miércoles, 17 de diciembre de 2014

Recuerdos y tonterías en estas fechas...

Con el intenso olor del guiso de las hallacas incrustándose en mi nariz no puedo dejar de sentir que otra Navidad se está instalando en el ambiente. Es como si el arquitecto al diseñar el plano hubiera tomado en cuenta la dirección de la corriente de aire que baja desde las faldas del Ávila directamente hacia el edificio. Una corriente que lleva el olor del guiso de las hallacas hacia los dormitorios y de allí a los recuerdos que parece que estuvieran impregnados de perfumes.

En estos días he recibido varios correos solicitándome entrevistas. Correos electrónicos, obvio. Ya no se puede decir “te envié una carta y el cartero la perdió”.  Ahora es preferible aunque menos creíble: “No pude escribirte porque no tenía conexión”. Los tiempos y el idioma, la manera de expresarse han cambiado mucho en pocos años. Pocos, para quienes como yo, pasan de los cincuenta y dele.

Pero no quiero alejarme de la idea principal de esta entrada que es básicamente el ambiente navideño que percibo con el olor de las primeras hallacas, el plato tradicional venezolano de estas fechas; no porque yo sea muy afecta a él, que si a ver vamos, prefiero los tamales peruanos, un tanto parecidos pero de sabor diferente, lo que me lleva a alejarme un poquito de lo que quería decirles, para recordar a la negra grande y robusta que caminaba con una enorme cesta en la cabeza llena de tamales gritando: ¡Taaamaaaleeees!...  ¡Taaamaaaleeees!... ¡Taaamaaaleeees!... y así iba por las noches alrededor del parque José María Eguren allá en Miraflores, ahora llamado Juan José Chumbiongo no sé a cuenta de qué. Por suerte, el traspaso de nombre del parque ocurrió mientras vivía en Venezuela porque no me hubiera acostumbrado a la nueva dirección. La calle Eguren fue emblemática, allí ocurrieron toda clase de cosas que hacen de una cuadra —porque era de una sola cuadra, justo la que daba el nombre al parque—, inolvidable. Fue el único lugar donde viví tres años seguidos, todo un récord, y tuve oportunidad de hacer algunas amistades, como la del  rubio francesito que vivía una casa antes de terminar la cuadra que daba al Paseo de la República; Jean Francoise. Después me enteré de que no era francés sino sudafricano, y a fuerza de tantas tarjetas navideñas que puse bajo su puerta acabó enviándome una firmada con su puño y letra. O a Francisco, el que quería ser seminarista, que vivía en el edificio de la esquina frente al parque, y de quien me enamoré locamente sin haber cruzado una palabra con él en toda mi vidal. Mi amor se elevó a los cielos al enterarme de que estudiaba para ser seminarista. Y cómo podría pasar por alto a los hermanos Flores; eran ocho en total y vivían en un apartamento de dos pisos cuatro edificios a la derecha del mío. Recuerdo la rareza de esa familia porque el padre jamás cruzaba palabra con la madre que parecía ser la que llevaba los pantalones en esa casa, sin embargo cuando quedó embarazada la madre de Katty por novena vez, cuando ya mi amiga contaba trece años, como yo, comprendí que al menos se comunicaban por las noches.

Pero sin ir más lejos, en el edificio Santa Teresita, el 177 de la calle Eguren donde yo vivía, habitaban los personajes más disímiles —y ahora, después de cuarenta años sigo pensando lo mismo—, que alguna vez conocí.
En la planta baja vivía Nelly; la última vez que fui a Lima la vi y sigue viviendo allí. Era prostituta de alto vuelo, como se les decía a las mujeres de esa categoría que se dedicaban al oficio.  Sin dudarlo era la más guapa de la cuadra: alta, de muy buen cuerpo, de cabello un poco debajo de los hombros y de un color de piel como la canela clara, nadie al verla podría deducir que era prostituta, pues su comportamiento, a mi modo de ver era muy decente, amable y hasta cariñoso con todo el mundo. Tenía dos hijas, una rubia y la otra morena como ella. Según la mamá de Carmen, la que vivía en el tercer piso, era lo peor que podría haber ocurrido en ese edificio tan decente: tener a una mujer de la vida viviendo entre ellos. Y lo decía a voz en grito desde la cocina que daba a un patio central adonde iban a dar todas las cocinas del edificio y donde se mezclaban todos los olores de lo que se cocinaba en cada apartamento. “¡Esa puta está otra vez sancochando ají!”, gritaba entre estertores, mientras mamá movía la cabeza mirándome con ojos de reconvención a la par que tosía por los efectos del ají. Y era cierto. Nelly, como buena norteña, además de dedicarse a la vida alegre, como todos decían, era una magnífica cocinera, lo digo con uso de razón porque probé su comida algunas veces. Pero eso de sancochar ají nunca lo pude entender si lo hacía como una receta secreta o era para joder a todos los del edificio, especialmente a las mujeres que a esa hora hacían oficios en la cocina.

Y qué decir de las hermanas Nora, Viviana y Mayra. Esta última se fue de allí en cuanto se casó con un suizo que se la llevó a vivir a Europa, pero Viviana y Nora, que vivían con el padre, dueño de una estación de servicios y que murió tiempo después, se hicieron amigas de Nelly. Viviana se declaró lesbiana y terminó suicidándose porque su enamorada la abandonó y, de las tres, Nora, que era amiga mía por cuestiones de edad, declarada como la más loca de la cuadra durante mucho tiempo, terminó siendo cuerda, se casó y ahora vive en algún lugar de Lima, y hasta donde supe tenía una niña que ya debe ser una mujer adulta. Es curioso que piense en ella como si tuviera la misma edad de entonces.

De la mamá de Carmen no tengo mucho que decir, pero de Carmen… era con la única con la que mi madre me dejaba salir, porque decía que era una niña decente. Pero a mi modo de ver, una amiga más loca que Carmen no podía haber encontrado, al menos en esa cuadra. Y cuando lo digo no me refiero a las locuras que hacía, que eran bastantes, sino a que en definitiva le fallaba algo en la cabeza, como se comprobó cuando al cabo de años volví a saber de esa familia y me enteré de que seguía siendo una adolescente a pesar de tener más de treinta años. Tenía un hermano con un serio retraso mental; nació cuando yo todavía vivía allí.

Los fines de semana eran los mejores. Desde la ventana de mi dormitorio podía contar los coches que se cuadraban en frente, en el parque, una larga fila en espera de Nelly. Algunas veces por las fiestas que ella hacía con otras amigas y en ocasiones porque según mamá eran sus clientes que esperaban turno. Nunca quise creerle, me parecía absurdo que los hombres hicieran fila para estar con Nelly. ¡Qué asco! Pensaba. Pero mamá parecía comprenderlo bien porque según me dijo cierto día, una tía lejana ejercía de puta en un burdel llamado “El Trocadero” y allí todos los hombres hacía fila para entrar al cuarto de las que ofrecían sus servicios.

