos como recordatorio.  Otros que son por cumplir, como decir: «ya pasé, espero tu visita».  En esto soy sincera, no acostumbro pasar de visita.  Si el tema me interesa de verdad, dejo un mensaje acorde a lo que espera de mí el autor de la entrada.  Reconozco que de vez en cuando paso por amistad, por no dejar, y mando un saludo, ¡qué se va hacer, una no es perfecta!, pero prefiero dejar un comentario adecuado al tema.

Y bueno, creo que es todo por hoy.  Que también iba a decir que las entradas largas en extremo, cansan. Y es lo que menos pretendo hacer.

B. Miosi

jueves, 20 de febrero de 2020

Lo mismo de siempre: Libro digital o de papel.

Acabo de ver dos debates en Facebook acerca de las preferencias entre el libro de papel y el libro digital.

Lo interesante del caso es que los que leen en papel suelen poner avisos despectivos respecto a los libros digitales, y las razones usuales son: "Me encanta el tacto"; "el olor del papel"; "pasar las páginas"; "Guardarlos" y otras similares.

A mí lo que me gusta es leer. Y cuando lo hago no me distraigo tocando el papel, oliendo las hojas ni pasando las páginas, esto último lo hago de manera automática, por estar abstraída en el contenido. ¿Qué importa en qué dispositivo lea? Creo que eso de discutir y preguntar o pregonar en público que el libro de papel es mejor, es una tontería. Tal vez necesitan hacerlo porque desean reafirmarse. ¿Inseguridad? 

Conozco muchas personas que prefieren el papel y otras tantas que han elegido el digital por razones prácticas. Lo cierto es que los estantes de mi biblioteca se estaban viniendo abajo y decidí hace un par de semanas ir a una librería que conozco, donde se hacen muchas presentaciones de libros. Le

propuse al dueño dejarle 34 libros en excelente estado, a consignación. Él aceptó gustoso.

-De la única manera como conseguimos libros importados ahora es esa -dijo. 

La próxima vez iré al parque donde suelo caminar e iré dejando cada vez un libro. Digo esto porque cuando uno deja algo a consignación, lo más probable es que nunca vea la paga. Si los regalo al menos lo haré con la satisfacción de pensar que a alguien le interesó el libro y tal vez sea feliz por unas horas. 

A lo largo de la vida uno compra muchos libros, y soy de las personas que no guardan cosas por mucho tiempo, no soy apegada a los objetos materiales. Si es ropa que no uso prefiero regalarla a quien mejor le quede, y generalmente es a alguna amiga. Mis armarios y closets guardan lo indispensable. No me gusta el desorden y el amontonamiento de cremas, cosméticos, recuerdos, adornos, que no tienen motivo para estar guardados. Respecto a los adornos, soy enemiga de los muebles cubiertos de adornos o las vitrinas llenas de objetos lindos pero inútiles. Tengo los necesarios para una decoración simple y elegante. Y ahora que veo los estantes de mi biblioteca, los libros están mejor distribuidos. Solo conservaré los que pienso releer o los que tienen lomos de lujo como los que vienen con letras doradas, son bonitos y decorativos, el resto los tengo en mi Kindle. 

Los libros de papel son piezas hermosas. Vale la pena conservar algunos libros para releerlos, obviamente. Para fines prácticos personalmente prefiero el libro digital, pero respeto a los que les sigue gustando el olor del papel. 

miércoles, 5 de febrero de 2020

¿Suerte o talento? ¿Por qué se venden los libros?

Parece que la publicación a través de editoriales y también la autopublicación o publicación independiente es cada vez más complicada o difícil. Con esto me remito a algunas conversaciones con amigos, siempre en los mismos términos, con ligeras variaciones:
"La gente no lee"; "las editoriales no están recibiendo manuscritos"; "las agencias tampoco"; mandé mi manuscrito y no he obtenido respuesta". "Publicar en Amazon es difícil, hay demasiados libros para sobresalir".

Y cuando les digo que yo no tuve mayores problemas para publicar a través de editoriales reconocidas, la respuesta invariablemente es: "En la época que publicaste la cosa era más fácil"; o "Cuando publicaste en Amazon estaba empezando la autopublicación, por eso tuviste suerte".
Y entonces no sé. Me siento infravalorada.
¿Será que ellos escriben mejor que yo, y que mis libros se vendieron y se siguen vendiendo por pura suerte?
¿Será que las editoriales en 2007, 2008, 2010 y 2012 tenían las puertas abiertas a toda clase de manuscritos por malos que fuesen?
¿Será que la agente Antonia Kerrigan aceptaba representar a cualquier escritor en esa época?


