jueves, 18 de abril de 2019

Hijo del pasado: ¿Son válidos los comentarios de amigos?


Hoy Jueves Santo, tranquila en casa, entro a Facebook y veo que mi querida amiga Krina Ber me ha etiquetado en un comentario. Me causa regocijo y a la vez asombro, pues aunque sé que es lectora de mis libros es la primera vez que habla de ellos por escrito. Se trata de mi novela Hijo del pasado, publicada recientemente.
Sé que es difícil y comprometido escribir opiniones de los libros de los amigos porque uno los conoce, los quiere y no siempre nuestra visión de su narrativa tiende a ser objetiva, y veo que a Krina le sucede igual que a mí. Copio lo que leí en Facebook:
"Por regla general no suelo hablar aquí de libros escritos por mis amigos de corazón... porque eso no se hace, es difícil mantener un juicio objetivo. Pero no temo exagerar con la última novela de Blanca Miosi,"Hijo del pasado": es realmente deliciosa para quienes disfrutamos de leer una buena historia bien contada (y me cuento entre ellos como amante que soy de Elena Ferrante, Fred Vargas, Joel Diecker, y pare de contar...) 
"El hijo del pasado" combina elementos de misterio de un thriller, pero sobre todo a personajes nada típicos que el azar lleva a encontrarse en la misma casa, persiguiendo cada uno su destino. Es fabuloso sobre todo el protagonista, un hombre que llegó por su propia valentía y habilidad desde un campo de sobrevivientes de Auschwitz a las cimas de la alta sociedad de Los Angeles, que ha sido un gran neurocirujano, cinturón negro y caza-nazi, pero siempre fue indefenso ante las mujeres que amaba. La novela intercala elementos de acción presente con episodios del pasado, exactamente como me gusta, y todo fluye en el momento preciso en que la historia lo necesita. 
Somos amigas desde hace unos diez años y cada vez admiro más cómo Blanca logra fabular tantas ideas, investigarlas, ubicarlas en contextos reales o verosímiles y trabarlas en una trama bien resuelta, puliendo y mejorando la narrativa de una novela a otra. No en vano llega siempre a los primeros puestos en Amazon, y eso, entre decenas de millones de autores independientes que allí publican, no es una hazaña fácil."
Es gratificante recibir comentarios tan positivos de lectores que, a la vez que son amigos, son a su vez escritores sobresalientes. En el caso de Krina Ber, una autora premiada y reconocida por la crítica venezolana. Ella es de origen polaco y vive en Venezuela desde hace muchos años. Su página Web: http://krinaber.com/

Otro comentario, esta vez publicado en su página Web es del conocido escritor y empresario venezolano Heberto Gamero, autor de una variada bibliografía y también premiado por la literatura de este país:
"Cuidado con Hijo del pasado porque es una novela adictiva y cuyas consecuencias pueden afectar su salud y relación de pareja. Lo digo porque anoche se me olvido cenar, me robó varias horas de sueño y, cuando finalmente pude dormir, tuve pesadillas. Soñé que mi mujer (la copiloto) me había sido infiel con un joven que se presentó en nuestro apartamento diciendo que el piso era suyo, que lo había heredado de su abuelo y que debíamos desalojarlo de inmediato porque guardaba un secreto ancestral que solo a él le había sido develado. Cuando le grité que estaba loco y que se fuera de mi casa, la copiloto, inexplicablemente, corrió hacia él, se aferró a su brazo y me dijo que lo amaba y que le devolviera su propiedad. Enfurecido me abalancé sobre ellos para hacerles pagar su osadía. Él entonces sacó una maleta llena de dólares, la abrió en el aire y dejó caer al suelo cientos de billetes de diferentes denominaciones, que al pisarlos resbalé y caí cuan largo era golpeándome la cabeza. Al recuperar el conocimiento y me vi flotando en tal cantidad de dinero, lejos de pensar en mi mujer y en su amante, no sé por qué, pensé en el cuadro de Hitler que estaba en el closet. Corrí hacia él y ya no estaba, en su lugar había nueve maletas con un millón de dólares cada una. ¿Habían preferido llevarse el cuadro antes que el dinero? ¿Qué había en ese cuadro que valiera más que los millones en las maletas? Me asomé a la ventana y los vi huir en mi Cherokee gris. Me pregunté entonces cómo haría para transportar todo ese dinero, qué banco lo recibiría sin hacer preguntas y cómo mi mujer había sido capaz de semejante engaño. Al sonar el despertador y verla a mi lado recordé con preocupación parte de la pesadilla y los cabos, al igual que en la novela, comenzaron a atarse como por arte de magia. Me levanté todavía un tanto confuso. Antes del café no se me ocurrió otra cosa que invitarla a tomar un trago de vodka polaca. Me preguntó si ya podía leer el Hijo del pasado y le dije que aún no la había terminado. Mentí.
Si desean visitar la página de Heberto Gamero:  https://hebertogamero.wordpress.com/

Como podrán imaginar me siento en las nubes. Muchas gracias a Krina y Heberto por los comentarios, el mejor regalo que pueden hacer a un escritor.

lunes, 8 de abril de 2019

Mis libros en francés

Hace algunos años tuve la suerte de conocer a Maud Hillard, en aquella época editora de Les 2 Encres. Me propuso traducir mi novela La búsqueda al francés y yo accedí encantada. A partir de entonces todas mis novelas fueron traducidas a ese idioma y los resultados han sido muy buenos. Ahora somos amigas y como consecuencia del cierre de su editorial es mi agente en Francia. Maud Hillard está abriéndome espacios en Francia y ya hay muchas personas que leen mis libros en ese país. 
Mi novela El retorno, la tercera parte de la trilogía El manuscrito ha recibido buenas críticas, entre ellas la de una influyente lectora de nombre Cassiopée, reseña que dejo a continuación, y que no podría haber captado mejor el significado de la novela y también de la fusión que existe entre una escritora y su traductora.
También quería expresar que me satisface enormemente que este tercer libro de la serie, ambientado en el año 486 de Gales y Britannia y en la Francia Medieval, haya sido tan bien recibido por los lectores franceses. Mi agradecimiento para ellos, porque no es nada fácil escribir acerca de épocas y lugares tan lejanos a mi entorno. 

