martes, 26 de julio de 2016

 Concurso Indie 2016 dice
La escritora Blanca Miosi tiene un par de consejos para los autores independientes que se animen a autopublicar su obra. Participa en el‪#‎ConcursoIndie2016‬ y cumple tu sueño: http://ow.ly/nEWn301Kzu5

martes, 12 de julio de 2016

Finalmente: Tarea cumplida.

Terminar de escribir una novela produce satisfacción por la tarea cumplida. Para mí no hay peor cosa que no terminar lo que se comienza, cueste lo que cueste aunque tenga que enfrentarme a lo que sea.

Creo que en ese sentido escribir es un buen ejercicio que me ayuda a ordenar mi vida, a ser organizada, a soportar la presión, a comprender a la gente... la escritura conlleva muchos beneficios, además de ser una de las mejores terapias del mundo.

El tiempo promedio que me toma una novela es seis meses. Corregirla ya es otro cuento, pues debo dejar que repose, releerla, darla a que la lea mi lector Beta (es un experto y es voluntario); someterla al escrutinio de las tertulias literarias que tenemos los sábados con mis entrañables y queridos amigos Heberto, Iris, Krina, Cesia y en ocasiones Oscar, en las que debo someterla a todo tipo de análisis y correcciones que me ayudan a seguir aprendiendo, de manera que para mí la escritura más que un oficio es una manera de vivir. Gracias a ella he podido tener los mejores amigos del mundo, y por la escritura me he visto envuelta en el mundo de Internet, en resumen: cambió mi vida.


Dicen que es un ejercicio mental que ayuda a mantener el cerebro saludable y la mente en constante evolución, y así lo creo, pues una novela requiere una trama urdida de la manera más complicada posible y al mismo tiempo ir encontrando la solución a cada uno de los problemas que se van presentando. Y créanme, no sé por qué motivos siempre elijo temas sumamente complicados y para mí es todo un reto poder encontrarles solución, porque la escritura es eso: Empezar un rompecabezas por la parte más inocua, es decir, de una manera que no se presienta el desenlace.

Así ha sucedido con cada una de mis novelas, excepto con "La búsqueda" porque trató acerca de la vida de una persona, pero aun así, creo que hay partes absolutamente impredecibles.

Hoy estoy satisfecha. He puesto punto final a la novela que empecé a mediados de enero de este año y cumplí con el tiempo estipulado: seis meses. Falta la corrección, pero eso corresponde a otra etapa.

Ahora dejo de escribir esta entrada. Tengo en mente una idea que no quiero que se me escape: mi próxima novela.

lunes, 27 de junio de 2016

La crónica de mis días en Perú

No soy una viajera frecuente, lo reconozco. Para moverme de un país a otro necesito tener una razón. Ir a pasear simplemente no es algo que me atraiga de manera particular, así ocurrió con cada uno de los viajes que he efectuado en estos últimos años: Estados Unidos, Taiwán, España y ahora Perú. Regresé ayer domingo 26 de un viaje varias veces pospuesto por muchos motivos. Esta vez la razón fue de fuerza mayor; se trataba del quincuagésimo aniversario de la promoción en la que terminé la secundaria, La Gran Unidad Escolar (como se la llamaba en aquellos tiempos) Juana Alarco de Danmert. 

Facebook es un sitio donde nadie se pierde. Allí todos se encuentran. Y así fue como me vi envuelta en una vertiginosa pléyade de amistades (porque en Facebook todos somos amigos) que de alguna extraña manera hizo que me animara visitar el Perú y participar en las bodas de oro de la promoción que se llamó "Promoción Emblemática", apelativo que me agradó en grado sumo, hasta el punto que no dudé en viajar a reencontrarme con viejas compañeras de clase, y en otros casos de colegio, porque en aquel tiempo existían seis quintos: A, B, C, D, E y F. Yo terminé la secundaria en el Quinto A, es decir, en letras, a partir de la C eran las chicas inteligentes que estudiaban ciencias. A algunas las conocía de vista, a otras, con toda franqueza, no las pude reconocer por más que hice memoria, como supongo debió pasar con casi todas. ¡Éramos muchas!, cada clase tenía un promedio de 45 alumnas.

Pero este reencuentro fue hermoso. No importó de que quinto éramos, nos juntamos todas y disfrutamos de nuestros respectivos recuerdos, algunas veces adornado por la mala memoria, y otras, encendidos por los excelentes cerebros de unas cuantas que recordaban detalles insospechados. Este viaje me sirvió para conocer a exalumnas que solo había visto de lejos, y puedo decir que casi todas estaban intactas en la percepción que guardaba de ellas, lo comprobé cuando nos reunimos en el apartamento que Dina Hull rentó para los días que estaría en Lima, pues ella vive en Los Ángeles. Charo Vinaza, una chica preciosa que ahora reside en Italia recordaba sus travesuras y hacía de las suyas mientras Nelly Hinostroza contaba cómo hacía guardia en la puerta del baño del colegio para que ella fumara un cigarrito. ¡Y yo no me enteré nunca! Tampoco supe que las chicas se habían llevado uno de los patos del guardián amordazándolo, (al pato, claro) y una de ellas, quien tiene ahora un restaurante, preparó un delicioso arroz con pato que llevó al colegio. Bueno, Kelly Quiróz me lo dijo ese lunes, al parecer ella estaba enterada de todo, hoy en día es enfermera, se casó con un médico. Nada raro, ¿verdad? siendo una mujer tan hermosa...