Lo cierto de todo es que todavía hoy, me escriben agentes y editoriales. No voy tras ellos. Sea porque ven mis libros entre los más vendidos o porque tengo suerte, como dicen.
Pero la suerte no lo es todo, aunque tal vez sea un componente importante, como todo en la vida. Escribir libros no es tarea fácil. Y escribir buenas historias menos. No seré una gran literata pero mis libros se venden no por pura suerte, o porque estuve antes que otros o porque las editoriales fueron magnánimas conmigo, o porque una gran agencia quiso representarme sin poner reparos. Deben tener algo bueno, digo yo.

Claro que escribir no lo es todo. Debo promocionar mis libros, hacerlos conocidos, hacerme conocida yo, esto quiere decir estar presente en las redes sociales, en mi blog, en Facebook, en Twitter, en Linkedin, tener una Página de Autor en Amazon, una página Web, publicar mis anuncios con imágenes atrayentes y frases convincentes.

Lo que no me parece efectivo son las presentaciones de libros. Solo tuve una en toda mi vida con la trilogía El manuscrito en la librería Kalathos el año pasado, 2019, y no se vendió un solo libro. No sé si fue porque en el país en el que vivo menosprecian mi escritura, porque no me conocen, o porque sencillamente comparar mi libro con Harry Potter fue una deficiente manera de hablar de él. Agradezco las buenas intenciones, pero eso no estuvo bien. La trilogía, uno de los libros más vendidos de Amazon, no tiene nada que ver con ese niño mago. Es absolutamente otra clase literatura. El caso es que un año después, pregunté a la librería y habían vendido solo cuatro ejemplares. Así que mandé a retirarlos, porque no quiero que sigan cogiendo polvo en un sitio donde no me aprecian.
Aquí en Venezuela desprecian a los que publicamos en Amazon. Y en la parte de abajo en la portada de la trilogía dice: "Amazon Publishing".

¿Qué quiere decir Amazon Publishing? que está publicado a través de la editorial de Amazon, una editorial al uso como otra cualquiera, no es autopublicación. Si estuviera autopublicada no saldría el nombre del sello.

Amazon Publishing tiene varios sellos: "Litle A", ""Two Lions" "Amazon Original Stories", "Amazon Publishing", "Amazon Crossing" "Amazon Encore"; "Thomas & Mercer" entre otros más, que no son de autopublicación (Kindle Direct Publishing) o KDP como lo llamamos nosotros. Esta editorial paga un anticipo, se encarga de la corrección (excelente, por cierto) de la maquetación, de la portada y lo más importante: de LA PROMOCIÓN. No hay mes en que uno de mis libros bajo su sello no sea promocionado de alguna manera. Y algo que también es importante: Los pagos por las regalías son MENSUALES el mismo día, con una puntualidad británica. Bueno, en KDP también sucede igual. Amazon Publishing se interesó por mi novela El manuscrito y la tradujeron al alemán.
Das Geheimnis des Manuskripts ¿Suerte?
En Venezuela hay muchas editoriales de autopublicación, en las que se paga para que los escritores puedan ver sus libros publicados, pero dudo mucho que con la misma efectividad que en Amazon.
Sin embargo esos escritores miran con aires de superioridad a los que publicamos por Amazon.
Mis libros están en esa plataforma en papel, en digital y en audiolibro. Y no he pagado un centavo para ello. Obviamente Amazon retiene un porcentaje por la venta de cada libro pero las regalías son superiores de las que da cualquier editorial: el 70%.

Y debo decir que la firma Audible de Amazon es quien elige a los autores que desea grabar, en mi caso, como dirán algunos tuve la "suerte" de que se interesaran por TODOS mis libros y me pagaron un anticipo por todos ellos. Cada nuevo libro que publique en adelante saldrá bajo esa firma de audiolibros, previo anticipo, por supuesto.

También tuve la "suerte" de que todos mis libros interesaran a una editorial francesa, y compraran los derechos de traducción.