Et si un mystérieux livre racontait ta propre vie ? Oserais-tu le lire jusqu’au bout ? Le Manuscrit III - Le Retour de Blanca Miosi https://amzn.to/2Uo3qld

Reseña de Cassiopeia traducida al español:
"Francia y el castillo de Tiffauges alrededor de 1440, Gales y Bretaña en el año 486, y Nueva York e Italia en 2014 ... Eso es más o menos, los tiempos y lugares a los que nos llevará Blanca. miosi. 
Richard Raising no se siente bien. No puede convertirse en escritor, su vida da un giro y ni siquiera sabe lo que quiere, lo que anhela en lo más profundo de sí mismo. Y luego, una reunión cambia el curso de los días anteriores, tal vez para cambiar una de sus vidas ... Termina con "el manuscrito", el que revela los eventos, lo pone en una pista, desaparece cuando lo cierra antes de volver a "comunicarse" cuando lo vuelve a abrir .
En esta colección, Richard descubre hechos que parecen estar relacionados con su historia personal, se pregunta a sí mismo, se pregunta a sí mismo ... Y todas estas cosas que permanecen sin resolver durante mucho tiempo antes de ser explicadas, verificadas de forma cruzada, mantienen al lector en la narrativa. Es absolutamente "mágico" porque todo encaja, se entrelazan hábilmente en forma de matrioskas.
Cuando leo a Blanca Miosi, tengo la impresión de que ella me susurra lo que escribió, su escritura es magnética, cautivadora. Creo que el hecho de que siempre sea traducida por la misma persona, Maud Hillard, da peso a sus palabras. Como si, por fin, hubieran escrito juntos ...
Realmente disfruté este álbum. Me gusta que el autor me haga viajar en su universo con sus personajes trabajados, buscados. El contexto de cada época se describe a la perfección, siempre hay giros, un "ambiente" en el que buceamos con deleite ... y en el que nos gustaría quedarnos ..."

martes, 2 de abril de 2019

¿Por qué crees que algunos libros "enganchan"?


Hoy voy a hablar acerca de los autores que se creen unas luminarias y sin embargo sus libros venden muy poco.

¿A qué se debe? Tal vez la historia que cuentan no es muy atractiva, impresionante, interesante, o quizá está mal contada. No mal escrita. Creo que la diferencia radica ahí. Una historia interesante pero mal contada aburre.

Hay escritores que cuentan una historia simple, a veces cursi, y sin embargo escriben de tal manera que solo deseas seguir leyendo porque su narrativa te engancha hasta el punto de no poder soltar el libro hasta llegar al final. ¿Qué es más importante?  ¿Una novela interesante o una que enganche?

Desde el punto de vista del lector diría que una que enganche. Y si, además, es interesante, logrará un éxito relativo. Digo relativo porque hasta ahora nadie ha descubierto por qué unas novelas se venden más que otras, aunque tengo ciertas pistas al respecto en Amazon, que es donde publico.

Los que publicamos en Amazon tenemos cierto público cautivo debido a las novelas que hemos publicado antes, y ese lector es el que comprará primero nuestras novelas apenas salgan a la venta, es una muestra de que vamos por buen camino, pero no debemos confiarnos, ¿eh?, porque día a día la oferta crece de manera exponencial y autores noveles o consagrados irrumpen en el panorama amazónico con ofertas en algunos casos muy buenas, y cuando digo ofertas no me refiero a los precios sino a los libros y su contenido. Bien, ese nicho que hemos creado con nuestras novelas puede ir creciendo o decreciendo conforme nos desenvolvamos en el mundo de la literatura. No todas nuestras novelas son excelentes, a veces lo que nos parece un tema formidable a nuestros lectores les puede parecer poco interesante, y eso ocurre también con los consagrados.

Los que publican a través de editoriales no lo tienen tampoco tan fácil. Si la novela no ha sido lo suficientemente bien expuesta en las librerías o no ha despertado el interés que se esperaba desaparece y va a parar a las estanterías, donde es más difícil que los lectores la encuentren, y eso no dependerá de la editorial sino del libro en sí mismo. La diferencia consiste en que los que somos independientes podemos dar un nuevo impulso a nuestro libro en Amazon a través de algunos cambios: portada, sinopsis, promoción, ofertas especiales, rebajas de precio, inclusive hasta haciendo una revisión a fondo y ver en qué hemos fallado. Y nuestros libros se pueden volver a publicar tanto en digital como en papel. Para la versión audible sí es más complicado, por no decir imposible. Por eso debemos asegurarnos de que nuestras novelas sean interesantes y estén escritas en un estilo narrativo que no aburra desde el comienzo, ¡que en lugar de que se use para dormir quite el sueño, aunque después el lector nos culpe de cuánto le costó ir al trabajo al día siguiente!

Muchos de mis lectores me escriben a dos días de haber publicado una novela para decirme: ¡Ya la terminé! Mira que me tomó un año documentarme, escribirla, corregirla, repasarla… pero así y todo me siento feliz porque es una muestra de que la historia que conté los atrapó. Triste sería si me dijeran que la están leyendo y, dos meses después, que la siguen leyendo.

Cuando un libro me apasiona lo leo en dos días, o en tres. Siempre ha sido así y mi ritmo de lectura no ha bajado con el tiempo, al contrario, desde que tengo el Kindle se ha incrementado, en lo que va de año debo haber leído unas treinta novelas y estamos empezando abril. Es como quiero que lean mis libros, con avidez, con interés, con emoción, y solo puedo lograrlo escribiendo de una manera fácil de entender aunque el tema sea complicado. Creo que para lograrlo debo situarme en el lugar del lector. ¿Qué pensaría yo si leo esto en una novela? Si la respuesta es: «aburrido», borro y planteo el tema de otra manera.
Imagen relacionada
Hay muchas novelas con temas interesantes, pero narradas de una forma tan plana que no suscitan interés. También los personajes atrapan. Un personaje atrayente aunque sea deforme y con más años que Matusalén puede ser formidable, ¡no todos los héroes y heroínas tienen que ser perfectos!

Y esto me lleva a la novela que empiezo a escribir ahora. Uno de los personajes principales es una mujer que sufre de estrabismo. Uno de sus ojos mira al frente y el otro parece que buscara algo en otro lado, sin embargo, posee una personalidad arrolladora. De cuerpo tampoco es que sea tan atractiva, pero eso ya lo sabrán cuando lean la novela. Por ahora les dejo esta inquietud: ¿Crees que escribes de una manera que enganche?

jueves, 28 de marzo de 2019

Una reseña de Gerardo González 

HIJO DEL PASADO

He terminado de leer un libro, un gran libro debo decir, de esos que te dejan, al final, un sabor de boca perfectamente equilibrado y exquisito.
Una novela escrita con la compleja sencillez que solamente Blanca Miosi sabe utilizar llevándote de la mano, letra a letra y párrafo a párrafo por un intrincado camino de aventura, intriga, sexo, historia y amistad
Una espectacular obra entintada de historia, de héroes y villanos que anduvieron pisando las tierras de nuestra Tierra aderezando la vida de nuestros protagonistas.
He terminado de leer la historia de los Hamilton, de los Kozlowski, de los Skósyrev y un poquito más, si así Blanca Miosi me lo permite, de la vida de tú muy amado Waldek.
Gracias por tu pluma y tus invaluables letras.
Abrazo desde México.
(Nota: pongo en Amazón solo 5 estrellas por que no me permite más)
Lo encuentras en Kindle, Kindle Unlimited y Amazón viewbook.at/HijodelPasado

lunes, 18 de marzo de 2019

¡L A N Z A M I E N T O!