María Julia Coronado está igualita, siempre con su aspecto de deportista, Dina Hull con esa hermosa sonrisa que la caracteriza y que ilumina todas las fotos, Eddy Luz Espinoza, socióloga que trabaja para el gobierno de México, es tan terrible como lo era hace cincuenta años, de eso no hay duda, Violeta Hinostroza, la que se desmayó cuando era escolta y llevaba el estandarte en uno de los desfiles, sigue tan traviesa como antes; Yolanda Collazos, la cerebro del grupo sigue siendo una lumbrera, Gloria Barrón la presidenta del Club de Periodismo, siempre ecuánime, serena y comprensiva, una admirable amiga; Rosa Izaguirre, presente en cada detalle, ¡conocí a Edi Netto, una peruana que, como yo, vive en Venezuela! Y Zoraida Chinchay, incansable coordinadora, tesorera, y de todo, porque siempre la veía por todos lados... Carlita Suárez, una chica que recuerdo mucho de la secundaria nos contó su vida en el restaurante al que fuimos después de los festejos en el colegio el lunes 20, ¡qué interesante es la vida de cada persona! Norma Córdova me debe su historia; la salvó la campana. Teresita Arakawa, mi compañera de asiento, también tuvo una vida espectacular en Japón, ¡hay que ver qué historias tiene cada una!, y Gladys Puenapa, pintora, una mujer de las que muchas deben saber, estuvo presente en todos los eventos con una entereza envidiable.

Mary Flores, mi querida amiga a la que seguí viendo después de que salimos del colegio ¡también se hizo presente!, fue una gran alegría volver a verla, ¡guardo gratos momentos vividos con ella en mis años juveniles!

Me dio mucho gusto volver a ver a Fryda Sánchez, como siempre, con una energía envidiable, se encargó de repartir los bocaditos quitándoselos a las meseras, ¡Gracias Fryda!, ¡si no fuese por ella nos habríamos muerto de hambre porque la ceremonia en el colegio el día miércoles se alargó demasiado! No puedo dejar de nombrar a Carmencita Figueroa, enérgica, movida, alegre como nadie, pero también había entre nosotras artistas (ya mencioné a Gladys Puenapa), sin embargo estaba presente Rosa Ríos, una excelente cajonera, y Esperanza Alcalá, que no es artista, pero su hermana sí. 



No pude estar presente en la celebración final en el Centro Español del Perú, pero al menos mis libros sí lo estuvieron y me da mucho gusto saber que mi querida Kelly se sacó "El Manuscrito"; Rosa Izaguirre, "La Búsqueda" y Zoraida Paredes y Norma Lastra "El cóndor de la pluma dorada". ¡Espero sinceramente que los disfruten!

Las chicas de la directiva hicieron un excelente trabajo, no es fácil reunir a tanta gente, coordinar tantos eventos y hacer que todo salga perfecto. Desde aquí mis felicitaciones a: Elena Salas Freyre, Eddy Luz Espinoza, Rosa Izaguirre, Elizabeth Kelly Quiroz, Vilma Gonzalez, Rosa María Ríos Langle, Gloria Barrón, Gladys Sánchez, por su excelente trabajo. 

¡Muchas gracias por hacernos pasar momentos inolvidables!

Este fue un viaje que recordaré de manera especial, me reencontré con personas que había dejado de ver durante 50 años, y lo digo no solo por mis compañeras de clase; también por familiares a quienes había perdido de vista ya desde antes de que me viniera a vivir a Venezuela. Fue una visita en toda regla. He regresado a Caracas con el sentimiento de la labor cumplida y todo gracias a las chicas del Juana Alarco de Danmert, pues sin ellas y la especial insistencia de Dina Hull, probablemente no hubiera ido al Perú.

¡Un millón de gracias por todo el cariño!

PD: Es imposible nombrarlas a todas, pero sepan que sus rostros los llevo conmigo.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Algo de mí.