Bueno, como decía mi querido Waldek, personaje principal de mi novela  La búsqueda: "Blanquita, no he visto a una persona que tenga tanta suerte como tú". Claro que algo de aquello debo tener, pero no todo lo dejo al azar. Cuando hago algo me dedico en cuerpo y alma a ese algo, sea ser secretaria ejecutiva, tener un taller de costura, representar a una empresa taiwanesa de maquinarias o ser escritora. Todo lo hago con pasión, y disfruto mucho, no considero pesado o trabajoso promocionar. Escribir para mí es una delicia, corregir me entretiene y aprendo mucho, diseñar los banners o las portadas de mis libros me emociona, maquetar un libro para papel me encanta, y bueno, creo que voy a terminar dándoles la razón: Tengo mucha suerte de que me agrade muchísimo todo lo que hago. Y si con ello gano dinero, mucho mejor.

¡Hasta la próxima, amigos!

lunes, 3 de febrero de 2020

Los beneficios de las promociones en Amazon


Las promociones de Amazon son la manera más efectiva de aumentar las ventas. Es cierto que ayudan los avisos que uno pueda poner en Facebook, Twitter, hasta en Instagram (lo considero un lugar más apropiado para publicar fotos, aunque esas fotos no interesen a nadie sino tal vez a un grupo de seguidores generalmente conocidos de las mismas redes sociales que solemos frecuentar, de manera que es un círculo vicioso. Igual sucede con Linkedin. Todos nos vemos y somos las mismas caras, a excepción de que en este último sitio, tal vez se interese por uno alguien relacionado a una editorial, una productora de cine o televisión o algún que otro que desee ofrecer servicios de promoción, lo que es lo mismo que nada. Está comprobado que los famosos promotores de libros hacen exactamente lo mismo que uno pero en menor medida y sin absoluta empatía por nuestros seguidores, excepto una página que se llama Ebrolis. La recomiendo.

Bueno, decía que las promociones de Amazon son las más efectivas y me alegra mucho cada vez que recibo un correo en el que me informan que una, dos o tres de mis novelas entrarán en Kindle Monthly Deal, Kindle Flash o en ofertas especiales por el día del libro, Prime Reading, o las muchas temporadas promocionales como Black Friday, El día del Libro, etc. 

Esta vez recibí algunos correos al respecto, y mi sorpresa fue mayor cuando se juntaron varios Kindle Flash, Kindle Monthly Deal y ofertas al 50% de mis libros Hijo del pasado, El sustituto, El Secreto, El coleccionista y El retorno.

Actualmente y durante todo el mes de febrero cada una de las novelas que componen La trilogía El manuscrito está al 50% de su precio normal que es US$ 3,99; es decir: ¡a US$ 1,99 ! al igual que en las tiendas Amazon USA, en Amazon España estará a EU 2,49 y me acabo de enterar, también en Amazon México a $32 pesos, aquí dejo los títulos. Haciendo clic, pueden acceder a cualquiera de las tres tiendas, USA, España y México: El secreto 
El coleccionista El retorno  ¡Una verdadera ganga!

Hijo del pasado estará todo el mes de febrero al 50% en Amazon España: de EU 4,99 a EU 2,50.


El sustituto también está al 50% de su precio en Amazon España: de EU 4,99 a EU 2,50. 


Hijo del pasado tuvo un Kindle Flash el 1 de febrero de este año que empieza para Amazon USA, lo cual agradezco infinitamente, aunque se ha mantenido en en el top desde hace 10 meses, pero una ayuda nunca está demás. ¡Y durante el mes de febrero estará en España al 50%! 

¿No es genial?  Así como con mis libros, muchos otros se benefician con las promociones amazónicas, una manera que nos brinda Amazon de hacer nuestras obras visibles en la librería más grande del mundo, y que  no se pierdan entre los millones de libros que allí se exhiben diariamente.

No me queda sino invitarlos a entrar en los enlaces y aprovechar las magníficas oportunidades que brinda Amazon.

De última hora: me acabo de enterar de que hoy martes 4-2-2020 la trilogía aparece entre los Ebooks del Kindle Flash: 
https://www.amazon.com/gp/browse.html/ref=pe_1763910_472318490_pe_button/?ie=UTF8&node=17692692011

¡Hasta La próxima, amigos!

sábado, 4 de enero de 2020

¿Leer mucho te convierte en escritor?