Los que no parecían sentirse ofendidos por la presencia de Nelly en el edificio eran los hombres. Al marido de mi madre le caía muy bien, eso lo sé porque Nelly siempre me decía: “Tu papá es tan buena gente, Blanquita…”; y al papá de Carmen lo vi conversando en la puerta de Nelly un par de veces, por lo que deduje que también eran buenos amigos, a pesar de los gritos de su esposa por el tragaluz de la cocina. Hasta el conserje del edificio era la mar de atento con ella. Si había que hacer algún trabajo, la casa de Nelly era la primera en ser atendida, la jardinera que daba a sus ventanas, las más cuidadas, su pasillo el más brillante de lo pulida que dejaba la entrada. Varias veces lo vi entrando a su casa con botes de pintura y brochas, así que supongo, también se ocupaba de dar mantenimiento a su casa. La mujer del conserje, sin embargo, era la única que no se quejaba de nada, parecía muy feliz con Nelly al igual que su marido. Muchos años después, en el entierro de mamá, Nelly fue a darle el último adiós, finalmente se habían hecho amigas, según me dijo, y cuando le pregunté cómo estaba me dijo con parsimonia: "Como siempre, Blanquita, trabajando".
Nelly es una de esas mujeres que morirá en su ley.

Pero ya me extendí hacia otros asuntos que no venían a cuento, y el olor a guisos de hallacas en el edificio se ha intensificado tanto que he tenido que poner a funcionar el extractor de la cocina, uno que instaló Henry con la finalidad de que no hubiera el más ligero atisbo de olor a comida más allá de medio metro del lugar donde se preparan los alimentos. Y lo digo en serio: creo que iría mejor en un restaurante por lo potente que es. No recicla el vapor que sale de los alimentos y lo lanza por encima de las cabezas, no. El olor, el aire caliente y el vapor se van a través de un ducto hacia la calle y es lanzado, según las propias palabras de Henry a seis metros del edificio.

Esta Navidad como otra más desde hace cuatro años no estará él presente en la cena navideña. Diciembre significa para mí un mes de recuerdos y de nostalgia que cada vez se va haciendo más difusa, menos dolorosa, más acorde con mis circunstancias. Al fin y al cabo uno es como el mundo que lo rodea, es el mimetismo que como si fuera un camaleón aprendí desde pequeña por las dichosas circunstancias que rodearon mis existencia y que, ahora con muchos años más, siguen sirviéndome de escudo.

Por otro lado, es difícil dejar de pensar en él. Los trescientos sesenta y cinco días del año lo tengo presente por el simple hecho de que la novela de su vida se llama La búsqueda y quiéralo o no es el libro que más éxito ha tenido de todos los que he escrito. Lo veo en Twitter, en Facebook, en Amazon, en las entrevistas que me hacen… Por cierto, ya que hablaba de correos, en estos días respondí a cuatro cuestionarios y en todos me tocó hablar de Waldek. Incluso ahora mismo que escribo estas líneas, si Henry está mirando por encima del hombro lo que escribo, sabrá que ya me he acostumbrado a llamarlo Waldushu, como su madre lo hacía. Porque deben saber, el nombre de él era Henriek Waldemar. Waldek, para su familia polaca y Waldushu, para su mamá.


Queridos amigos, compañeros de camino y lectores; a todos los que me han acompañado a lo largo de un año más: ¡Les deseo una Feliz Navidad en buena compañía para los que aún la tengan, y con buenos recuerdos, para los que van quedando solos!

¡Hasta la próxima, amigos!
Blanca Miosi

lunes, 8 de diciembre de 2014

De los niks y de los independientes. Una lista de los mejores.

Vamos a ver… ¿por qué algunos escritores se esconden detrás de un nick impronunciable? ¿Tendrá algo que ver Freud con esto?, tal vez no vaya por ahí el asunto, pero es probable que exista algún lío psicológico.
Una persona, sea hombre o mujer, vamos, un ser humano para dejarnos de problemas de género, que ahora ya hay muchos, si desea ser escritor lo primero que tiene que hacer es darse a conocer para que, en caso de que publique, puedan localizarlo por su nombre en Facebook, Twitter, y demás canales de las redes sociales.
Hasta para los que promocionamos los libros es un caos; por poner un ejemplo: en lugar de decir:

“El resplandor de la jungla” por @RobertoManzano Una novela que te llevará por los senderos perdidos linkxxxxxxxxxxxx.

Uno tiene que poner:

“El resplandor de la jungla” por Roberto Manzano @mataratoncito Una novela que te llevará por los senderos perdidos linkxxxxxxxxxxxx.

Y es que siempre se debe etiquetar, de lo contrario el autor del libro nunca se enteraría que alguien tuiteó su libro y no podría hacer RT o clicar la estrella de favoritos. Y entonces las 140 palabras que permite Twitter no alcanzan.
¿A que no suena mejor un nombre y apellido como nick que @mataratoncito?
Es más serio, práctico y facilita la labor a todo el mundo, tanto a los lectores como a los amigos. Y lo más importante: más profesional. 


Pasando a otra cosa:
Hace unos días leí un post en Facebook de mi querido amigo Rafael R. Costa, que por suerte tiene un nick igual a su nombre, en el que decía:

NOVELAS QUE INTENTÉ LEER
y no pudo ser

RAYUELA
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
ULYSSES
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA
LA MADRE
ALGUNOS INDIES


Obviamente los comentarios abundaron sobre todo al referirse a los escritores indies (o independientes, como prefiero llamarlos), especialmente de otros escritores, algunos también independientes, que por lo visto se creen luminarias. No me agrada hacer público mi descontento por el hecho de que existan escritores independientes incomibles, como si yo fuera una literata consumada. De hecho, con la cantidad de libros que llevo vendidos y el volumen de comentarios que generan mis libros podría darme ese lujo y hablar mal, burlarme o despotricar de los indies, pero no lo hago. Creo que todos tenemos cabida en este mundo, y como se referían a Amazon específicamente, me parece que en esa jungla hay de todo, buenos, malos, mediocres, tanto independientes como de editoriales.

Sé que algunos se creen superiores y miran a los demás por encima del hombro. Yo los veo como seres humanos que intentan el camino de la escritura y que a fuerza de ensayo y error terminarán aprendiendo, tal vez algunos no, pero no veo por qué deba hablar mal de los escritores que no lo hacen tan bien como los mejores. En todas las circunstancias de la vida existen niveles; en literatura no podía ser menos. Lo gracioso de todo es que algunos de esos escritores que hablan mal de los que no escriben muy bien, ni son tan buenos ni venden mucho. Pero lo atribuyen a que sus libros son demasiado buenos para que los lea la plebe que compra a los que sí venden. Es probable que tengan razón, no lo pongo en duda. Lo que me desagrada es el aire de superioridad que asumen.

Yo no voy a poner a los autores de libros que no me han gustado. Prefiero tomar el camino desde el otro extremo: Pondré a los que he leído y que me han parecido admirables, fuera de lo común. No enlistaré a los escritores famosos porque son demasiados, me referiré a los independientes aunque algunos hayan publicado por editorial.