Hace unos 15 años en mi taller de costura
viendo muestras de tela.
Hablar de una misma es como demasiado pretencioso, ¿no creen? Pero hoy en día quien se dedica a algún oficio que tenga que ver con el público no hacerlo es perder la oportunidad que nos dan las redes sociales. Claro que una no va a hablar constantemente de quién es, qué hace los domingos o qué clase de comida le gusta, eso que lo deduzcan los demás. Pero siempre es bueno que las personas tengan una idea de cómo es el autor o la autora del libro que están leyendo.
Para empezar diré que soy una mujer a la que la vida le brindó la oportunidad de tener experiencias desde muy pequeña. Tal vez sea el motivo por el que ahora soy escritora; esas experiencias me permiten comprender mejor a los demás y por lo tanto caracterizar a los personajes de mis novelas. Me casé a los diecisiete años con un joven de diecinueve, ya se podrá imaginar que en lugar de novia parecía estar haciendo la primera comunión, y el cura de la iglesia no ordenó tocar la marcha nupcial porque llegué con un pequeño retraso: a mi padre político se le había olvidado la corbata de lazo en casa y tuvimos que regresar. Entonces no quise comulgar ese día. Cuando el cura me presentó la hostia le dije que no. Tal vez ahora no lo haría. Me la hubiera tragado como las cosas que trago cuando algunas personas me hacen pasar momentos desagradables, pero antes yo era una rebelde sin causa y para qué negarlo, con causa también.
Después de tres años me divorcié, ya tenía un niño de ocho meses. Aclaro que no me casé porque estaba embarazada. Lo hice para salir de casa, por eso antes de que me hicieran casar tuve que fugarme con un chico que le dejó una nota a su madre bajo la almohada, y fue el motivo por el que nos encontraron en Junín. Nuestros sueños de colonizar la selva nunca pudieron realizarse. Nos regresaron a Lima y un mes después estaba delante del altar negándome a recibir la hostia.
Cuando a los veintitrés años vivía sola con mi pequeño ya de tres años y medio y trabajaba para una compañía fabricante de línea blanca (la línea blanca que se ocupa de hacer neveras, cocinas, lavadoras y ese tipo de cosas, no la otra) conocí a Henry Waldemar, más conocido por su familia como Waldek. A partir de allí supe lo que era estar al lado de un hombre en quien podía confiar. Y créanme: no hay nada mejor para una mujer que un hombre que inspire seguridad, alguien a quién admirar y que sirva de ejemplo. A su lado olvidé la niñez insegura y temporaria que me tocó vivir, los años en los que tenía que acostumbrarme cada seis meses a una nueva casa y a una nueva escuela, por eso nunca tuve amistades duraderas y todo para mí era pasajero. No me encariñaba con nada ni con nadie. Y creo que en ese sentido no he cambiado mucho, hoy estoy aquí, mañana puedo vivir en cualquier otro lado y no extrañaré nada. Excepto a mi hijo, claro, porque con los hijos se tienen un nexo muy especial. Absolutamente diferente. Pero tampoco soy de las madres que no pueden vivir sin hablar con él. Me conformo con saber que está bien. Y sabe que siempre podrá contar conmigo. Sin embargo mi relación con Henry fue un caso muy aparte. Él significó en mi vida algo muy especial. Fue madre, padre, esposo, compañero, amigo, maestro… no sé si sea normal encontrar todo eso en un marido, pero tuve la suerte de tenerlo a mi lado durante treinta y ocho años. Jamás olvidaré su figura alta, varonil, su cuerpo macizo de vientre plano y su dulce mirada azul. Si la vida quiso darme un regalo lo hizo.
Hoy en día paso los días escribiendo, no me siento sola en absoluto, siempre fui abanderada de la independencia y aun estando con Henry me sentía libre y aprendí a valerme por mí misma. Me encanta la soledad, es la verdad. Y si no estoy con él prefiero estar sola. Hay quienes me dicen que todavía puedo encontrar el amor. Y yo me pregunto ¿Para qué? No sé por qué consideran indispensable vivir al lado de otra persona. «Te ves bastante joven, todavía tienes oportunidad», es lo que suelen decirme. Yo tengo la oportunidad ahora de vivir tranquila, libre, hacer lo que desee, es como si siguiera Henry con vida, casi nada ha cambiado, siempre hice lo que quise, no quiero perder todo eso para vivir al lado de alguien que estoy segura me coartará de alguna manera, cambiará mi método de vida y muy probablemente hará que viva en función de él. Como veo que ocurre a menudo.
Mientras, seguiré escribiendo, seguiré imaginando historias que quisiera haber vivido, disfrutaré con cada uno de mis personajes, en cada una de las páginas.

He dicho.


domingo, 24 de abril de 2016

Lo que esconde tu nombre - Reseña

En una reunión de tertulianos literarios comenté que me gustaría escribir como lo hacen los ganadores de premios. Una de mis amigas me recomendó la novela “Lo que esconde tu nombre” de Clara Sánchez, una escritora española, y el dueño de casa, que tenía el libro en su extensa biblioteca, me lo prestó. 

Aunque estoy escribiendo “El manuscrito III, el regreso”, no pude evadirme de leerlo porque me picaba la curiosidad. Pensé que tal vez aprendería mucho, especialmente tratándose de una ganadora de los premios Alfaguara, Nadal y Planeta, además de otros.

Pues bien, leí la novela en tres días, no tanto porque no pudiera parar de leerla, sino porque no tengo mucho tiempo para dedicarlo a la lectura, ya que como dije estoy escribiendo.  Lo que esconde tu nombre empezó de una manera lenta. Narrada en primera persona desde dos puntos de vista: el de Sandra, una chica embarazada que no tiene rumbo en la vida, no quiere al padre de su hijo, y lleva una argolla en la nariz; y Julián: un octogenario que en su juventud estuvo recluido en Mauthausen, y al salir se dedicó a la cacería de nazis.

He escrito dos novelas ambientadas en la época del nazismo, y he vivido durante treinta y ocho años al lado de un hombre que estuvo en Auschwitz y Mauthausen, de manera que sé de primera mano cuándo alguien dice verdades o mentiras acerca de estos campos, pero en el caso de esta novela en particular, no encontré muchas inexactitudes, excepto por el hecho de que considero difícil que Raquel, la difunta esposa de Julián y él, hubiesen empezado su enamoramiento en el campo de concentración. La razón es muy sencilla: hombres y mujeres estaban separados. A menos que ella haya pertenecido al burdel, cosa que se aclaró desde un comienzo que no fue así.

Salvando este escollo, diré que el argumento de la novela es poco creíble. No porque una chica embarazada pueda hacer todo lo que Sandra hizo ni porque Julián sea un octogenario. Aunque no se dicen fechas para hacer cálculos de edad, tanto de Julián como de los nazis radicados en un pueblecito perdido en la costa levantina, por las descripciones, se supone que todos ellos eran ancianos. Pero este tampoco es un escollo para que la novela sea creíble. Mi marido a los 78 años era fuerte como un roble. El que ha sobrevivido a un campo de concentración parece dotado de una fuerza y una resistencia espiritual y física poco comunes. Por eso me parece que la autora no debe de haber tratado con gente de la época o con sobrevivientes de los campos. Yo hubiera puesto a Julián con características físicas diferentes, no como a un anciano al que se le puede hacer daño en la muñeca con un simple retorcijón. Tampoco creo que sufriera de tantos males como para tener que ingerir diez pastillas diarias. Los débiles simplemente morían en los campos, más uno tan terrible como Mauthausen en el que tenían que trabajar en las canteras, cargando bloques de piedra y picando roca tantas horas al día.