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Durante toda mi vida fui lectora y lo sigo siendo. Alimenté mi mente desde pequeña con historias que iban desde "Mujercitas" de Luisa M. Alcott, novelitas cortas de cowboys, pasé por Moby-Dick de Herman Melville, El viejo y el mar de Ernest Hemingway, las estupendas novelas de Julio Verne, Alejandro Dumas, los extraordinarios libros de Herman Hesse, Frederick Nietzsche, Gabriel García Márquez, y algunos de los grandes de las letras que la mayoría debe conocer. Me encantan las novelas de aventuras, las de ficción histórica y los thrillers de espías, como los de Frederick Forsyth, o los de leyes y abogados como los de John Grisham, la exquisita investigación de Oriana Fallaci, soy fan de David Baldacci, León Uris, Daniel Silva, Noah Gordon, Ken Follet, Jeffry Archer y muchísimos más. Sería interminable nombrarlos, pero debo decir que ninguna de las novelas que leí me convirtió en escritora.

Cuando empecé a escribir lo hacía mal (probablemente todavía lo hago) porque solo sabía leer. Escribir es absolutamente diferente. No digo que leer no influya en los deseos de ser escritor, creo que es el primer paso. Sin embargo, hay excepciones. Sé de escritores que antes de su primera entrada al mundo de las letras no fueron lectores empedernidos. Son los que nacen con talento y al mismo tiempo saben utilizar el idioma, dominan el arte de narrar porque vivieron rodeados de un ambiente culto, y están acostumbrados al buen lenguaje, pero muchas veces ni siquiera con todas esas ventajas se llega a ser un escritor reconocido, porque no basta con saber escribir; también son necesarias la intuición y la lógica aunque parezcan paradójicas, y el sentido común para llevar adelante una obra de principio a fin.
Comprendí después de escribir mi primera novela que no era suficiente tener mucha imaginación y buenas historias. Si no podía contarlas como los autores que me embelesaron desde niña, nadie me leería. Y no lo habría sabido si un lector editorial no me lo hubiera dicho con cruda franqueza.

¿Cómo puede un escritor ver sus errores si no sabe dónde se encuentran? Yo pensaba que escribía bien y no era cierto. Mi nueva tarea fue aprender a detectar esos errores. Y aprender a leer con ojos de quien desea convertirse en escritora, ya no como lectora.

Los que publicamos en Amazon o en editoriales al uso cada vez que lanzamos un nuevo libro nos enfrentamos a miles de autores con antecedentes y seguidores. Destacar requiere mucho trabajo de carpintería, no solo de lanzar un nuevo libro y esperar a que nuestros lectores den su aprobación. Debemos aprender a utilizar metáforas sin agobiar, analogías con sutileza, los adverbios con cuidado para no caer en exageraciones que hagan de la lectura una carga en lugar de una delicia, y aprender a usar el tono, la musicalidad, la belleza de la narrativa que es la que termina cautivando al lector. Y solo se logra con la práctica y la perseverancia. Voy por mi novela número 19 y todavía lucho con las palabras, leo y releo cada párrafo hasta quedar satisfecha, y cada vez me cuesta más escribir, no porque me falten ideas; es debido a que ahora soy más exigente conmigo misma.

Tuve suerte de encontrar en mi camino a personas que me ayudaron. No a publicar en editoriales con recomendaciones, sino a escribir mejor. Y siempre estaré agradecida a una persona en especial, la que hizo que cierto día se encendiera una luz en mi cerebro y empezara a ver dónde estaban mis errores. La verdadera ayuda no es la recomendación. La verdadera ayuda es la enseñanza. ¿Cómo recomendar a un escritor mediocre?

Quise empezar este año agradeciendo a la persona que más me enseñó y sigue haciéndolo, pero no diré su nombre porque sé que prefiere mantener el anonimato. Y hoy más que nunca creo que un escritor es escritor y un lector es lector. Son dos funciones diferentes.

¡Hasta la próxima, amigos!

lunes, 30 de diciembre de 2019

PUNTA CANA 7 NOCHES de Jordi Díez ¡La recomiendo!