HIJO DEL PASADO viewbook.at/HijodelPasado


John Hamilton decide desheredar a Howard, su único hijo. Veinticinco años después, el robo a un banco desencadena una serie de circunstancias que descubrirán lo que se esconde detrás de cada uno de los personajes principales: Daniel Kozlowski, un judío polaco que terminada la II Guerra huyó del campo de refugiados en Caraolos, Chipre, y se radicó en Chicago. Viveka, su joven esposa, que nos conducirá a momentos insospechados. Y Francis Hamilton, hijo del desheredado Howard, que, como experto restaurador, descubre en la Casa Hamilton un cuadro misterioso que forma parte de la vida real y tiene que ver con un regalo que Francisco Franco hizo a Giovanni Battista Montini en 1963 cuando asumió el papado como Pablo VI.
¿Qué encontrarán en esta novela?
Historia, investigación, arte, y una parte desconocida en la captura de Adolf Eichmann en Argentina que el Mossad siempre trató de ocultar.


Otras obras de la autora: La búsqueda, El legado, La trilogía El manuscrito, El rastreador, La lista, El sustituto, entre otras.
A la venta en todas las tiendas Amazon en formato digital y en papel.

domingo, 3 de febrero de 2019

¡SOLO POR HOY!
03-enero-2019

La oferta es válida para Amazon España y México




K I N D L E    F L A S H !!!!! Domingo 3 de febrero 2019
¿Podrías hacerte pasar por un genio sin que los que te rodean se dieran cuenta? Sucedió con Mark.
Fedor era el genio, pero no contaba con que Mark podría superarlo.
EL SUSTITUTO 
http://viewbook.at/ElSustituto

El Kindle Flash es una promoción que permite comprar el libro en versión digital a un precio muy por debajo del regular, ¡en este caso a un 80% menos!

domingo, 6 de enero de 2019

El mejor regalo que recibí en mi vida.

Empiezo el año 2019 con el mismo ímpetu con el que terminé el 2018.  Siempre he pensado que pasar de un año otro no hace diferencia, solo marca una fecha, y no le doy más importancia que eso. El día siguiente.
El día siguiente ha sido siempre el que en los momentos más oscuros es lo único que he tenido a mi alcance como una tabla de salvación. Sabía que volvería a amanecer y tal vez, solo tal vez vería las cosas de manera diferente. Nunca fui de las niñas que jugaban con muñecas, no porque no me gustasen, simplemente porque no las tenía. La única muñeca que me compró mamá cuando ya tenía cinco años fue una de tamaño bastante grande, casi como yo a esa edad. Todavía no sé cómo la conseguiría, tal vez con la ayuda de papá. Me causó impresión tocar su piel, se hundía con suavidad. Intenté investigar de qué estaba hecha y le hice un pequeño agujero. Por dentro tenía una especie de goma espuma de color marrón oscuro en forma de gusanitos recortados que empezaron a salir y deperdigarse por todas partes. Me dediqué entonces a investigar sus cabellos rubios y noté que cada diminuto mechón estaba incrustado uno al lado del otro y al verlos unidos formaban la cabellera rubia que parecía verdadera. Saqué uno de los mechones y quedó un agujero diminuto, redondo. Saqué otro y otro y otro más hasta dejarla completamente calva. El resultado me dio tanta risa que mi madre acudió a ver que sucedía. Yo no paraba de reír a carcajadas y es que en realidad la muñeca se veía muy graciosa. Obviamente en esa época no existían las leyes en defensa de los menores, y me cayó una paliza, pero no dejaba de reír, la verdad, no recuerdo qué me ocasionó tanta gracia, lo único que sé es que nunca más volví a tener una muñeca. "¡Cómo pudiste hacer eso, Blanca, es una muñeca alemana", y como para mí eso no tenía el menor significado, no me importó de dónde venía la bendita muñeca. Poco después mis padres se divorciaron y fui a vivir con mamá y todo fue más austero.
Pero los niños nos acomodamos a todo. Y fue así como tuve la oportunidad de vivir en muchos lugares diferentes, tías, abuelas, tíos, madrinas, amigas de mi madre, y muy de vez en cuando pasaba algunas temporadas con mi padre. Cada casa para mí era una aventura, y aprendía a comportarme de acuerdo a las circunstancias. Si intuía que en alguna casa extraña debía de ayudar en la cocina lo hacía sin que me dijeran nada. Si en otra lo importante era observar buenos modales a la mesa copiaba exactamente todo lo que los demás hacían.
Para mí fue una época fascinante. No extrañaba a mi madre porque simplemente no tenía tiempo de hacerlo. La adaptación requiere concentración y toda mi atención estaba dedicada a conocer, experimentar, y saber cómo tratar a los miembros de la nueva casa a donde iría a vivir. Fue así como estudié la primaria en cinco colegios y la secundaria en siete porque me cambiaban a medio año. Los dos últimos años fueron los únicos que seguí en el mismo centro de estudios, para entonces ya mi madre se había vuelto a casar.
Pero antes de eso, a medida que pasaban los años y conocía a otras niñas de mi edad en la escuela me asombraba que ellas jugaran con peluches, muñecas o figuras estáticas. Y a esa edad, siete años, ya dibujaba tomando en cuenta la perspectiva. Jamás hice casas en las que las ventanas, las puertas, la parte de atrás y la de adelante estuvieran todas dibujadas de forma plana.Y aún ahora en pleno siglo XXI no deja de asombrarme el hecho de que todavía existan niñas de diez hablando como si tuvieran seis y se comporten como criaturas desamparadas sin la ayuda de sus madres y coleccionen figuras de animalitos que para mí son solo muñecos inmóviles sin ninguna función. Yo aprendí a sobrevivir a partir de los siete años. Aprendí a defenderme de los depredadores sin que nadie me hubiera aleccionado, y sabía de quién debía cuidarme y a quién entregarle mi confianza. No me entretenía con juguetes normales, prefería leer. Y tuve la suerte de descubrir en una de las enormes casas donde mi madre en ocasiones me dejaba, la existencia de lugares llamados bibliotecas. Fue uno de los hitos en mi vida. A partir de ese día no pude separarme de los libros. Nunca leí libros para niños como Blanca Nieves o La Cenicienta (aunque  lo hice de grande por curiosidad), la sencilla razón era que nadie me formó literariamente hablando. Pensaba que los libros se guardaban en cajones de cartón como lo hacía mi padre en su casa cuando iba a visitarlo. Hallé en esos cajones los libros de Salgari, Alejandro Dumas, Julio Verne; a los nueve años leía toda clase de libros, incluyendo los de cowboys. Y cuando descubrí la biblioteca en esas enormes casas  mi universo se expandió. Fue entonces cuando encontré a Ouspenki, Herman Hesse, Freud, Adler, Jung, y aunque a mis once años no comprendía mucho de lo que leía, se abrió un mundo diferente ante mis ojos. Supe que había gente que escribía de diferentes temas y que los libros eran los que movían el mundo. Y cuando mi madre se casó descubrí a los grandes músicos: Vivaldi, Beethoven, Chopin, Shostakóvich, Telemann... y empecé a leer "Historias de Belcebú a su nieto" de Gurdjieff, y entonces supe que existía un cuarto camino. Pero ni por ese ni otros motivos pensé que algún día sería escritora. Sencillamente para mí eran personajes inalcanzables, genios que estaban más allá de mi comprensión en cuanto a cómo podían escribir tantas y tantas páginas de ideas, de aventuras, de teorías o de mundos que jamás podría conocer. Para mí eran unos sabios.
Mis vacaciones transcurrían en las bibliotecas públicas, pues nunca hubo dinero para ir de viaje o hacer algo mejor. De manera que dediqué mi vida a la lectura sin más aspiraciones que a cumplir lo que me proponía y a hacerlo bien.
Hoy 6 de enero para mi es un día que precedió al 5 de enero. No tiene otro significado más que el del día siguiente. Nunca creí en Santa Claus, ni en los Reyes Magos. La Navidad, si alguna vez tuvo cierto significado, era el día en que mi madre nos regalaba a mi hermano y a mí algunos obsequios modestos que yo misma había ayudado a elegir, siempre dentro de nuestras posibilidades. Por eso cuando veo el mundo y tantos y tantos y tantos saludos de Navidad, buenos deseos y todo ese tipo de cosas, y tantos niños esperando a  un gordo vestido de rojo que se supone les dejará regalos, pienso que esos niños son más inteligentes que yo. Solo se dejan engañar para que sus padres piensen que deben esforzarse por regalarles a través de ese gordo de rojo o involucrar al Niño Jesús que no sé si alguna vez tuvo que ver algo en ese embrollo, de encontrar el regalo más caro, o más deseado, o más inútil para ellos.
Así y todo no cambiaría mi infancia por ninguna otra. Fue el mejor regalo que me dejó mi madre.
¡Hasta la próxima, amigos!