Pero esto lo hubiese dejado pasar. Es probable que con los años Julián se hubiese convertido en un anciano frágil y enfermizo. Lo que no me convence para nada es que en un pueblo tan pequeño y habiendo sido ya identificado como sospechoso, los nazis de La Hermandad no lo hubiesen reducido, más, si como narra la autora, desde el comienzo de su estadía en el pueblo alguien entró a su cuarto de hotel para revolverlo todo.

De una  carencia absoluta de credibilidad el escape de Sandra saltando del primer piso por una rama lejana a la ventana con Roberto, el Anguila. Y mucho menos creíble que, éste, que pertenecía a La Hermandad, hubiese ayudado a Sandra estando todos en la casa.

Tampoco logré comprender cómo es posible que Julián fuera a recoger a casa de los noruegos las pertenencias de Sandra y saliera tan campante. Ni logré entender cómo, después de tantos años él todavía guardaba tanto rencor y recordaba cada dos por tres lo sucedido en los campos. Tampoco la novela logró convencerme de los motivos que tenía Sandra para involucrarse hasta el punto de poner en riesgo su vida por algo que ni le iba ni le venía, siendo ella una muchacha indolente y sin una idea clara. No me convenció la manera que tuvieron de conocerla los nazis noruegos Fred y Karim en la playa. ¿Socorriéndola porque estaba vomitando? ¿Unos nazis que en todo momento fueron pintados como lo peor de lo peor del Tercer Reich?

Tampoco me convenció el hecho de que ellos quisieran que ella perteneciera a La Hermandad porque estaba esperando un hijo. Algo como en El bebé de Rosmary; solo que en la novela era porque ellos deseaban tener adeptos a su causa. Una causa que tenía más motivos para su extinción por su propio peso que otra cosa. Y por último y lo peor de todo:

El hecho de que las famosas inyecciones simplemente fueran complejos vitamínicos y los que los tomaban sentían rejuvenecer (y de hecho lo hacían), por su efecto placebo. Hasta allí llegó mi paciencia.

A pesar de todo lo anterior, debo reconocer que la novela está escrita de manera impecable y fue lo que hizo que terminara de leerla, porque la narrativa de Clara Sánchez es sencillamente envolvente, extraordinaria. Tanto, que a pesar de todos los peros logró que sintiera empatía por Julián y por Sandra. Tenía razón mi amiga al recomendarme el libro: "¿quieres saber cómo escribe una ganadora de premios? Con esta novela podrás aprender".

Tal vez haya aprendido algo, eso no se sabe hasta llegado el momento.

¡Hasta la próxima, amigos!

domingo, 17 de abril de 2016

¿Lo hueles o lo lees?

El libro: ¿Lo hueles o lo lees? todavía hay personas que se resisten a usar teléfonos celulares, como doña María, una vecina; también odia las computadoras, aunque por suerte el mando a distancia del televisor lo usa de manera genial. Pero hasta cierto punto es comprensible, tiene 92 años, como le gusta aclararlo. Sin embargo hay personas que a pesar de su edad se avienen muy bien con las nuevas tecnologías, era el caso de mi Waldek que, a sus 82 años disfrutaba una enormidad leyendo noticias y datos en Internet o escribiendo correos electrónicos a sus clientes, a la casa matriz de la representación con la que trabajaba o a algunos de sus amigos que, como él, no daban la espalda a la tecnología.
Por eso me asombra cuando gente relativamente joven dice que prefiere leer libros en papel por aquello del olor y el tacto. Y no lo digo por mis libros, que al fin y al cabo están en todos los formatos, sino por todo lo que se pierden al renunciar a un dispositivo tan práctico como es el lector electrónico.
Acabo de terminar de leer la novela: "La princesa de Hielo" en papel. Me la prestó un amigo. Todavía siento un ligero dolor entre el dedo pulgar y el índice por tratar de retener en su lugar la página. ¡430 páginas en la versión de bolsillo, vaya! Al final las letras bailaban frente a mis ojos. Estoy acostumbrada a mi Kindle, en el que puedo graduar el tamaño de las letras.
En estos días conversaba con la señora María y me dijo con pena que ya no podía leer porque cada vez veía menos. Le expliqué lo del Kindle, pero no hubo manera de que se entusiasmara. Y me consta que es una magnífica lectora. Cada libro que le prestaba me lo devolvía con una nota escrita con sus apreciaciones. En su caso es comprensible, cuando leyó "La búsqueda" contaba 88 años:

Mi muy querida y admirada Blanca:
No tienes idea del placer que me has proporcionado con la lectura de tu magnífico libro «La búsqueda» el cual al mismo tiempo me dio a conocer al maravilloso personaje que fue Henry, tu esposo.
No logro saber dónde estás tú en esa biografía; no sabía que él estuvo en el ataque a las torres de gemelas, debió ser de terror.
Me hizo gracia saber que un hombre tan serio como yo lo veía, haya tenido tantos amores, ¡era un romántico! ¿Quién lo hubiera pensado?
El relato tiene momentos desesperantes por la crueldad nazi que él vivió, asimismo me hizo reír la ocurrencia del que se pintó un termómetro en el pene. Hay pasajes sorprendentes. Tu forma de relatar, sencilla y clara al mismo tiempo me apasionó desde que comencé a leer hasta el final. Te diré que tengo costura, tejido y cosas de la casa y todo lo dejé en espera por leer, leer y leer.
Mis felicitaciones, y me siento honrada de que me hayas considerado digna de leer y entender tu magnífica prosa.
Hoy me siento orgullosa de haberlos conocido y siento no haber estado más en contacto con ustedes.
Con gran cariño te doy las gracias y te deseo continúen tus éxitos,
Tuya,
María Josefina Vegas.

viernes, 1 de abril de 2016

¿Cómo publico en Amazon?