PUNTA CANA 7 NOCHES de Jordi Díez
Venta: http://mybook.to/puntacana

Soy de las personas que consideran muy difícil comentar los libros escritos por los amigos, en especial si son cercanos, porque la amistad nubla la objetividad, pero no es el caso con mi querido amigo y colega Jordi Díez. Sé que al leer uno de sus libros me encontraré con una historia bien escrita, bien hilvanada y sobre todo muy interesante. De él he leído La virgen del sol, El péndulo de Dios, Anacaona, y algunos cuentos que tuve la suerte de bajarlos de Amazon cuando estuvieron a la venta, y nunca me ha defraudado. Ahora como última entrada del año dedicaré unas líneas a su más reciente novela: Punta Cana 7 noches, una novela de acción en la que Jordi Díez hace gala no solo de su buen hacer literario; también de un humor elegante e irónico.
He pasado un par de días sumergida en el thriller del inspector Guarionex. Un nombre estrafalario pero muy atrayente, también muy de acuerdo con el papel del personaje que encarna, el de un inspector de policía pobre pero honrado, un antihéroe repleto de defectos pero también con la inconmovible terquedad del hombre que persigue la justicia.

Me ha gustado la trama. El comienzo es estupendo, una pareja de españoles (“gringos”, como dicen en estas latitudes para todo el que sea blanco y no hable igual que ellos) y la mano de un muerto sobresaliendo de la arena después de haberle dado chancletazos sobre la toalla, qué bueno estuvo eso. La mano que sobresale lleva un anillo en uno de sus dedos, el cual dará una de las pistas más importantes.
A partir de la paliza dada por el guachimán del puticlub a Guarionex la cosa empieza a perfilarse como toda una artillería: pistas falsas, hebillas que conducen a un premio mayor, el sujeto muerto resulta que es un cura que tiene una hija a la que desea legar una fortuna; una proxeneta italiana quiere hacerse del resto de las joyas y un sacerdote con aspiraciones de Sherlock Holmes que aparece en los momentos más inesperados. La novela es ágil, por momentos me reí a carcajadas con descripciones como estas: “el mundo desapareció para el inspector hasta que expulsó la bocanada gastada de oxígeno”, o “picado por la viruela y flaco como la tenia de un perro callejero” y otras perlas como esas, y también interesante por la información que hace del bajo mundo, de la polución creada por la industria turística acompañada de toda clase de depravaciones, en un mundo dividido en dos: la de los turistas y la normal. La de los inmensamente ricos y la de los inmensamente pobres.
Una buena novela de acción, en la que un policía se enreda en una aventura que empieza con la mano del muerto (podría ser un buen título) “Punta Cana y la mano del muerto” y termina siendo una historia de acción que no da respiro, no a mí al menos.
Puesta en los zapatos de Guarionex, he recibido más palizas que piñata de pobre, pero él incólume, sigue sus instintos, lo que da lugar a la solución del misterio.
En resumen la novela es muy buena, engancha, y deja un buen sabor. Una delicia para estos  días festivos.

¡Deseo a todos mis seguidores y lectores del blog un maravilloso fin de año y un enriquecedor Año 2020 en todos los sentidos!
¡Hasta el próximo año!

martes, 10 de diciembre de 2019

"La casa de la mezquita", Kader Abdolah



"La casa de la mezquita", Kader Abdolah

La casa de la mezquita (Spanish Edition) de [Abdolah, Kader]Por recomendación de mis amigos Krina Ber y Heberto Gamero empecé a leer “La casa de la mezquita”. Al comienzo lo hice con cierto escepticismo porque las historias de Medio Oriente no me atraen, en especial porque sus ideas respecto del fanatismo que impregnan sus religiones no he logrado entenderlas. Sin embargo, esta novela me cautivó.

Supongo que la traducción tiene gran influencia, y asumo que es lo más cercana posible a la obra original, porque se lee en sus líneas el hacer y sentir de la gente de esas latitudes, su manera de ver la vida, de amar, sus costumbres, y en especial su odio.

En “La casa de la mezquita” cada personaje tiene un papel que jugar. Unos son buenos, otros extremadamente crueles, otros absolutamente ignorantes y algunos tan indiferentes y absurdos como ese ser deforme llamado Lagartija. A medida que pasaba las páginas me vi sumergida en un mundo diametralmente opuesto al mío y al mismo tiempo fue como si viera por una rendija la vida privada de “Las mil y una noches”. 
Cada persona tiene una historia tras de sí, y cada historia tiene su motivo. Las abuelas, Lagartija, Jaljal, la historia de las hormigas, que es como empieza el libro, la llegada de los saltamontes, el siempre respetado Aga Yan, que permanece incólume a pesar de los cambios por los que atravesó Irán; para algunos positivos y para otros nefasto. 