martes, 25 de diciembre de 2018

Lo que algunos no saben de la autopublicación

Existen muchos lectores y escritores confundidos cuando en alguna conversación se menciona a Amazon, sobre todo en una sociedad tan limitada en alcances tecnológicos como la venezolana pues tenemos más de una década de restricciones en el uso de divisas extranjeras, lo que hace imposible la compra por Internet, que es en la que se basan los métodos de lectura y publicación digitales.

La gente aquí conoce Amazon, claro que sí. Pero la conoce porque antes compraba todo tipo de mercancía; libros, incluso. Pero la mayoría de escritores no sabe que en esa plataforma puede publicar sus libros gratis a través del sistema Kindle Direct Publishing o KDP como se lo conoce en el argot de escritores. Algunos tienen una vaga idea de qué se trata, pero la información que les llega es sesgada, dando como resultado que nos miren como una “subespecie”: escritores que al no tener otra opción para ser publicados recurrieron a Amazon. Y no es así. Al menos no en mi caso. Fui publicada sin ningún contratiempo por editoriales de prestigio pero decidí hacerlo por Amazon por mi cuenta.

¿Fue porque mis libros no tuvieron acogida? ¿Porque eran muy malos? ¿Porque no se vendían? No.

Si así hubiese sido mis libros La búsqueda y El legado todavía podrían encontrarse en las librerías y la realidad es que están agotados. Me consta que se vendían a través de cadenas de librerías en Argentina, Uruguay, México, Colombia, Perú… pero una vez agotados los ejemplares no había reposición. Y si se buscaban en España, el país donde fueron editados, ocurría igual. No tuvieron la oportunidad de una segunda edición, no porque fuesen muy malos, es porque las editoriales están saturadas de nuevos lanzamientos y no se dan el tiempo necesario para promocionar los libros y esperar los resultados. Si un libro no se convierte en la primera semana de lanzamiento en un boom corren a buscar a otro que sí parece tener las cualidades de convertirse en el próximo gran bestseller.

Cuando los publiqué en Amazon empezaron a venderse por miles, tanto en formato digital como en papel. Aquí debo aclarar algo: Los autores que publicamos a través de KDP podemos vender nuestros libros en formato digital y también en papel, como cualquier escritor publicado por editorial. Y en audible, como todos
¿Te escondes tras un nombre de editorial
falso porque tienes vergüenza de decir
que eres autopublicado?
mis libros. Lo aclaro para quienes piensan que solo publicamos libros digitales.

¿Cuánto cuesta publicar en Amazon?

La publicación es gratis. Sea en papel o digital. Amazon cobra por la venta de cada libro como lo haría cualquier editorial, la diferencia consiste en los porcentajes:

Una editorial paga al autor entre un 8% a un 12% (en el mejor de los casos) por la venta de cada libro.

Amazon paga el 70% si el libro es digital y está arriba de US$ 2.99 como precio de venta al público, y el 30% si el libro digital está por debajo de ese precio. En cualquier caso la ganancia que se lleva el autor es mucho mejor comparada con la publicación a través de editoriales.

Por eso me asombra saber que todavía existen “editoriales” de autopublicación y me asombra más saber que hay escritores que pagan para ser publicados. Creo que los motivos son engañosos, pues piensan que la editorial de autopublicación correrá con todos los gastos de presentación, promoción y demás ofertas que hacen para captar al escritor y a la larga eso se diluye en nada; promoción cero y lo más importante: la edición absolutamente nula. He leído libros con fallas ortográficas y de estructura que dan vergüenza.

Cuando voy a reuniones de escritores aquí en Caracas que es donde resido y se enteran de que publico en Amazon, capto miradas de conmiseración. Y si se enteran de que soy una de las escritoras que más vende en Amazon muestran un gesto de amable comprensión. “Ah, claro, en Amazon”, sin saber que mis libros se leen en todo el mundo en varios idiomas y no solo en digital; también en papel y en audible.

¿Por qué el rechazo a los escritores que, como yo, son independientes? Por ignorancia. Para el mundo intelectual ser independiente es sinónimo de fracasado. Es no haber sido aceptado por ninguna editorial y tomar el camino de la autopublicación como último recurso porque no queda otro camino. ¡Qué equivocados están! Y me encanta bajarlos de su pedestal cuando les digo que he publicado y, de hecho, sigo haciéndolo a través de prestigiosas editoriales, porque ser independiente es eso: poder escoger con quién publicar y en qué términos, pues somos nuestros propios agentes literarios y elegimos lo que más nos conviene.

Autopublicar en Amazon no es motivo de vergüenza. Si se hace por las razones correctas es motivo de orgullo; nuestros libros llegan a rincones de la Tierra a los que jamás los llevaría una editorial y ganamos mucho más que con ellas, eso está clarísimo, sin embargo hay críticos de esta forma de publicación y sus razones son valederas: al tener la facilidad de publicar se lanzan al mercado libros sin corregir y en muchos casos mucha basura. Y tienen razón. Pero todo tiene su público. El lector acostumbrado a buenos libros desechará los malos, así de simple. En esto rara vez hay segundas oportunidades. Si un escritor por el apuro de ver su obra publicada pasó por alto la corrección ortotipográfica y de estilo tan necesaria para el estándar al que están acostumbrados los consumidores de libros, tendrá como consecuencia el ser borrado de la preferencia de los lectores aunque ponga en letras grandes: “Edición corregida”. Nadie lee un libro por segunda vez para verificar las correcciones, a menos que tenga alguna afinidad directa con el escritor.