Heberto Gamero
José Vicente Alfaro
Jordi Díez
Krina Ber
Francisco Gijón
José Luis Palma
Roberto López-Herrero
Carmen Grau
Rafael R. Costa
Peter Joshep
Micky Baine
Mercedes Pinto
Pablo Martínez Burkett
Julio G. Castillo
FG Labandal
Neo Coslado
Mois Benarroch (En su particular uso del español)
Estos escritores son los que a mi juicio muy personal poseen genialidad. También la mayoría de los que he mencionado tienen un cuidado escrupuloso en la presentación, una gramática impecable, se nota que sus obras han sido el resultado de horas de corrección y de trabajo y los temas escogidos son originales. Hay más escritores con libros igualmente bien corregidos, pero los temas, las historias de sus novelas no me han calado o en algunos casos me han parecido demasiado farragosas o poco convincentes, eso de ninguna manera los desmerita como escritores, es solo cuestión de gustos. También sé que hay muchos otros que no he leído, por eso no figuran en esta lista.

Es probable que algunos escritores al ver esta escasa lista se sientan excluidos, pero no deberían. En esta lista ni yo entraría. Me considero una escritora del montón que vende porque sus libros no son precisamente alta literatura.

¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Buscas editorial? Entonces no pidas ayuda a tus amigos escritores.

Han pasado muchas lunas desde que empecé a publicar, y unas cuantas más desde que empecé a escribir. Las primeras seis novelas las hice una detrás de otra, sin parar, fueron tres años trepidantes, en los que ni siquiera sabía qué haría con esas novelas, pues no me había planteado la idea de publicarlas. Solo escribía, En esos años salieron El pacto, La búsqueda, El legado, Dos Caminos, un destino, Quién era Brian White, Dimitri Galunov... 

Me decidí a publicar cuando una amiga española me envió su primera novela publicada. La Editorial Roca hace unas ediciones muy hermosas, sus portadas, maquetación y corrección son inmejorables, y al recibir su libro quedé tan entusiasmada por el contenido y por la presentación que me fijé en la editorial y era Roca. Le pregunté con mucha ilusión cómo podía comunicarme con ellos y como tardaba tanto en contestarme entré a la página de la editorial y escribí a "Contactos". Tuve la enorme suerte de que la pequeña carta de pocas líneas con la sinopsis de La búsqueda gustara y a los quince días firmaba con ellos. Corría el año 2.007. Mucho después me llegó la respuesta de mi amiga, pero ya no la necesitaba. Mi novela se publicó los primeros meses del 2008.

Entusiasmada por haber podido publicar con tanta facilidad pensé que el segundo paso era encontrar un agente literario, así que escribí a otra amiga que estaba fichada por la agencia Sandra Bruna, y le pedí el favor de que me diera algún correo para contactar con ellos. Mi amiga me envió un correo con una dirección falsa. Gracias a ello decidí buscar en Internet por mi cuenta y empecé por la letra A de un listado de agencias. Fue así como Antonia Kerrigan después de recibir la sinopsis de El legado me pidió la novela completa y una semana después firmaba con ella. A mediados del 2009 la Editorial Viceversa publicó mi novela.

Después vinieron El manuscrito I El secreto, El piso de la Calle Ryden, El gigoló, Amanda, El manuscrito II El coleccionista, y las versiones en inglés y francés de La búsqueda, a la que considero mi mejor novela, no porque yo lo asevere, sino porque así lo dicen los trescientos comentarios de cinco estrellas que tiene en Amazon, aunque también tengo otro tanto de cuatro y unas cuantas de una estrella de lectores muy exigentes, o escritores que tal vez vean fallas garrafales en mi novela. 

¿Qué aprendí de estas experiencias?

Que cuando se trata de buscar editorial, agencia o un lugar en el mundo editorial, es mejor no pedir favores a nadie, Los amigos dejan de serlo cuando se les pide favores tan simples como dar un correo de su editorial.  Hoy después de varios años veo a esas amigas escritoras que no tuvieron la voluntad de ayudarme, y lo que yo he logrado es tanto o más que ellas, pero fue por mis propios medios, como seguramente ellas también lo hicieron.

Alguno(a)s tenían (no sé si todavía), blogs con una serie de entradas aconsejando cómo hacer para ser publicado por editoriales, cómo se deben presentar las cartas, qué se debe poner en ellas, cómo hacer las sinopsis de las novelas, y hasta cómo vestirse para presentarse a la editorial, pero ninguno te dará un nombre, un teléfono o se comprometerá más allá de unos cuantos consejos.

La publicación independiente me ha dado enormes satisfacciones, y aunque publico todavía por ediciones B, lo hago también en Amazon y no puedo quejarme por cómo me ha ido. Mis libros se venden a un ritmo regular en todo el mundo, en lugares como Holanda, Alemania, Francia, Estados Unidos, Brasil, México, Italia, Australia... países a los que jamás habría llegado si no fuera por la brillante idea de Jeff Bezos. 

Por supuesto que no todo lo que brilla es oro. Detrás de la venta de mis libros existe un enorme esfuerzo de promoción, A algunos tal vez no les guste que los autores independientes promocionemos nuestros libros, pero eso a mí no me impresiona. Yo voy a lo mío. También ayudo a muchos. Y si alguien me pide un correo de alguna editorial, se lo doy, y le digo con quién puede hablar y si desea puede mencionar mi nombre, aunque no le sirva de mucho. No tengo ningún complejo. No quiero parecerme a las personas mezquinas que no quisieron darme detalles que podrían haber facilitado las cosas.  Aunque para ser francos, lo tuve fácil desde el comienzo, sea porque tuve suerte o sea porque mis novelas eran buenas. Eso que lo decidan los lectores y parece que mis libros gustan, aunque sé que no soy una escritora de concurso.

Quería escribir este post para que quienes no me conozcan sepan que el escritor no se hace de un día para el otro, ni de un año para el otro. Se requieren muchos años de prueba y error para aprender el oficio, y todavía así seguir aprendiendo, Y también mucho trabajo de corrección para ser aceptado por una editorial si es la meta que persiguen. Antes de publicar La búsqueda la estuve corrigiendo varios años, mientras escribía mis otras novelas. 

Escribir es fácil. Hacerlo bien es lo difícil, y para eso hay talleres, hoy muchos más que antes, y foros literarios, donde pueden aprender a leer textos, comprenderlos, y enterarse por qué lo que escriben no siempre es una obra de arte.

¡Hasta la próxima, amigos!

Si desean conocer mi obra pueden pasar por aquí: Libros de Blanca Miosi


jueves, 27 de noviembre de 2014

Te quejas de que tus libros no se venden... ¿pero qué haces para venderlos?

Hoy voy a hablar de algunos puntos que tal vez interesen a los escritores que empiezan a publicar como independientes, aunque también podría ser útil para quienes lo hacen desde tiempo atrás.