Para mí que llevo varios años haciéndolo es una tarea tan rutinaria que la pregunta me causa asombro, pero comprendo que hay muchos escritores que no conocen el sistema, o que nunca han escuchado hablar de Amazon ni de ninguna plataforma digital y, claro, siempre lo nuevo genera dudas, temores y desconfianza.

Lo primero que se debe hacer es familiarizarse con la plataforma. Entrar a cualquiera de las listas para observar qué libros se venden, pasearse entre las listas de géneros y subgéneros para poder dilucidar en qué lista podrían situar mejor su novela cuando la suban.

Si nunca han hecho alguna compra en Amazon es primordial registrarse para subir su libro, lo que pueden hacer AQUÍ

Y, por supuesto, tener su manuscrito escrito y revisado en formato Word (así es como yo las subo) aunque sé que los expertos lo hacen en formato HTML, sigla en inglés de Hyper Text Markup Language (lenguaje de marcas de hipertexto), que parece que queda perfecto, pero yo no he tenido problemas con Word.

Asegurarse de hacer una Tabla de Contenidos porque Amazon la exige. Es un Índice con hipervínculos para cada capítulo, de manera que facilita la lectura en un lector electrónico. Si no sabes cómo hacerla, AQUÍ tienes un sitio donde lo explican con claridad.

La portada es otro de los puntos clave. Si no sabes manejar Power Point, Paint, o cualquier programa para generar imágenes, es mejor que la encargues a alguien que sepa hacerlas. Hay muchas personas que actualmente se dedican a diseñar portadas y en tu país te saldría más económico que encargarla al exterior, sobre todo si vives en Venezuela, pero también tienes la opción que te da Amazon, ellos tienen un banco de imágenes del que puedes hacer uso dado el caso, es gratis y puedes escoger también la fuente. Es un método práctico que en alguna ocasión he usado.

Una vez que ingreses al sitio para subir tu libro, solo tienes que seguir las indicaciones (puedes elegir el idioma arriba a la derecha) al pie de la letra. No hace falta ser un experto en informática, yo era nulidad hasta para registrarme en las páginas web de algunos sitios y en Amazon pude hacerlo sin ayuda. Así que seguro tú también lo podrás hacer. Y si crees que no has comprendido mi explicación busca en Google, hay infinidad de páginas acerca del tema.

Publicar tu libro es la parte más sencilla. Lo difícil viene después. ¿Cómo dar a conocer tu libro entre la enorme cantidad que se expone en Amazon?

Podrías empezar en Facebook. Hay muchos grupos de lectores y escritores, solo tienes que escribir en el buscador: “lectores”, “escritores”,  “libros”, “literatura”, etc., y encontrarás una comunidad de personas dedicadas a leer y escribir. Son contactos o amistades que te irán introduciendo al mundo de la autoedición y verás que no estás solo.

Twitter también es un medio para propagar tus libros, igualmente tendrías que seguir a lectores, escritores, gente relacionada y a quien sea que se te cruce, porque nunca se sabe, un vendedor de helados puede ser un magnífico lector. Y lo más importante: Al mismo tiempo que promocionas tu libro promocionar el de otros. Es la única manera como conseguirás réplicas de tus promociones o como se llaman en Twitter: RT (retweets).

Nunca publicites tu libro sin dar el enlace directo al sitio de venta, de lo contrario ese aviso sería inútil. Y preferiblemente usa imágenes, los avisos sin imágenes pasan inadvertidos la mayoría de las veces.

Yo tengo una lista de avisos de muchos escritores que eventualmente promociono en Twitter, y recibo muchas réplicas y también promocionan mis libros con preciosas imágenes.

Lo que no puedo dejar de decir de ninguna manera: Tu libro se venderá si tu historia es buena y está bien escrita. No cometas el error de subirla con fallas o sin haber pasado por la revisión de un experto o al menos un lector que no sea complaciente.

Espero haber contestado a algunas inquietudes que siempre me preguntan, y aunque tengo muchas entradas al respecto, vuelvo a resumirlas aquí para los que empiezan en el mundo de la autopublicación.

¡Hasta la próxima, amigos!


sábado, 26 de marzo de 2016

Ser escritor por amor al arte

En un artículo publicado por el agente literario Guillermo Schavelzon, “De qué vive un escritor” afirma, según su experiencia, que ninguno escribe para ganar dinero. Para explicarlo con más claridad, el ganar dinero es una circunstancia posterior, no es el que motiva a escribir el primer libro.

Estoy de acuerdo con él hasta cierto punto.  Escribí mi primera novela y ni siquiera tenía intenciones de publicarla. Seguí escribiendo hasta juntar cinco manuscritos por simple placer y, cuando decidí que tenía que publicar al menos uno de ellos, fue porque se trataba de la vida de mi esposo y deseaba darla a conocer. Solo eso.