El escritor independiente es libre de escoger en qué plataforma desea publicar. Hoy en día hay muchas además de Amazon, me he referido a ella porque es la más importante, pero hay muchas más y el mercado se expande:

CreateSpace (papel)
Lulu 

¡Hasta la próxima, amigos!



miércoles, 12 de diciembre de 2018

"No puedo hacerlo" No va conmigo

Hace diecisiete años cuando empecé a escribir, no tenía idea de cuál sería mi futuro en ese renglón. Empecé haciéndolo como un pasatiempo; escribía un par de horas después de regresar del trabajo, entonces tenía un taller de alta costura en el que pasaba cerca de doce horas diarias que sentía que se iban volando porque siempre quedaba mucho por hacer. Horas que mis costureras y yo pasábamos entretenidas escuchando música, tocando telas, y yo la mayor parte del tiempo dibujando y diseñando nuevos modelos o tratando de hacer realidad los deseos de mis clientas que, en algunos casos, tenían la imaginación desbordada. Pero ese era mi deber: complacerlas. Decir "no puedo hacerlo" no cabía en mi vocabulario.
Creo que fue lo que me enseñó a buscar solución a todo tipo de problemas. Y también a la crisis. Esa crisis económica que veníamos arrastrando desde hace años y que ahora se ha agudizado. Tuve que idear nuevas formas de encarar el negocio, de formas de cobro, de formas de pago y de adquisición de materiales, todo aquello me mantuvo siempre con la mente despierta, la imaginación a tope y me acostumbré a trabajar bajo presión, y creo que es la mejor manera en que me desenvuelvo. El "no puedo hacerlo" no entra en mi vida.
Es uno de los motivos que me impulsó después a escribir en serio. Con la mentalidad puesta en publicar. Henry siempre decía que si se tiene algo se debe usar al cien por cien. Y eso abarcaba desde cerrar la puerta con doble llave, mantener los cajones cerrados, tener en casa todo en buen estado de funcionamiento para que nuestras pertenencias puedan usarse en el momento en que se requieran. "Si haces algo, hazlo bien, porque te costará el mismo esfuerzo", decía. ¡Y cuánta razón tenía! Por ejemplo: ¿por qué pegar un cierre torcido si coserlo recto toma el mismo trabajo? ¿Por qué pegar botones mal cosidos si hacerlo bien toma el mismo número de puntadas? ¿Por qué freír mal un bistec si hacerlo en su tiempo correcto es mejor?, y así todo en la vida, poniendo por delante la excelencia. 
Cuando empecé a escribir en serio, me dijo: "¿por qué no lo publicas?" Y no supe qué contestarle. Jamás se me había ocurrido que lo que escribía pudiera publicarse, ni siquiera sabía qué había que hacer para lograrlo. Y Henry fue al directorio telefónico y buscó en la letra "E". "Editoriales". Encontró una cerca del taller (para que no tuviera que perder mucho tiempo) y me dijo: Aquí puedes presentar el manuscrito. Era "La búsqueda". 
Así fue como empecé. Y comencé aprendiendo que no sabía escribir pues mi manuscrito fue rechazado, por suerte, acompañado de un par de folios en el que me indicaban los errores. Y como sabía que cuando se hace algo hay que hacerlo bien, me propuse aprender a escribir, porque no es verdad que se aprende a escribir leyendo buenas novelas. No, señor. Cuando uno lee simplemente se fija en la historia, no en los pleonasmos, falta de sintaxis, armonía de las frases, cadencia en la escritura, gramática o riqueza de vocabulario, simplemente se lee y punto. Es cuando uno escribe que se fija en ese tipo de cosas. 
Varios años después pude publicar mi novela a través de una buena editorial española. Seguidamente firmé con una agencia literaria también española muy conocida, y otra editorial publicó mi segundo libro: "El legado". Después de la primera experiencia nunca tuve problemas para que mis libros fueran aceptados por las editoriales, excepto una vez con "El manuscrito", e ¡ ironías de la vida, esa novela batió todos los récords de venta al publicarla en Amazon! Entonces una gran editorial me llamó y quiso publicarla.
Pero no puedo decir todavía que soy una excelente escritora a pesar de haber publicado diecisiete libros y de haber pasado por la criba editorial. Cada día soy más consciente de que tengo mucho que aprender, y cada libro que escribo procuro que sea mejor. Un nuevo reto, una competencia conmigo misma. Leo mis libros después de escribirlos con ojo crítico, como si no fueran míos, y si hay partes que considero malas, las modifico o simplemente las borro aunque a mí me parezcan hermosas, porque a veces escribimos cosas muy bonitas pero sin el sentido que requiere la historia.
Estoy escribiendo un nuevo libro: "Hijo del pasado". Y me estoy tomando el tiempo necesario para hacer una historia diferente, como cada una de las que he escrito. Creo que parte de ese espíritu desafiante que me quedó de mis años de diseñadora ahora lo vuelco a mis libros. Algunos pueden pensar que es una mala táctica, se supone que un escritor debe tener una línea, un género en el que se especializa, pero para mí es un reto escribir diferentes géneros y procuro no encasillarme. 
Hoy fui al cementerio. Un año más en el que dejo flores en la tumba de Waldek. Ocho años ya de su muerte y sigo recordando sus consejos, pues mucho de lo que soy ahora se lo debo a él. Sin embargo, la tumba en el cementerio rodeada de otras que al igual que la de él tienen sus debidas lápidas de bronce, todas iguales, no me hizo sentirme más cerca. Es un sitio hermoso pero impersonal, Es aquí, ahora, cuando escribo estas líneas que lo siento detrás de mí, mirando la pantalla y diciéndome al oído: Mój drogi Blanesko, niech to będzie zrozumiałe, proszę. /Querida Blanquita, haz que se entienda, por favor. Porque para él lo más importante era que mis escritos fueran claros, entendibles, no le gustaba adivinar lo que yo quería decir. 
Así lo estoy haciendo, Henry Waldek, ¿no ves cómo ha quedado esta entrada? hasta te incluí a ti.

Hasta la próxima, amigos.






jueves, 25 de octubre de 2018

¿Se debe estudiar para ser escritor?


El escritor ¿Nace o se hace?
Escribí mi primera novela en cuatro meses. No voy a hablar del contenido pues no viene al caso, pero era tanto mi entusiasmo que apenas puse la última letra le di a imprimir y de inmediato la mandé a encuadernar. La leyó mi marido, mi hijo, mi hermana y dos amigas y todos se mostraron encantados. Aún hoy dieciséis años más tarde, ellos siguen pensando lo mismo de esa primera novela, sin embargo, cada vez que yo leo la última versión de ese texto, (porque después hice como diez versiones) tengo deseos de guardarla en lo profundo del cajón.