De vez en cuando recibo mensajes por Facebook, a través de mi página Web o por mi correo electrónico de escritores con algunas preguntas referentes a cómo hacer para tener más visibilidad en las redes sociales o cómo destacar entre la enorme cantidad de libros de Amazon.

Como he dicho muchas veces, tal vez yo figure en el top 100 porque empecé cuando Amazon tenía unos seis meses de vigencia con la publicación de libros electrónicos en español. De esa fecha al día de hoy han transcurrido tres veranos y ahora son muchos más libros de escritores independientes y de editoriales que decidieron finalmente bajar sus precios y entrar a competir con nosotros, lo que hace cada vez más difícil figurar, llegar a las listas y sobresalir.

Cuando uno entra a este juego debe tener una visión periférica, es decir no fijarse en un solo mercado, sino ver la globalidad que se dispone con las ventajas de distribución que nos brinda Amazon y también otras tiendas en línea, porque ahora ya hay muchas. He notado que la mayoría de los escritores de España solo promocionan sus libros dirigiendo los enlaces a Amazon de España, y aunque ese mercado es bueno para empezar, se satura rápidamente y la novela empieza a bajar y a salir de las listas de más vendidos, a menos, claro, de que sea un novelón, uno de esos libros extraordinarios que duran meses y meses en los primeros lugares.

Debido a eso, siempre recomiendo usar el enlace universal, es muy sencillo y no se trata solo de un ACORTADOR de enlaces, se trata de un link que sirve para que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda entrar directamente al libro en cuestión a la tienda Amazon correcta. Por ejemplo, si vive en Alemania, entra a Amazon de Alemania, Si está en México entrará a la tienda Amazon de ese país, y si está en Estados Unidos por consiguiente, podrá comprar en esa tienda, es decir: Amazon.com.

Esto ayuda mucho a las ventas, pues  permite que el comprador con un solo clic llegue al lugar adecuado sin tener que buscar cuál  Amazon  le corresponde, y créanme, no hay nada más huidizo que un lector impaciente, y en la red todos somos impacientes.

Vender libros no es fácil cuando se es un desconocido, por eso es necesario dar a conocer el libro. Para eso existen plataformas donde se pueden publicitar, como Facebook, Pinterest, Google+ y Twitter. Hay otras, pero estas son las principales, y entre ellas la que creo es más efectiva es sin duda Twitter.

En Twitter pasan millones de avisos cada hora, para que un aviso destaque y pueda ser visto por algún probable comprador se requiere no hacer un par de Tweets dos veces por semana como he escuchado decir a algunos. Es necesario estar siempre presente, y no siempre en persona, se puede utilizar HotSuite, que es un programador de Tweets, o también ComercioCenter que promocionará los libros cada dos horas, cada hora o cada media hora, según se desee. Ambos servicios son gratuitos, así como el de los enlaces universales; relinks.me es el más sencillo de todos.

¿Un ejemplo de un súper ventas que sabe utilizar Twitter? Mario Escobar Golderos. Es un escritor que tiene sus libros traducidos a cuatro idiomas y ha escrito una treintena de libros, pero no por ello se duerme sobre sus laureles. Es un activo participante en Twitter, Facebook y otras redes sociales, y lo más importante: no solo promociona sus libros; ayuda a muchos escritores. Creo que es la principal llave que abrirá las puertas a las ventas. No se trata de ser mezquino y esperar a que otros publiciten nuestros libros, dar las gracias y ya está. Estoy segura de que los que se limitan a eso venden muy poco o nada. El asunto es trabajar elaborando hermosos banners (imágenes) en donde destaquen su obra, las mejores frases, o algún buen comentario siempre de otra persona.

Lo peor que pueden hacer es ensalzar sus propios libros. Esos jamás. Queda muy feo y es chocante. Es preferible que sean otros los que hablen bien de nuestros libros. Tampoco tengan temor de "saturar la red con sus publicaciones", sería imposible hacerlo aunque nos propongamos. Los que se quejan de ello es porque tienen muy pocos seguidores y siempre reciben las mismas noticias de las mismas personas, por eso es importante que expandan su mercado siguiendo a personas que no solo sean escritores, también los que tienen otros oficios leen.

Son lo que yo llamo "aliados". No me gusta mucho llamarlos "seguidores" porque es un camino de ida y vuelta. Nuestros aliados son aquellos que en un acuerdo tácito se disponen a tuitear nuestras noticias y nosotros las de ellos. A mí me gusta dar pequeñas sorpresas, de vez en cuando elaboro banners para los libros de mis amigos, y me da mucho gusto cuando veo que son efectivos o que les gustan.

Con un poco de trabajo consecuente y buena voluntad para con los demás podrán llegar a vender muchos libros. Hay quienes prefieren pasar de las promociones en Twitter y se dedican a poner frases, o a conversar de cualquier cosa, y estoy segura de que venden muy poco. No es la mejor forma de usar una herramienta tan práctica y valiosa. He conseguido magníficos lectores en Twitter, que recomiendan mis libros, y siempre les agradezco,

Así que ya saben, en lugar de quejarse de que no venden o venden muy poco, háganse presentes en la red, que hoy por hoy es el sitio con el que contamos los independientes y ¡es gratuito! No lo tomen como una pérdida de tiempo sino como un trabajo que va inherente al de escritor, pues un escritor que no venda no tendrá quién lo lea. Y escribimos para ser leídos.

¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No todas las buenas portadas son efectivas

Con la publicación digital ha cambiado sensiblemente el diseño de las portadas de las novelas.

Versión digital
Quienes todavía conservan la idea de que una portada puede ser igual tanto para la versión digital como para la versión impresa, están desaprovechando una oportunidad promocional. Y la razón es bastante obvia: Un libro en papel es de tamaño grande, (el estándar es 6x9 pulgadas) se puede por lo tanto ver el diseño en detalle, y no es muy importante si el nombre del autor está en letras pequeñas o cursivas, pues de todas maneras se distinguirá.

En la versión digital el libro se exhibe en un tamaño pequeño de manera que no siempre una cubierta que haya tenido éxito en el formato de papel puede tenerlo en digital, en algunas ocasiones la misma portada se aprecia confusa y hasta desagradable.

Las portadas para las versiones digitales deberían ser sencillas, claras, con el título en una fuente sencilla y elegante, al igual que el nombre del autor. Se toma más en cuenta la combinación de colores que los detalles, un solo detalle con la idea del argumento podría servir.