Las costumbres milenarias son imposibles de cambiar, al menos para las personas ignorantes, sencillas y creyentes como las que se reflejan en el libro. El mismo autor de origen iraní después de décadas de vivir en Holanda y recorrer mundo no ha dejado atrás ese mundo mitad mágico y mitad tenebroso que se desprende de sus palabras. Al mismo tiempo da a conocer los intríngulis que llevaron a la caída del Sha -espero yo- sin ningún matiz político, y me hizo reflexionar acerca de los países que rodean al que está en desgracia: no hay imperio que lo salve sino sus propias gentes, siempre y cuando dejen la profunda ignorancia de lado. Mientras existan adoradores que se inclinen al paso de la incultura, ignorancia y poder, siempre habrá países subyugados por los ambiciosos, no importa la religión que tengan. 
Un libro que enseña, entretiene y deja una profunda reflexión sin tratar de inducir al lector a inclinarse a un lado o al otro con un lenguaje que deja reminiscencias del pasado del autor.

¡Hasta la vista, amigos!

lunes, 9 de diciembre de 2019

¿Eres de los que dicen que no vendes tus libros porque son pirateados?


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Muchos lectores, más de los que uno cree que existen, no tienen conciencia real de lo que es el pirateo de libros. Lo digo porque en algunas ocasiones recibo correos de lectores que me felicitan por mis libros, comentan, o hacen preguntan relacionadas con la trama y me dicen sin ambages que han leído todos mis libros descargados de algún sitio de Internet. Una de ellas fue una reseñadora o youtuber que leyó "La búsqueda" y me señaló un error. Al yo buscarlo en el libro que había subido a Amazon dicho error no figuraba, lo que me hizo suponer que lo había descargado de manera ilegal en alguna plataforma de esas que abundan. Efectivamente, me dijo que así había sido. Entonces le envié el archivo original que fue el que leyó y comentó en youtube.

¿Qué me dice esto? Que las personas que descargan libros no lo hacen por mortificar, denigrar, empobrecer ni burlarse del autor, y no sienten vergüenza o cargo de conciencia al hacerlo. Hasta me he encontrado con amigas en alguna reunión que me dicen que se han descargado tal o cual libro, no precisamente de Amazon, y les ha encantado.

Simplemente lo hacen porque es un hábito que les parece normal. Como casi todo en Internet se puede descargar gratis, desde programas, imágenes, música y hasta series y películas que se pueden ver a través de Youtube, piensan que también los libros pueden ser descargados sin perjuicio para nadie.

Digo todo esto porque leo con frecuencia que hay autores que se quejan de que sus libros son descargados por "cientos de miles", y tienen la certeza de que si no fuera por eso habrían vendido esos cientos de miles. La verdad es que TODOS LOS AUTORES famosos o desconocidos padecemos de lo mismo, la diferencia está en que unos lo pregonan y otros no. Yo la verdad, no sé si mi libro es pirateado por cientos de miles, no acostumbro a visitar las páginas piratas, y si así fuera, creo que me sentiría agradecida de que tanta gente estuviera interesada en mis libros. Así y todo mis libros se siguen vendiendo en Amazon, y pienso que los que acostumbran bajarlos gratis nunca me hubieran leído si no los hubieran descargado de esa forma.

Por otro lado, hay países en donde una tarjeta de crédito internacional es muy difícil de obtener, no hay manera de que compren en Amazon. Y esta empresa no acepta el pago por Paypal. Por eso existen páginas piratas que ganan dinero vendiendo libros pirateados que pueden comprar por ese método de pago o cualquier otro. Pero ese ya es otro cantar.

Lo que no creo es que un libro deje de vender en Amazon porque sea pirateado por millones. Es mi manera personal y realista de ver el asunto.

¡Hasta la próxima, amigos!

jueves, 7 de noviembre de 2019

Las mujeres que no salen en los libros, de Mercedes Gallego Moro

Las mujeres que no salen en los libros de [Gallego Moro, Mercedes]