Una de mis amigas decidió seguir mi ejemplo, pero lo hizo de la manera correcta: se inscribió en un taller de narrativa. Dieciséis años después no ha escrito la primera novela. ¿Por qué? Le pregunté. Dijo que se había dado cuenta de que escribir era más complicado de lo que parecía. Y yo se lo creo, pues cuando en esa época me trataba de explicar lo que aprendía en aquellos talleres que duraron más de un año, no pude entender de qué hablaba cuando mencionaba al escritor omnisciente, el nudo, los puntos de quiebre, el desenlace, la concordancia, la adjetivación, la perspectiva, la primera, segunda y tercera persona… en fin, que si yo hubiese comenzado a estudiar para ser escritora creo que hubiese tirado la toalla antes de empezar.

Con el tiempo y el método más a mano que tenía: el del ensayo y error, he logrado comprender todo aquello que en su momento mi amiga trataba de enseñarme; algunos puntos ya los ejercía yo por intuición desde el principio, y otros, no obstante, he tenido que aprender a ponerlos en práctica porque se trataba de mi supervivencia como escritora. De todo lo pasado deduje que para ser escritor lo importante es escribir. Y para escribir se necesita el deseo de hacerlo, debe ser un placer, más que una imposición académica y, sobre todo: haber sido un buen lector durante gran parte de la vida. Un lector atento, no como los muchos que leen y al escribir cometen fallas garrafales. Cuando uno tiene la intención de ser escritor lee de diferente manera, fijándose en algunos términos, en la puntuación, en cómo enfocar mejor una idea en palabras.

Día a día se aprende, y siempre hay de quién hacerlo, lo importante es escuchar las críticas, los elogios también, pues nos animan a seguir, pero debemos prestar atención a los que ven los defectos en nuestros escritos, pues no veo de qué otra manera se pueda mejorar.

Sé que muchos de los que escriben piensan que sus obras son maravillosas, y es posible que lo sean, pero si no tienen estilo, (y ya saben que cuando me refiero a estilo hablo de estilo literario, no del estilo particular de cada escritor), si las ideas no están expuestas con claridad, si los diálogos son insulsos y solo sirven de relleno y no para informar, que es la verdadera función de ellos, si se confunde la narrativa con largas explicaciones dirigidas al lector; o si en lugar de proseguir con la historia que se cuenta el autor se recrea en largas digresiones —no digo que las digresiones no deban existir, en algunos casos se escribe una novela remontándose al pasado de cada personaje, y lo mejor es hacerlo en capítulos separados—; lo que se intenta contar por más interesante que sea, resultará aburrido, y en muchos casos causará indiferencia. Y para lograr aprender a subsanar errores, es básico saber dónde están, de lo contrario nunca los encontrarán.

Mi recomendación es que una vez hayan terminado las primeras novelas, (ya saben que son capaces de escribirlas), acudan a un taller de narrativa. No antes. Puede ser contraproducente. Los talleres de escritura creativa como también se llaman, enseñan técnicas muy útiles y pueden significar la diferencia entre publicar o ser rechazado. Hace un tiempo un amigo que escribe y que no ha logrado publicar aún, me dijo algo muy curioso: «Sé que lo mío no es la escritura pues he estudiado ingeniería. Generalmente doy mis novelas a un par de amigos para que me las corrijan». Yo ni siquiera le pregunté si sus amigos eran escritores. No valía la pena. Me di cuenta de que no tenía idea de lo que es escribir.

Si el que escribe no es capaz de tener la suficiente autocrítica y capacidad como para corregir su obra, debe contratar a un corrector calificado, hay muchos que pululan en las redes y sus correcciones se limitan a la ortografía. Un buen corrector se fijará en todos los aspectos del texto, inclusive en las incongruencias históricas, musicales, artísticas y científicas. Particularmente pienso que todo aquel que aspire a escribir para el público puede prescindir de los estudios gramaticales si le causan tedio, pero tiene que realizar entonces un trabajo de lectura abundante, metódico y constante durante largo tiempo, a fin de empaparse en la esencia del lenguaje y adquirir agilidad, presteza y soltura en el manejo del idioma, que lleve sus escritos a otro nivel, en el que los lectores se sientan hipnotizados y no puedan despegarse de la novela una vez que la empiezan.

Sé de autores que escriben de manera impecable. Sin redundancias, sin cacofonías, sin rimas, sin repeticiones y sin lograr enganchar al lector. La tarea principal de un escritor es atraparlos desde la primera línea.

He llegado a la conclusión basándome en mi experiencia que primero se escribe y después se aprende.

¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 17 de octubre de 2018

El mundo de los lectores digitales

Para todos los que publicamos (y autopublicamos) en Amazon o en plataformas similares es natural que pensemos que nuestros libros son muy conocidos en el mundo de la literatura, en el de los lectores, y también en el mundo editorial, y no es así. Vivimos dentro de una burbuja llamada Amazon. Solo tienen acceso a nuestros libros los que saben cómo comprar en línea, es decir, los que poseen una tarjeta de crédito o débito internacional y, obviamente, los que están familiarizados con las compras a través de Internet. Por eso, algunas veces cuando damos una noticia acerca de que alguno de nuestros libros ocupa el primer lugar en la lista de bestsellers, alguien salta diciendo que eso no es verdad. Que no somos bestsellers porque en su país ni siquiera conocen el título del libro. No sé si a ustedes, pero a mí me ha sucedido.

Creo que en parte tienen razón al pensar así. Ser bestseller significa ser el más vendido, pero los que publicamos por Amazon olvidamos que solo somos los más vendidos allí y en formato digital, pues a pesar de que publicamos también en papel, son las ventas digitales las que más cuentan. No cuentan las librerías ni otras plataformas. 


También publicamos nuestros libros en papel, pero el coste y el envío para algunos países hacen la compra prohibitiva, lo cual es una pena. Creo que con el tiempo mucha más gente se irá sumando a las compras por Internet y tal vez muchos de ellos lleguen a enterarse de que también pueden comprar libros a través de ese medio y quizá algunos lleguen a comprarse un lector electrónico. No será la mayoría, pero sí habrá algún avance al respecto. 


Mientras tanto debemos estar claros que los que nos leen son personas de avanzada, que se atrevieron a lanzarse a navegar en esta era digital y reciben las nuevas tecnologías con mente abierta. ¿Qué nos dice eso? Algo muy importante: escribimos para un segmento muy especial y dinámico de la población mundial, en este caso no hablo de edades, porque sé de personas octogenarias que prefieren la lectura digital por la comodidad, hablo de la mentalidad de nuestros lectores. Y lo que puedo decir es que me siento orgullosa de escribir para ellos.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Las tendencias literarias


Con los avances informáticos y la facilidad de obtener datos que brinda Internet, hoy en día es muy fácil ser escritor. Aunque no por el hecho de escribir todo el que lo haga, necesariamente lo sea.