Con el tiempo y al haber experimentado que las historias que contaba interesaban a la gente, me fui volviendo más ambiciosa, deseaba llegar a más público, y empecé a preguntarme si tal vez algún día podría ser famosa. Creo que todo escritor se ha hecho esa pregunta en algún momento. Fue cuando di el primer paso y empecé a autopublicar en Amazon, no porque mis manuscritos fueran invariablemente rechazados, no es mi caso. Lo hice porque comprendí que era el futuro: lectura al alcance de todos a precios accesibles y distribución internacional.  Fue después cuando supe que tendría acceso a mis reportes de venta y que recibiría el pago puntual cada mes por los libros vendidos.

Ahora que lo pienso, fue lo que cambió de manera radical mi punto de vista acerca del mundo de la escritura. Anteriormente me conformaba con publicar. Hacerlo a través de una editorial significaba que me había convertido en una escritora. Un libro avalado por un sello editorial demostraba al mundo que era capaz de escribir bien, de lo contrario mi obra no hubiera pasado por el filtro editorial. De la misma manera pasé por el filtro de una de las mejores agentes, y seguí publicando sin contratiempos y sin que me importara cuánto y cuándo me irían a pagar. Mi satisfacción radicaba en haber publicado, era suficiente para mí. No prestaba interés al porcentaje, ni que mis anticipos fuesen repartidos entre mi agente y los impuestos. ¡Publicaba en librerías de grandes superficie de España! Lo máximo a lo que puede aspirar una escritora desconocida.

Sin embargo, aquellos libros que me animé a publicar por mi cuenta en Amazon hicieron la diferencia. Empezaron a venderse y empecé a recibir un pago por ellos. Tomé conciencia entonces de que no solo se trataba de publicar un libro para que la gente disfrutara, sino que era justo que a cambio de mis ideas, el trabajo y el tiempo invertido, recibiera una compensación monetaria. Empecé a pensar como una empresaria, sin que por ello dejase de sentirme escritora. Hay la creencia de que los escritores que piensan en dinero son unos mercenarios. ¿Acaso los pintores dejan de serlo porque venden sus obras al mejor postor?

Por otro lado vender los libros que escribo me proporciona una enorme satisfacción, porque sé que me leen. Habrá muchos que sigan pensando que viven para escribir y no les interesa vivir de lo que escriben. No es mi caso. Me gusta vivir de lo que escribo; lo digo sin ambages ni hipocresía, y cuando escribo estas líneas me viene a la mente el cuento de Esopo: La zorra y las uvas.

Es claro que no es fácil. Me he convertido en mi agente literaria además de escritora a tiempo completo, lo que incluye escribir, asistir a tertulias literarias para seguir aprendiendo y a charlas. Asisto a  presentaciones de libros de amistades, porque vivo en un país donde no se venden mis libros, ya que la mayoría se compran a través de Amazon, una plataforma a la que solo se puede acceder con tarjeta de crédito que permita compras internacionales y, como la mayoría sabe, en Venezuela es algo que no está permitido, pero me hago cargo de promocionar mis libros en las redes sociales, y de hacerme conocida de muchas maneras creativas, como por ejemplo llevando un programa de radio semanal: La Hora Amazónica, diseñar imágenes publicitarias para mis libros, responder entrevistas, que por suerte llegan sin que tenga que solicitarlas, pero es un mundo enriquecedor que me aporta más de lo que doy.  He descubierto seres humanos valiosos que de otra forma dudo mucho hubiera podido conocer. La imagen del escritor encerrado entre cuatro paredes creando su próxima obra es lejana para mí. Y lo más importante: He aprendido a elegir cómo y con quién publicar, porque no solo autopublico, también lo hago a través de editoriales. Hoy en día mis libros se venden en tres formatos: digital, papel y audible; así como he logrado un contrato de traducción para todas mis novelas al idioma francés. También tengo dos libros traducidos al inglés y uno al alemán. Todas las negociaciones las hago yo sin intermediarios. Y lo más asombroso es que he podido vender los derechos de una novela que aún no tengo terminada.

Como escritores tenemos el derecho de ganarnos la vida de manera digna cobrando por nuestros libros. No es nada vergonzoso. Es un trabajo que requiere de toda nuestra energía, a menos de que escribamos por hobby, como cuando lo hacía cuando empecé hace catorce años.

¡Hasta la próxima, amigos!



sábado, 5 de marzo de 2016

Autopublicación: ¿Ingenuidad o ignorancia?

Se necesita ser valiente para publicar de manera independiente. En algunos casos la valentía es consecuencia de la ingenuidad: escritores que están absolutamente convencidos de que su obra es muy buena sin que haya pasado por un lector beta o haya sido revisada por un corrector.

En otros casos esa valentía es dada por la ignorancia, como lo fue en mi caso cuando presenté mi primera novela a una editorial hace ya varios años pensando que había escrito una obra maestra y fue rechazada amablemente con una carta explicativa que abarcaba dos folios, observaciones que no podía comprender porque estaban fuera de mis conocimientos. La editorial era muy importante, tanto que albergaba en sus entrañas a escritores de la talla de Vargas Llosa, Isabel Allende, Gabriel García Márquez entre otros. Pero mi ignorancia o como dijo en una ocasión una amiga, "mi audacia", era de tal magnitud que fui a esa editorial por la simple razón de que me quedaba cerca, sin percatarme de que era probable que mi manuscrito ni siquiera fuese leído. De otra manera jamás se me hubiera ocurrido presentarlo a Alfaguara.