Para mediados de diciembre publicaré la versión en inglés de mi novela EL MANUSCRITO I El secreto - THE MANUSCRIPT I The Secret, y las portadas son diferentes para ambas versiones, digital y papel, aunque conservan los colores y la esencia del mensaje:
Versión impresa
En estos días he dejado un poco abandonado el blog porque estoy escribiendo mi nueva novela que tendrá por título EL RASTREADOR. Estoy tan entusiasmada que ya tengo la portada y apenas voy por el capítulo 12. Espero terminarla para principios del año próximo. Veamos.
Versión digital


Versión impresa


¡Hasta la próxima, amigos!



lunes, 3 de noviembre de 2014

Un caso insólito. Mi consejo: "Vive y deja vivir"

Causa tristeza ver que haya gente ocupándose de lo que uno hace y vomitando tanta maldad, en lugar de dedicarse a lo suyo. Tanto en Twitter como en Facebook tenemos la facultad de librarnos de las personas que nos desagradan bloqueándolas, así no tenemos que vernos obligados a ver lo que publican. De hecho a este sujeto lo bloqueé hace meses para que no sufriera tanto al verme en Twitter, pero hoy encontré un Tweet en mi time line enviado por un usuario con el link dirigido a su blog. Fue así como me enteré.

Algunas de las perlas que extraje de su larguísimo artículo: (Las frases en negritas son obra del autor del artículo en cuestión)

“Vaya por delante que no estamos en contra de que los autores o entidades promocionen sus libros en las redes sociales. De hecho, es lo normal, y nosotros también lo hacemos. El problema surge cuando determinados autores, casi siempre “indies” (en la forma de llegar al lector, pero ni de broma en el contenido de sus obras), usan estas plataformas como escaparate exclusivo e intrusivo de sus libros electrónicos.”

“O dicho de otra forma: que Blanca Miosi tuitee sobre sus creaciones nos parece respetable, pero que se retroalimente de hordas de escritores desesperados, endogámicos y monomaniacos (no sabemos si esa monomanía se la induce previamente o viene de serie), para que invadan las timelines del resto de los mortales a cambio de mencionarlos en la suya, ya es pasarse un poco de la raya.”

“Y esto viene a cuento porque ayer mismo nos llegó uno de estos tuits,  cuyo contenido rezaba algo así comodescubre a Blanca Miosi en tal web con tales libros, y nuestra paciencia llegó a su fin.  Respondimos a su autor, con ironía, que lo difícil sería no descubrirla cuando las menciones a la susodicha  se cuentan por centenas en nuestro perfil y en el de nuestros seguidores, cual infestación de hilillos de chapapote del Prestige."

“Pues bien, Blanca Miosi es, supuestamente, una prolífica autora sudamericana, de gran éxito en la plataforma de venta de eBooks de Amazon y otros servicios análogos (hemos dicho servicios, no retretes, entendednos bien), que ha publicado alguna que otra novela en editoriales tradicionales, posee una cándida sonrisa y un tiempo libre que para sí quisiera la cigarra de la fábula de Esopo, y se ha convertido en los últimos años en algo parecido a un gurú de escritores noveles desesperados por ver sus libros publicados, a quienes utiliza a su antojo como vía de promoción.”

“Leyendo por encima las sinopsis de sus obras apreciamos asimismo un patrón bien claro: todas ellas pisan sobre seguro y no se mueven ni un ápice de lo comercialmente establecido para así salir bien guapa en la foto de sus tan cacareados best-sellers”.
“Vamos, que probablemente los fans de los top ventas de supermercado estaréis encantados con ella, aunque nosotros jamás compraríamos sus libros porque nos fastidiaría bastante que, después de todo, sus burdas técnicas de spamming funcionaran; y porque hay muchas cosas en todo esto que no nos encajan, como, por ejemplo, que con lo caros que están los RT hoy en día la gente se desviva por laudar unos libros del todo intrascendentes, mientras que nadie haga lo propio con, pongamos por caso, Eduardo Mendoza, cuya solidez como escritor está por encima de toda duda.

“Blanca Miosi, sea quien sea, representa todo lo que en Cliffhanger nacimos para combatir: el narcisismo de los artistas autoproclamados; lo mimético de una literatura incapaz de hablar por sí misma; la excesiva importancia de las campañas de marketing, por cutres que sean; la tendencia a medir el  valor de un texto o autor por su número de followers”

Yo me pregunto qué mal podemos hacer los escritores para que personas como estas reaccionen de manera tan furiosa. Este sujeto no solo me tacha de escritora mediocre, oportunista, y de hecho da a entender que no tengo nada más que hacer que estar promocionando mis libros en Internet. Los que realmente me conocen saben que durante las mañanas y parte del día estoy poco en Twitter. En las noches estoy un rato más largo y procuro no olvidar a ningún autor de mi larga lista para promocionarlos, pero no es una obligación que lo hagan conmigo. De hecho hay varios que jamás me mencionan o se limitan a hacer un RT de mis anuncios y yo los sigo promocionando. Pero tampoco lo hago todos los días, pues tengo muchas cosas que hacer.

Investigué un poco y el autor del artículo no tiene nombre, solo usa un alias: Cilffhanger Publishig. Es dueño de una editorial del mismo nombre que ha publicado no sé si con éxito algunos libros, pero como podrán apreciar, hace muchos meses que no se hace presente en Twitter ni en su blog.

Queridos amigos, los que se sientan presionados por mí (si es que alguna vez he ejercido presión sobre alguien) o los que no quieran seguir promocionando mis libros, pueden dejar de hacerlo. Nunca he obligado a nadie ni he solicitado que me promocionen. Ni siquiera acostumbro etiquetar para que retuiteen mis avisos como veo que hacen algunos con demasiada insistencia, Yo hago mi trabajo y dejo que los demás hagan el suyo, porque promocionar es un trabajo, uno más que los escritores independientes hacemos para dar a conocer nuestros libros.

Yo siempre aconsejo que para evitar sentirse agobiados por enormes cantidades de avisos de las mismas personas, deben ampliar sus círculos, a medida que tengan más seguidores o sigan a una diversidad de personas, menos aglomeración de avisos iguales verán en su time line. Así todos tendremos oportunidad de utilizar las redes sociales sin mortificar a los seres delicados. Y para estos existe un botón en Twitter: Bloquear. Así solo verán lo que a ellos les gusta.

 ¡Hasta la próxima, amigos!


viernes, 24 de octubre de 2014

La curva mágica de las reseñas

A Marlene Moleon, editora de Eriginal Books siempre se le ocurren ideas originales. Esta vez nos presenta "La curva mágica". ¿Qué significa esto? pueden verlo por ustedes mismos:

Creo que es una manera de comprobar si una novela tiene verdadera aceptación entre el público lector y de la única manera que se puede saber es cuando se tiene un volumen apreciable de comentarios.  Tiene lógica, porque en algunos casos los primeros comentarios corresponden a amistades o conocidos y ellos, sea por solidaridad o por compromiso pueden poner cinco estrellas. La prueba de fuego viene después, cuando los cinco o quince amigos ya comentaron y son los lectores de a pie, los desconocidos, quienes aportarán comentarios reales. Es entonces cuando empieza a formarse la curva. Llegan cuatro estrellas tres y hasta una estrella.

Hay escritores que pagan por comentarios de cinco estrellas. También hay lectores que hablan muy bien de la novela pero solo ponen tres estrellas (tengo varios de esos), Para posicionar una novela en las listas todo cuenta, todo entra en los algoritmos de Amazon: número de estrellas, de comentarios, de veces que han hecho clic sobre el título, y hasta el promedio de préstamos que tiene.