El asunto se complica cuando la persona siente el deseo íntimo de plasmar en palabras escritas lo que desearía que leyera todo el mundo. Porque vamos a estar claros, se parte de la premisa de que se desea ser leído. Surgen entonces las complicaciones, porque no se trata simplemente de escribir, contratar una editorial y publicar. No. Una vez que se ha logrado autopublicar, la mayoría de los escritores desean pasar a otro estadio, empiezan a ser conscientes de que no es suficiente, es una cuestión de amor propio, orgullo personal, superación, o tan simple como probarse a sí mismo. Ser publicado por una editorial de verdad. Si fulano lo pudo hacer, ¿por qué no yo?

Publicar entonces se convierte en una obsesión, se empieza a perder el rumbo, los deseos iniciales de escribir y sentir placer al hacerlo, y la obra escrita se lee y relee, corrige recorta, alarga, hasta el punto en el que ya no se sabe bien si lo que se desea es publicar para que el mundo disfrute con la obra, o si lo que se quiere es competir.

Pero la competencia en un mundo tan complejo y reducido, debido justamente a Internet, las redes sociales, los avances informáticos, hace que existan enormes cantidades de escritores tras las mismas editoriales, los mismos agentes literarios y cuando vienen a ver, todos reducidos a un mismo punto geográfico.
Surge entonces el estudio de mercado.

¿Quién lo iba a decir cuando frente a la pantalla en blanco nació la primera historia que parecía tan perfecta, tan única, tan sofisticada, tan…?

Resulta que para ser un escritor publicable no basta con ser un buen escritor, que ya es bastante difícil: se debe estar al día con las tendencias. Sí, señor. Las tendencias. Y no es algo que se haya implantado ahora, han existido desde que el hombre empezó a escribir para deleitar al público. Sucede que hoy todo es más rápido, violento, y como dicen: «global».

Por tanto, para poder llegar a la mesa del editor, o siquiera a que el manuscrito sea tomado en cuenta para su lectura, se requieren dos cosas: Una sinopsis breve (para que tengan tiempo de leerla) y un tema que cumpla con las tendencias. ¡Ah, me olvidaba!, debe, en lo posible, estar bien escrito.

¿Y cuáles son las tendencias actuales?
En primer lugar:

Acción: La época del Ulises de Joyce quedó atrás. Y aun hoy en día creo que Joyce está reservado para unos pocos, con o sin acción.

Diálogos: Si un lector hojea el libro y observa partes extensas de descripción o narrativa que no lleva a nada concreto, con seguridad lo dejará de lado. Ya no es tiempo para regodearse en supremos momentos de creación literaria.

Trama: Debe ser complicada y enredada, pero ojo: contada de tal manera que sea fácil seguirla.

Gancho: Una de las principales características es lograr atrapar al lector desde el primer párrafo de la primera línea. Hay algunos que en la primera línea describen una matanza: «Todos estaban muertos. El cielo se había oscurecido y aquello se alejaba a gran velocidad. Solo un niño de oscura mirada fue el sobreviviente: El elegido». (Algo así).

Tema: Si es de oscuros secretos religiosos, tanto mejor, pero también se vale partes históricas desconocidas, confabulaciones de sectas para acabar con el orden mundial, vampirismo, (eso todavía rinde) magia envuelta en una pátina de realidad, y sería bueno contar con lo que llaman ahora novela negra. Un poco de romance no estaría mal (solo un poquito si es novela negra) y algo de sexo, preferiblemente no explícito, porque aunque parezca mentira, la gente que acostumbra leer prefiere otros métodos más gráficos, cuando se trata de calentarse. Si son escritores de novela romántica no tendrán mayores problemas para ser publicados por tantos sellos especialmente creados para esta clase de novela. Es la que más vende y la que más se lee.

Título: Imprescindible. Puede ser tan disparatado como cualquiera de los títulos de Stieg Larsson, pero no lo recomiendo, a no ser de que tengan un nombre y apellido parecido al de él. Lo importante es que llame la atención.

Portada: Aunque hay algunos libros con portadas muy sencillas, los ojos de los lectores se irán tras una magnífica portada, clara pero sin demasiadas alusiones al contenido, me refiero a que no pretendan que sea la portada la que cuente la historia.

Creo que he cubierto todos los frentes. Si alguien logra cumplir los requisitos, comprenderá que para ser escritor hoy en día, es necesario empezar por el mercadeo.
B. Miosi

domingo, 9 de septiembre de 2018

¿Somos los escritores objetivos al comentar los libros de los amigos?

Ya hace tiempo no comento en Amazon. No por temor a las represalias, como podrían pensar algunas personas, porque no sé qué represalia podría tomar contra mí el escritor que reciba mi opinión. Es porque no sucede nada. Si pongo una estrella a una novela es porque el libro está tan mal que con seguridad no lo habré terminado de leer. No soy masoquista. Y tampoco me considero capacitada para criticar un libro ni para indicar cuántas estrellas merece.

Lo que dijo Oscar Wilde: «No hay libros malos, solo mal escritos”, puede ser cierto, eso lo captan los lectores sin necesidad de ser grandes críticos literarios. Los libros gustan o no gustan. Hay algunos que son «interesantes», pero el argumento está tan mal planteado que se hace difícil leerlos.

«Un libro que gusta es aquel que se desliza como la seda, sin nudos, sin que nada sobre ni falte».

Seguramente más de uno leyó lo que acabo de escribir en rojo y hasta es probable que estuviese de acuerdo. Pero un libro no puede deslizarse como la seda. No tiene sentido lógico. Son las palabras que contiene las que deben deslizarse como la seda:



 «Cuando un libro está bien escrito, su narrativa nos envuelve, nos abstrae del mundo, sus letras se deslizan como la seda y será imposible dejar de leerlo hasta el final». 

Mucho mejor. Requirió de mejor utilización de los términos, mayor descripción y al mismo tiempo absoluta rotundidad.

El error que señalo es muy frecuente en la narrativa de los autores. Los correctores no son capaces de «ver» errores de lógica, de continuidad o de estructura. A lo más, se fijan en la sintaxis, ortografía y algunas veces en las redundancias. La razón es muy sencilla: la mayor parte de ellos no son escritores.

Se hace mucho hincapié en que hay muchos bodrios entre los libros autopublicados. Es probable que tengan mucha razón, y es más que probable que los que yo escribo estén en la línea de la mediocridad. No me considero, como lo he afirmado muchas veces, una gran escritora. No estoy capacitada para emitir críticas, a lo más un comentario razonable, si el libro me ha parecido a mi juicio, excelente. Pero de lo que sí estoy segura, es de que la mayoría de los escritores que critican los libros de manera negativa, se consideran a sí mismos, muy buenos.

Es difícil ser objetivo con uno mismo, y cuando las críticas provienen de escritores amigos, generalmente no es muy confiable. O tienden a ser demasiado halagüeñas o pueden ser mortalmente «honestas». Mis libros han sido criticados por escritores cuyos libros según mi opinión están mal escritos. Pero no por ello me ofendo, aunque tengo la creencia de que el escritor que se atreve a poner un comentario a otro autor dando recomendaciones, lo hace más para figurar que por el deseo de servir. Igualmente sucede con algunos lectores que recomiendan no comprar la novela. Lo deseable sería que ellos dejaran su opinión y el siguiente lector sabrá si la comprará o no. Nadie tiene que decirle qué debe hacer.