No me arrepiento. Estudié durante varios días la carta de rechazo. Una que según la directora de publicaciones no acostumbraban entregar a los escritores, pero algo debió ver entre líneas en mi novela que se animó a dármela. Tal vez le llamó la atención alguna expresión de mi rostro que indicaba que no entendía nada de lo que me decía. Quién sabe. Lo cierto es que al cabo de algunas semanas logré comprender lo que la carta decía. En resumen: la historia que contaba era excelente. estaba narrada de una manera que no se podía dejar de leer, pero que estaba muy mal escrita.

¿Mal escrita? ¿Por qué? No tenía errores ortográficos, fue lo primero que pensé porque me cuidé muy bien de revisarla. Y sabía que la historia era buena porque la había leído mi esposo, mi hijo, cuatro amigas y todos decían que estaba perfecta. Sin embargo, no podía dejar de lado la opinión de los expertos, y ellos eran los de la editorial.

He sido una lectora de novelas prácticamente desde que aprendí a leer. Leer es mi pasión, pero comprendí que una cosa es leer novelas, muchas, muchas, y otra cosa es ser una escritora, ya no digamos una buena escritora. Leía y releía mi manuscrito y no lograba ver las fallas que los lectores de la editorial habían encontrado. Entonces decidí que tenía que aprender, pero como no tenía tiempo de asistir a talleres de narrativa ni sabía que existían (tal era mi grado de ignorancia), empecé a frecuentar foros literarios en donde leía fragmentos de novela cuentos y textos que posteaban para ser sometidos a la crítica de los participantes. Escribí cuentos, algunos en media hora, tal era mi apuro por enterarme del resultado. Empecé a comprobar que no era nada fácil someter mis escritos al escrutinio de escritores que sabían más que yo. Veían errores que yo jamás hubiera calificado como tales y fui comprendiendo que me faltaba mucho por aprender.

Han transcurrido varios años desde esa primera etapa y todavía hoy siento que me falta mucho por aprender a pesar de los comentarios elogiosos que recibo en ocasiones. A pesar de haber publicado por editoriales de prestigio y a pesar de haber sido catalogada como la escritora que más libros ha vendido hasta el 2015 en Amazon en español. Por eso cuando veo libros a los que les hace falta una revisión exhaustiva publicados en Amazon me entra cierto desasosiego. Y más aún cuando esos mismos libros son promocionados por sus autores como excelentes y comprados con entusiasmo por lectores ávidos de entretenimiento. ¿A quién hacemos daño al publicar mediocridades?  Amazon no tiene la famosa criba editorial, somos los escritores quienes debemos hacernos cargo de la enorme responsabilidad de publicar libros que no solo contengan una bonita historia, sino que estén bien escritos, que el producto que llegue a los lectores los enriquezca, y hasta cierto punto incremente su cultura, no deforme nuestro idioma o emita conceptos equivocados.

Es una responsabilidad que será nuestro legado en estos días en que es tan sencillo publicar. La lectura es un entretenimiento, como lo he dicho en muchas ocasiones, procuremos que sea uno de altura. Será en beneficio de todos y acallaremos las voces que dicen que lo que publican los escritores independientes es de mala calidad, porque nos engloba. Todos caemos en el mismo saco y no es para nada justo. No al menos para los que tratamos de brindar un buen producto.

¡Hasta la próxima, amigos!

sábado, 30 de enero de 2016

La Hora 25, C. Virgil Gheorghiu - Reseña

Para las personas que han leído mis libros o las que me conocen no es un secreto que una de las etapas de la historia que me interesa, tanto por motivos personales, como por los literarios, es la Segunda Guerra Mundial. Encontré este libro en una librería de viejo hace ya algunos años y no lo había leído por la cantidad de tareas que desde hace algún tiempo rodea mi vida. De pronto vi el lomo rojo y negro sobresaliendo entre la multitud de libros de la estantería y lo recordé.

Trata de un joven campesino y jornalero rumano de  pobreza extrema que se ganaba la vida haciendo trabajos extra para el sacerdote del pueblo donde vivía. Tenía todas las intenciones de viajar a América, no porque supiera que existía las posibilidades de una guerra, pues él vivía ajeno a todo; Johann Moritz era un hombre de una inocencia exasperante, como supongo deben serlo quienes viven sus vidas ajenos a cuanto ocurre fuera de su entorno. Sus planes para marcharse a América al día siguiente se ven interrumpidos la víspera, cuando esa noche, al despedirse de su novia, el padre se entera de que ella no está en casa. Johann se hace cargo de la situación y a partir de allí empieza su tragedia.

Después del matrimonio él olvida sus planes de viaje y procura una vida decente para su familia, y hasta cierto punto lleva una vida feliz con su mujer Suzanne y sus dos hijos, pero un gendarme interesado en ella lo denuncia ante las autoridades como judío. Corre el año 1938, Johann no es judío, sin embargo nadie hace caso de sus reclamos y es encerrado con unos razonamientos dignos de un hospital psiquiátrico. Y es así como se ve la historia: un enorme campo de locos en los que cada cual toma decisiones sin pies ni cabeza con el afán de salvar su pellejo de algún mal mayor, o por la respuesta poco creativa: "estoy cumpliendo órdenes". Así pues, Johann pasa por muchos campos de concentración hasta que un día de manera fortuita se topa con un especialista nazi en reconocer a simple vista los rasgos insuperables de la tan renombrada raza pura aria. Con argumentos igualmente patéticos como todo lo que transcurre en la novela logra convencerlos de que se encuentran ante un ejemplar absolutamente ario y Johann deja de ser un prisionero judío para transformarse en un soldado nazi encargado de vigilar a los prisioneros en un campo de concentración, con tan mala suerte que cuando al final de la guerra llegan los rusos lo toman por nazi y lo encarcelan de nuevo. Su vida se sucede en prisión sin haber tenido culpa de nada durante trece años. Demasiados, si tomamos en cuenta que la II Guerra duró cuatro años.