Situada en los años de la dictadura franquista, Mercedes Gallego relata la lucha de una mujer, Consuelo, hija de una madre de familia adinerada y de un padre de profesión abogado, acomplejado por sus orígenes humildes, con ideas arcaicas respecto al papel que deberían tener las mujeres en la sociedad, en este caso específico la española. 
Laura, por otro lado, es la hija de una mujer que pasó las peores penalidades durante la Guerra Civil Española; recorría las calles destrozadas por las bombas alemanas e italianas que caían sobre Madrid, al lado de su madre mientras su padre luchaba en esa guerra.
La novela nos muestra dos caras de una moneda: la de una mujer de posición privilegiada que lo arriesgó absolutamente todo por seguir sus convicciones y la de otra, menos consciente de su importancia como mujer, que fue aprendiendo a valorarse, pero sin ánimo de protagonismo, sin peroratas que aglutinan multitudes sino con una actitud mesurada e inteligente que ayudaba a las mujeres que requerían sus servicios. 
El punto focal de la historia se centra en el manejo que se hacían en los hospitales a los que llegaban a dar a luz mujeres descarriadas, prostitutas o indigentes cuyo neonatos se daban por muertos e iban a manos de familias que carecían de hijos. No se habla de robo de órganos ni comercio de niños, es la cuestión moral; probablemente muchas de esas madres a las que arrebataban sus niños hubieran preferido que sus hijos tuvieran un mejor futuro del que ellas podían darles, otras no lo aceptarían, pero Consuelo se convirtió en la abanderada de la causa y luchó hasta el final exponiendo su seguridad, su vida y la de los suyos en pos de un ideal contra un gobierno totalitario y una Iglesia complaciente que amparaba el que los niños fuesen arrebatados a sus madres. No solo eso: Los niños que por una u  otra razón durante la guerra fratricida perdieron a sus padres iban a parar a hospicios católicos en donde no solo no recibían los cuidados necesarios, sino que se abusaba de ellos.
Lo interesante de la novela es que nos da dos visiones: la de la mujer adinerada que se afilia al Partido Comunista para reivindicar los derechos de la mujer y la de la que crece y se desarrolla como una mujer “normal” sometida a las costumbres de la época, años 50-60 de una España en la que la legislación le impide comportarse como una ciudadana libre, una situación que las mujeres en su mayoría veían con normalidad, pues así habían sido criadas. No importaba si trabajaban para mantener el hogar, seguían siendo personas de segunda categoría. Lo que para unas era inadmisible, para otras era hasta beneficioso, porque no tenían que perturbar sus ánimos. Sin embargo el comunismo no fue la solución en el caso de Consuelo. El comunismo luchaba por sus propios intereses y utilizaban la valentía y entrega de las mujeres sin darles la importancia que merecían.
A la muerte de un esposo que siempre la trató como una igual, Laura, en cambio, y en contra de todo pronóstico, tuvo que enfrentarse no solo a la burocracia machista para poder continuar con el negocio de su marido, sino a la habladuría de las demás mujeres, quienes preferían ver a un hombre al frente de un comercio.
Es imposible no tomar partido por una de ellas, inclusive por la madre de Consuelo, Leonor, quien se convierte en un personaje clave en el transcurso de la historia. ¿Por qué Consuelo lo arriesgó todo por una lucha en la que ni siquiera las mujeres a las que ayudaba eran conscientes de lo que sucedía? Al comienzo uno puede decir: “Porque era rica, culta, profesional y no tenía nada que perder”. Pero en una España dictatorial si podía perder, y se arriesgó. Esta obra me ha hecho reflexionar acerca del ser humano. No hablo de clases ni de géneros. Hablo del ser humano per se: cada uno nace para jugar un determinado papel en la historia de la humanidad. Unos lo arriesgan todo por una causa mientras otros ven la causa y se solidarizan, pero desde su trinchera. Unos van a la guerra voluntariamente y otros prefieren resguardarse. La verdadera libertad consiste en hacer lo que uno desea, pero cuando es obligado por las circunstancias se convierte en esclavitud aunque goce de libertad. Es utópico, pero lo veo así, y la realidad es que todos somos esclavos. Vivimos para que otros lo hagan. Trabajamos para que otros sobrevivan. Y como lo hacemos de manera voluntaria, pensamos que somos libres. La verdadera libertad no existe. Estamos obligados a seguir las normas que la misma sociedad ha impuesto a través de las religiones o la política.
La dictadura de Franco fue totalitaria, como todas, impuso su manera de pensar y propició la crueldad con impunidad. El comunismo que lo combatía actuó igualmente con la misma crueldad. En eso no había diferencias, como se resalta en la novela en una discusión entre Consuelo y Laura.
No me gusta el comunismo. Tampoco la dictadura, prefiero vivir una democracia que con sus defectos, al menos me da la falsa percepción de libertad. ¿Vivimos en un permanente engaño? Esa es la cuestión.