Según veo el asunto existen dos clases de escritores: los que escriben por hobby y los que lo hacen porque sienten la imperativa necesidad de escribir.

En ambos casos se requiere de un constante aprendizaje y mucha práctica. Porque no por ser un hobby se debe hacer un mal producto. Y los que se sienten realmente escritores, deben preocuparse más por sus propios libros. Mejorarlos para hacer de ellos un libro inolvidable y empezar el próximo como si esa fuera su última oportunidad de escribir. No enfocarse en lo mal que lo hacen los demás. Necesitamos un poco de cordura y de humildad.

¡Hasta la próxima, amigos!

jueves, 19 de julio de 2018

El autor detrás del libro


Empecé a leer desde muy niña. A la edad en que la mayoría suele jugar con muñecas yo prefería olvidarme del mundo que me rodeaba y vivir otras vidas. A medida que crecí empecé a desarrollar un profundo respeto por los autores, los imaginaba como seres especiales; había que serlo para escribir acerca de temas tan diversos, en ocasiones tan profundos que dejaron huella en mi manera de pensar.  En mi imaginación cada escritor tenía una personalidad característica que yo detectaba a través de sus letras, de la manera de expresarse, de plantear las situaciones, y hasta ahora pienso así.

A través de la escritura se puede conocer a la persona que está detrás, aunque no acostumbre hablar de sí misma. Se puede intuir cómo es, qué le gusta, su cultura, su manera de ser y hasta sus modales. Al menos es lo que me sucede y cuando he conocido en persona al autor de un libro no me he equivocado. No sé si les sucederá a todos los lectores, reconozco que me gusta ir más allá de lo que leo. En ocasiones me detengo en la biografía que aparece en los libros más de una vez tratando de identificar la sonrisa de la foto que la acompaña. Pero una foto es más difícil de definir, generalmente se posa. Y cuando es así, no se está siendo sincero. Y es normal, se trata de causar la mejor impresión, exhibir nuestro mejor ángulo, la mejor sonrisa o la mirada más inteligente posible. Con la escritura es diferente. No hay manera de ocultar lo que somos; lo digo ahora que escribo. A veces pienso que a través de mis novelas la gente me conoce mejor que yo misma.

¿Alguna vez te has puesto a pensar en la persona que está detrás del libro?

sábado, 7 de julio de 2018

Qué es lo que engancha en una novela?


¿Qué es lo que engancha en una novela? Me preguntan de vez en cuando.

Una constante en los comentarios de mis novelas es la frase: “Me enganchó desde el comienzo”, y no lo digo para vanagloriarme, aunque saber que muchos de mis lectores quedan atrapados desde la primera página me haga sentir intensamente satisfecha porque tuve esa intención al escribirla.

He leído muchas novelas de todo género y algunas me han resultado bastante aburridas al principio. Latosas, con descripciones interminables que no llegan a cuajar en nada determinante que me dé un motivo para seguir leyendo aunque página tras páginas esté repleta de metáforas deliciosas, paisajes espectaculares o un personaje que se asoma interesante.

Desde mi punto de vista una historia debe tener un objetivo, de manera que plantearlo desde el comienzo o al menos mencionarlo someramente crearía cierto nivel de curiosidad que no se logra con la descripción de un pueblo sin haber esbozado, por ejemplo, el motivo por el que el personaje vive determinada situación.

Por poner un ejemplo escribiré dos párrafos que narran lo mismo pero se leen diferentes:

Ejemplo 1:
Antonio era un sujeto fuerte, acostumbrado a las labores propias de un hombre dedicado a labrar la tierra. Era fornido, de cabello desgreñado y vivaces ojos negros. Ese día, como tantos otros, caminó hacía su sembradío de maíz pensando que tal vez esa temporada las lluvias permitirían humedecer lo suficiente el suelo para que el maizal diera mazorcas con enormes granos como los de Teófilo. Las nubes como pedazos de algodón inmóviles en el cielo parecían observarlo y, a lo lejos, al pie de las colinas se extendía el campo de su vecino, siempre ordenado, como si cada tallo de maíz fuese un soldado esperando una orden. Filas y filas de ellas, con sus largas hojas verdes elevadas gentilmente hacia el cielo. No era un cielo que prometiera lluvia, y sus tierras no contaban con un pozo como el de su vecino. Supo que tendría que tomar una decisión.

Ejemplo 2:
El cabello desgreñado de Antonio apenas dejaba ver sus penetrantes ojos negros que avizoraban a lo lejos, al pie de las colinas, el campo bien cuidado y ordenado de Teófilo. Al contrario del suyo, sus tallos de maíz tenían el aspecto de un ejército de filas verdes y rectas esperando una orden. Filas y filas de ellas, con sus largas y elevadas hojas verdes. Alzó un enorme tronco caído que estorbaba el camino como si fuese una simple rama y se fijó en el suelo seco. Necesitaba suficiente lluvia para humedecerlo, de lo contrario su maíz se secaría, y el cielo azul y las nubes estáticas no contribuían a ello. Observó su maizal desordenado y supo que sin un pozo como el de su vecino, sus hojas verdes se tornarían amarillas. Tendría que tomar una decisión.

En el primer párrafo se describe a Antonio tal cual: fornido, desgreñado y de vivaces ojos negros. Se sabe que tiene un campo de maíz que no prospera como el de su vecino (y ojo: los granos no son de Teófilo, son de las mazorcas). Hay partes descriptivas del cielo azul y de las nubes blancas estáticas sin motivo aparente. El campo de su vecino es mejor, ordenado y Teófilo tiene un pozo.

En el segundo párrafo Antonio no está meramente descrito. La descripción de su físico va asociada a un elemento indicativo: tiene la vista penetrante porque puede ver a lo lejos el pie de las colinas, y se menciona el cabello desgreñado porque podía taparle los ojos. Se nota que es fornido: levanta un tronco sin esfuerzo y nota el suelo seco. Cada palabra o descripción tiene un sentido práctico, no meramente paisajístico. Y por si no han observado, no existe la palabra “era”, un verbo que se usa más en la narrativa infantil: “Érase una vez”, “era una vez”, “era una casa con techos altos y paredes blancas”, en lugar de “La casa de techos altos y paredes blancas…”. En mis primeras novelas yo utilizaba mucho “era”, “estaba”, “porque”; esta última una conjunción que si se puede evitar, se logra una frase más elaborada y armoniosa:
Consideraba que no necesitaba estudiar porque era rico.
No necesitaba estudiar, tenía como pretexto su riqueza.
Hacer un primer párrafo de una novela o escribirla completa con la intención de que sea interesante y enganche es fácil si se tienen en cuenta estos tips. Los fui aprendiendo a medida que escribía. Es la diferencia entre un escritor novato y otro con cierto recorrido, la experiencia siempre cuenta.

Espero haber sido de alguna utilidad.