Pero como he dicho en entradas anteriores, no siempre las mejores novelas son las que el grueso del público prefiere. Y esto no es solo en Amazon o en libros digitales. Es en todas partes, en librerías, bibliotecas, quioscos de revistas... lo que más se lee es la lectura que está de moda. Así es por desgracia. Y todavía somos unos cuantos escritores los que escribimos lo que nos sale del alma. Una excepción entre mis libros es La búsqueda, no es un libro que esté de moda, es más, muchos pasan de largo porque piensan que de ese tema se ha escrito demasiado. Por suerte de vez en cuando cae en manos de alguien que por casualidad lo hojea y ¡albricias! quedó enganchado.

Pero lo más emocionante es cuando recibo cartas de lectores desconocidos diciéndome que gracias a mis libros están tomando gusto a la lectura. Siento entonces que hago una gran labor, no solo para mí sino para todos aquellos escritores que, como yo, escriben lo que les sale del corazón.

¡La curva mágica cuenta toda una historia!

¡Hasta la próxima, amigos!
B. Miosi

jueves, 16 de octubre de 2014

Una entrevista a Alberto Vázquez-Figueroa, por Blanca Miosi

Conocí a Alberto Vázquez-Figueroa hace unos años cuando en una plataforma editorial, Bubok, encontré a un supuesto escritor que había plagiado una obra mía. Al investigar “su obra” descubrí que yo no era la única afectada. El supuesto escritor se había dado a la tarea de copiar literalmente obras de escritores, algunos de ellos reconocidos, otros ya fallecidos y ni siquiera se había dado la molestia de cambiarles el título.
Como para entonces  Vázquez-Figueroa era la cara promocional de Bubok, y yo lo había visto en Internet hablando de ellos, se me ocurrió escribirle. Él tiene una Web donde aparece su correo. Me respondió pocas horas después desde Lanzarote y a partir de allí hicimos cierta amistad.  Demás está decir que es un hombre fascinante, además de un excelente escritor. Le propuse entrevistarlo pero como si la conversación se hubiera llevado a cabo frente a frente, es decir, en persona. Y él ni corto ni perezoso aceptó y me siguió el juego. Aquí la entrevista:

Un poco intimidada por encontrarme en presencia de Alberto Vázquez-Figueroa, respiro profundo, como aconsejaba mi profesora de oratoria; según ella, haciéndolo con el diafragma se perdía el miedo. Estoy en su casa de Lanzarote, arriba, en su estudio, el lugar donde cobran vida las maravillosas historias que millones de personas disfrutan. Las cortinas descorridas ofrecen una soberbia vista al mar.
Me invita a tomar asiento mientras él se sitúa detrás de su escritorio, deseando tal vez resguardarse de las preguntas que sabe haré. Sus ojos traviesos de color azul intenso me miran sonrientes, mientras pregunta en tono familiar:
—¿No te molesta si fumo, no?
—Por supuesto que no, está usted en su casa—. En realidad detesto el olor del puro, pero no pienso echar a perder una oportunidad como esta.
Viste una camisa de color azul marino de mangas largas que lleva medio arremangadas, en un estilo casual que le va muy bien con su aspecto de hombre de mundo, que sabe hacer uso de su poder; porque aunque él diga que no, lo tiene. Por lo menos en el mundo editorial.
—Soy todo tuyo. Pregunta lo que quieras —dice en tono jovial.
—¿Tiene usted un ritual para escribir? Me refiero al momento de empezar una nueva novela, algo que acostumbra hacer o que le signifique concentración.
—En absoluto: escribo cuando me apetece y no tengo ninguna “manía de escritor”.
—¿Puede escribir con ruido? ¿Necesita música o prefiere el silencio?
— Prefiero el silencio. Soy sordo de un oído a causa de un accidente de inmersión y la música me disturba.
—En alguna parte leí que era usted un mujeriego empedernido, ¿alguna mujer que lo marcó en su vida, formó parte de alguna de sus novelas?
—Varias mujeres marcaron mi vida pero desde luego nunca han formado parte de una novela; todas fueron maravillosamente reales.
—He leído algunos libros suyos, y lo que más llama la atención en ellos es el ritmo. La acción es uno de sus sellos, ¿tiene algo que ver con su forma de ser?
—Supongo que se me puede considerar “un hombre de acción”, aunque sea por el hecho de que jamás estoy quieto.
—Usted tiene la impresionante cantidad de ochenta y cuatro novelas escritas, sería igual de impresionante que todas fuesen igual de buenas. ¿Cuáles cree usted que son sus peores novelas? Si es que las puede recordar...
—No podría tener memoria para eso puesto que casi la mitad son malas; algunas incluso malísimas.
—¿Qué lo mueve a seguir escribiendo? ¿Cree que aún le queden temas por tocar?
—Cada día al abrir la prensa o ver la televisión descubres que hay tema por tocar. Lo malo es que me falta tiempo.
Está escribiendo algo en estos momentos?
Estoy mejorando mi novela Saud el leopardo responde con una sonrisa pícara. (Es la novela que me envió para que la leyera y yo me atreví a hacerle algunas sugerencias).
—La mayoría de los escritores con cierta fama, son prácticamente inaccesibles. Sin embargo he visto que usted pone sus obras al alcance de todo el que desee, y también tiene la amabilidad de responder los correos que le envían, no sólo eso, en su blog le hacen peticiones de novelas que según parece usted envía a los lectores que no pueden adquirirlas. ¿A qué se debe que sea usted diferente? ¿Es acaso una promesa por algún favor recibido?
—El que actúa por una promesa hace algo que no està en consonancia con su forma de ser natural. Yo actúo así porque es mi manera de ser y me apetece.
—En todo caso, le aseguro que su táctica es muy buena. Tiene lectores incondicionales por millones; pocos escritores pueden decir lo mismo. ¿Nunca le ha sucedido que de pronto se encuentra sin ideas para su próxima obra?
—Me quedan ideas para el resto de mi vida; lo malo es que no puedo publicarlas todas.
—Me lo imaginaba. Su creatividad es envidiable.
—Gracias.
—La desalación del agua de mar por osmosis inversa, es un invento que parece que no ha tenido una entusiasta acogida en su tierra. ¿Cómo le vino la idea?
—Es fruto de mi época como buceador profesional y un poco de sentido común, En realidad es muy simple; tan solo había que pensar un poco.
—Usted ha escrito mucho acerca del desierto, también ha vivido en él, ¿sueña con la idea de que algún día pueda hacer de él un edén?
El desierto debe seguir siendo el desierto, aunque me gustaría pensar que algún día podría cambiar una minúscula parte de él y hacerlo habitable. Con eso me basta.
Alberto arruga la frente y mira a través de la ventana hacia el horizonte. Exhala el humo del puro y se queda en silencio. Parece sentirse muy cómodo en mi presencia, como si yo no existiera. Respeto esos momentos de introspección o quién sabe, de creatividad. Después de todo, estamos en el sitio donde nacen todas sus novelas; el ambiente está impregnado de imaginación, de olor a tabaco, de noches en vela. Me siento privilegiada. No siempre se está en presencia de la creación.
Se vuelve hacia mí y pienso que va a preguntarme si es todo.
—¿Cómo se te ocurrió hacerme esta loca entrevista?
—Sólo lo pensé y me dije: tal vez a Alberto Vázquez-Figueroa le guste que lo visite virtualmente en su estudio, tal vez él quiera participar en este juego, y veo que no me equivoqué. Usted tiene espíritu aventurero, le entusiasman los experimentos, si no, no fuese inventor, tal vez algún día escriba algo al respecto, tal vez...
—Está bien, Blanca, no sigas, aquí el entrevistado soy yo —dice, abrumado por mi balbuciente verborrea.
—Bueno, pues, entonces mi siguiente pregunta sería: ¿Se siente satisfecho de su vida? ¿Si tuviera que cambiar algo de lo que ha hecho, qué sería?
—Esa no es una pregunta, son dos, y bastante trilladas, por cierto comenta, sonriendo.

—Es verdad. Se nota que es un hombre satisfecho. Le diré entonces lo que pienso de usted: Ha tenido la suerte de vivir experiencias que marcaron su vida desde muy joven, ha tenido el arresto suficiente como para enfrentar los trabajos más extremos, ha tenido la suerte de poseer a las mujeres más apetecibles, y encima, ha tenido la brillantez suficiente como para ser el escritor más leído de España y tal vez del mundo, y a estas alturas de la vida, vive con una mujer que lo adora y a quien usted ama. Tomando en cuenta todo eso, siente usted temor de tener demasiado de la vida. Y sabe que todo tiene un precio. ¿Cuál podría ser el suyo a cambio de todo lo que ha recibido? Hasta estoy por creer que ha hecho un pacto con el diablo, pues ser corresponsal de guerra y salir ileso ya de por sí es increíble. Por eso le pregunté si estaba pagando una promesa... y usted se rió.
Alberto V-F, mira el reloj que lleva en la muñeca. Siento que es hora de salir de su vida, de su estudio y de Lanzarote. Me mira y me hace un guiño cómplice.
—No puedo afirmar ni negar lo que has dicho. ¿Comprendes?
—Está bien, Alberto, gracias por la entrevista: es usted tal como lo había imaginado.
Siento que muchas cosas quedaron en el aire. Siento que tras la fachada de hombre amable existe un misterio.
Detrás de mí no hay ningún misterio; soy tan simple como parezco —afirma rotundo, como si me hubiese leído el pensamiento, pero creo que ni es tan simple ni lo parece.
Sólo algo más: ¿Qué le diría a sus lectores?
Procuren que no les devore la crisis.
Sonríe y se despide con un beso en mi mejilla.

Hago un gesto y me esfumo. Tengo ahora en mis manos la entrevista; creo que nunca hice una igual. También es verdad que nunca antes hice una entrevista.
Agradezco a Alberto la oportunidad de prestarse a este experimento. Es sin lugar a dudas un personaje fascinante.

Para mayor información acerca de la vida y obra del autor:
http://www.vazquezfigueroa.es/


martes, 14 de octubre de 2014

¿Comentarios, reseñas o crítica literaria?

Los escritores deseamos que nuestros libros sean leídos y comentados. Sin embargo existen varios tipos de comentarios:

Los que se dejan por complacer a una amistad.

Los que se hacen por compromiso.

Los que dejan algunas personas para entre líneas hablar más de sí mismas que del mismo libro que han leído. (Son las que dejan consejos y recomendaciones, más parecen de escritores que de lectores). 

También hay comentarios dejados con verdadera saña.

Mis preferidos son los comentarios de lectores desconocidos, aunque los comentarios no sean positivos, que de todo se aprende.

Y si hablamos de blogs de reseñas, nos encontraremos con muchos, miles de ellos, algunos igual de complacientes que los comentarios dejados en Amazon; algunos con aires de críticos literarios, en los que encontraremos fallas ortográficas y gramaticales... y es que no es fácil ni siquiera para un escritor, hacer una buena reseña. Y cuando digo "buena" no me refiero a que sea positiva.

Una cosa es una reseña y otra muy diferente es dar una opinión. Y la mayoría de las reseñas son opiniones, y como tales son subjetivas. La reseña es como dice la definición:

reseña.

1. f. Narración sucinta.

Sin embargo, hay algunas páginas que sí se dedican a hacer crítica literaria. Páginas serias, no complacientes, confiables para los probables lectores, quienes no se sentirán estafados cuando compren el libro. Una crítica no es una narración sucinta. Es según esta acepción de la RAE:

8. f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.

Es decir, emitir una crítica equivale a dar una opinión.

Una de estas páginas es la de Jordi Díez. un autor al que muchos de nosotros conocemos. No tiene pelos en la lengua para decir su opinión y, la verdad, esta es bastante confiable. Su blog: http://misultimaslecturas.blogspot.com/ Eso sí, no le pidan comentarios ni reseñas, él actúa por su cuenta, compra los libros y habla de los que según su criterio debe hacer. Es la mejor manera de actuar con libertad.

Otra Web es la de un renombrado escritor y crítico literario, Heberto Gamero. Como profesor de narrativa tiene el bagaje y la experiencia necesarios para dar una opinión válida de las obras que lee. Su Web: http://www.hebertogamero.info/index.php

En literatura, especialmente en la época actual, con la facilidad que existe para publicar, no todo lo que reluce es oro y de eso nos tenemos que cuidar muy especialmente los escritores. Que no se nos suba el humo a la cabeza por haber vendido mucho. Debemos apostar por la excelencia y esforzarnos cada vez para que nuestro siguiente libro supere al anterior. Cuidémonos de las reseñas elogiosas, porque hace que nos conformemos. Es preferible que nos señalen los errores.

¡Hasta la próxima, amigos!

Blanca Miosi

martes, 7 de octubre de 2014

Novedades en línea

Hoy les contaré algunas novedades. El mundo virtual es accesible, práctico, nos permite conectarnos con facilidad asombrosa y conocer gente a la que jamás hubiéramos tenido acceso. Pero también tiene sus bemoles. Al ser tan rápido e interactivo todo sucede de un momento a otro. Algunas aplicaciones se van arriba de improviso así como otras caen sin remedio.

Me estoy refiriendo expresamente a la Web http://www.booklinker.net/. Hasta hace unas horas el mejor vehículo para llevar nuestros libros hacia las diferentes tiendas de Amazon y hoy abandonada por muchos por una publicidad puesta de manera engañosa y bastante arbitraria.

Como muchos de los que publican por Amazon deben saber que existen algunas páginas en las que se puede transformar el link del libro en uno universal, ¿qué quiere decir esto? Que cuando los potenciales lectores/compradores de nuestros libros vean el enlace, al hacer clic en él serán dirigidos a la tienda Amazon que le corresponde, no importa en qué país se encuentren. Parece algo simple, pero es importantísimo.

Cierto día una amiga a la que yo había ayudado a subír su libro a Amazon me llamó en tono de reclamo para decirme que su prima que vivía en España no podía comprar el libro. Lógicamente que no. Si estaba en España debería entrar a la tienda española de Amazon. Le envié el enlace correspondiente y asunto arreglado. Pero no todos lo saben, y para los que no estén muy al corriente de las compras en línea, un asunto de esos puede ser un disuasivo para comprar nuestros libros, así que lo inteligente es dar facilidad a nuestros lectores.

Pues bien, Booklinker es una página que tiene algunas ventajas, además de dirigir el enlace al sitio correcto, lleva estadísticas de las veces que nuestros libros fueron vistos, o nuestra página de autor. Pero aparte de eso es como cualquier otra página de enlace universal. El asunto es que al ser tan conocida los autores nos decantamos por ella, pero de un momento a otro y sin previo aviso, (parece que a algunos sí les llegó un mail) decidieron cobrar 10 GBP (14.30 US$) al mes.

No tengo nada en contra de pagar si el servicio es útil, y en este caso lo es, pero la manera de actuar no es la correcta, y en el mundo virtual, como dije al comienzo, las decisiones que se toman a la ligera pueden tener consecuencias fatales. Por otro lado, casi 15 dólares mensuales me parece demasiado costoso, sobre todo para quienes vivimos en países donde no existe la libertad de manejar divisas extranjeras como Venezuela.

Rápidamente un grupo de escritores se dio a la tarea de encontrar la solución y de hecho, la hayamos en menos de lo que canta un gallo. Olga Núñez Miret, escritora, nos dio dos enlaces en los que podíamos hacer lo mismo:

1) http://bookgoodies.com/geotargeted-amazon-link-tool/

2) http://www.relinks.me/

Yo estoy usando el segundo, relinks,me, es mucho más sencillo que Booklinker, no es necesario registrarse y sirve para absolutamente todas las tiendas Amazon. en el anterior había que buscar un nuevo enlace para Amazon Francia.

Hoy cuando entro a Twitter me encuentro con que la mayoría de los escritores se han cambiado a relinks.me. Supongo que en algún momento empezarán a cobrar, pero espero que sean menos agresivos.

Otra novedad es el nuevo diseño de la Página de Autor de Amazon. ¡Es mucho más agradable! Parece una página Web. La verdad, estoy muy satisfecha, excepto por el detalle de que no se pueden ver todos los vídeos que tenía subidos.

Y para completar, mañana 8 de octubre mi novela LA BÚSQUEDA cumple 1000 días en el top 100 general de Amazon.com, lo cual es un récord, ya anteriormente batió otro: el estar más de un año en el primer lugar del ranking en todas las categorías. Por lo que ¡la pondré GRATIS!, para que las personas que viven en América o en países donde no existe una tienda Amazon puedan descargarla sin pagar el recargo que creo que por estos lados es de hasta 3 dólares.

Agradezco infinitamente a todos mis lectores, amigos, colegas, visitantes de este blog por su constancia, ayuda y soporte que me prestan en las redes. ¡Sin ustedes nunca lo hubiera logrado!

¡Hasta la próxima, amigos!
Blanca Miosi

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Cómo escoger el tema de una novela para que sea exitosa?

No hay duda de que el tema influye en la venta de un libro. En una conversación en Facebook surgida a partir de una encuesta que hizo Marlene Moleon referente a si era conveniente el intercambio de comentarios entre autores como factor de promoción de los libros, una de las respuestas hecha por Enrique Vélez (escritor y promotor) fue que no son tan importantes las reseñas o comentarios, ni siquiera el tema de la novela sino ser un buen vendedor (cito):

“Lo más curioso de todo es que realmente si lo que queremos con los reviews es que la novela se venda, no es escritor ni lector lo que necesitamos, sino un buen vendedor.”

¿Qué opinan ustedes?

Pero como en todo arte, la escritura no escapa a la subjetividad de los espectadores. Un texto que un autor puede calificar de maravilla, a cualquier lector podría parecerle soso.

Lo que acabo de decir está confirmado por mi último lanzamiento “Quién era Brian White”.  Según Enrique Vélez soy una buena vendedora, sin embargo esta vez a pesar de haber puesto en marcha algunas estrategias que no utilicé antes, como enviar un correo personal a todos mis fans (personas que me escriben cada vez que leen un libro mío para felicitarme o darme su opinión), logré llevar la novela a la lista de los más vendidos tanto en España como en Estados Unidos en menos de 48 horas, pero al cabo de un par de días desapareció de la lista. ¿El motivo?

Puede deberse a que lo compraron y no lo leyeron, de manera que no actuó el boca/oreja.

Lo compraron, lo leyeron y les pareció malo, por lo tanto no lo recomendaron.

Les pareció malo en comparación de mis otros libros que sí se venden a un ritmo regular.

¿Qué prueba esto?

Un libro puede estar bien escrito. Puede tener un tema que a nosotros nos parezca interesante, pero no por ello ni por más promoción que hagamos se venderá, porque no está dentro de los parámetros de interés o intelectuales de los lectores.

Yo había escrito siempre novelas de aventura, de guerra, de misterio y hasta de ciencia-fición, y el factor común era la intriga, el misterio y la acción. En ¿Quién era Brian White? Me introduje en el mundo interior de Blanca Miosi. ¿Y a quién rayos le interesa conocer mi mundo interior? Era lo que yo siempre había pensado, pero no hice caso de mi instinto y terminé publicando el libro, lo que me enseñó que más allá del hecho de que desee ser leída, si deseo vender libros debo escribir acerca de temas que sé que los lectores esperan de mí.

Para temas filosóficos existen muchos autores más conocidos con los que no podría competir porque tienen su nicho de lectores.

¿Quién era Brian White? Sin embargo no es tan profundo como me hubiera gustado, son solo simples pinceladas de pensamientos que me rondan, transformadas en la historia de un joven con todos los ingredientes de mis anteriores novelas: misterio, intriga, y en este caso agregué un componente más: amor. Apasionado, loco, ciego. Pero no resultó. Las personas que lo leyeron dejaron comentarios positivos en Amazon pero más bien creo que lo hicieron por tratarse de mí, y porque son buenas personas.

De manera que, ¿qué se necesita para vender mucho? En pocas palabras:

Dar al público lector lo que espera de uno. Por eso mi próxima novela ya en marcha será: “El rastreador”. Espionaje, intriga, acción.

Pero no se equivoquen. No es que yo escriba a pedido del público porque de esa manera sé que venderé. Lo hago porque básicamente me encanta escribir ese tipo de novela, ¡disfruto haciéndolas y espero que los lectores también lo hagan al leerlas!


Hasta la próxima, amigos!
Blanca Miosi