La historia que contiene datos autobiográficos del autor, Virgil Gheorghiu, probablemente por la experiencia adquirida como secretario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rumania, cobra mayor valor si se quiere, desde esa perspectiva. Vio cómo la vida era difícil en una época donde era fácil caer en manos de cualquier enemigo, sean estos bolcheviques, aliados o neutrales. En situaciones así las diferencias de clase no existen, simplemente se es un ser humano desnudo ante cualquier tipo de injusticia. El libro tiene una parte retórica sobresaliente que se aleja de los pensamientos elementales de su protagonista, y es la que va transcribiendo otro de los personajes, uno que desea ser escritor: transforma los pensamientos de Johann Moritz en palabras sublimes, pues todo lo que separa a un inculto campesino de un pensador es la manera de expresarse.

El argumento es tan brillante que mereció ser llevado a la pantalla por Carlo Ponti. Antony Queen encarnó al campesino Johann Moritz.  Virgil Gheorghiu, el autor, en la vida real, fue detenido por las tropas americanas al final de la guerra y se radicó finalmente en Francia, en donde surgió un escándalo al salir a la luz un libro publicado por él con anterioridad: "Ard malurile Nistrului", en el que atacaba a los judíos y alababa a las tropas de Hitler.

Para cualquiera que haya pasado por la tragedia de aquella época y sea judío, la obra de Gheorghiu es inverosímil. Un judío nunca tuvo posibilidades de sobrevivir durante tanto tiempo en las condiciones que se cuenta en la novela. Eso lo sé por fuentes fidedignas. Es verdad que hubo muchos sobrevivientes, pero ninguno de la manera como se describe en La hora 25. Con todo, y dada la capacidad imaginativa del autor, vale la pena leer el libro, en el que lo más sobresaliente son los pensamientos del escritor vertidos a través de los escritos de Traian, el hijo del sacerdote Koruga.

¡Hasta la próxima, amigos!


viernes, 29 de enero de 2016

¿Cómo promocionar el interior de tu libro publicado en Amazon?

¡Una nueva aplicación de Amazon!

Ahora con un solo clic podrás hacer que los potenciales lectores entren directamente a tu novela:

¡Con un solo clic entrarás directamente al libro en Amazon! Los primeros 6 capítulos de "El rastreador! 


Solo tienes que ir a "Embed" en la página de venta de tu libro y hacer clic. Aparecerá un enlace que podrás copiar y pegar donde quieras promocionarlo.


¡Hasta la próxima, amigos!

martes, 26 de enero de 2016

¿Existe un secreto para ser un bestseller?

Algunos amigos me escriben para preguntarme cómo hago para que los libros que publico lleguen al top 100 de Amazon.
Les diré que no soy la única. Hay muchos escritores que logran situarse más rápido que yo en las listas de los más vendidos. Un ejemplo de ello es Mario Escobar, Kristel Raltson, Enrique Laso, Sophie Saint Rose, Pilar Lepe, Mercedes Pinto, José Vicente Alfaro, (siempre quedarán por fuera muchos, pero no tengo capacidad para recordar a todos) entre los que más conocemos, sin dejar por fuera a otros autores que permanecen largo tiempo en las listas como Antonia Corrales, Marcos Chicot o Fernando Gamboa, solo por poner unos ejemplos.
Si hay algo que sobresale entre los que he nombrado es la cantidad de libros que han escrito. Casi todos tienen más de cuatro libros publicados y la mayoría de ellos exitosos, salvo alguna excepción. Pero ustedes dirán: Lo que vale es la calidad, no la cantidad. Y estoy de acuerdo. Pero viéndolo desde el punto de vista de mercadeo, y de eso se trata este tema porque si están interesados en llegar al top 100 es porque deben vender muchos libros, lo básico es, en primer lugar, tener un público cautivo y eso se logra teniendo varios libros publicados.
Esto también tiene sus bemoles. Para lograr un público cautivo en principio se debe tener al menos una buena novela. Una que haya sido leída tanto como para que los lectores se pasen la voz y la recomienden. ¿Y cómo se logra esto?
Ya ven ustedes que no solo se trata de llegar al top 100 con relativa facilidad, que también se puede lograr de manera efímera con el Kindle Flash.  Se trata de escribir un buen libro. Habrá muchos que digan: “Blanca Miosi es una escritora light. Sus novelas no tienen mayor profundidad, no sé cómo pueden comprar unos libros tan simples”. 

(Me pongo como ejemplo para no herir susceptibilidades).  Y es posible que tengan razón, hasta podría decir que estoy de acuerdo. No pretendo con mis libros cambiar el mundo, ni la manera de pensar o de leer. Simplemente escribo lo que me gusta y elijo los temas que me parecen podrían interesar a las personas. Trato en lo posible de no verter en las líneas de mis novelas partes autobiográficas ni mis íntimos pensamientos porque sé que a nadie le podría interesar. Prefiero que cada personaje tenga sus propias peculiaridades. Y ante todo, trato de no aburrir.

Cuando veo que una parte es repetitiva o estoy tratando un tema haciéndolo demasiado largo y confuso, lo elimino. Generalmente una novela que podría terminar en unas 300 páginas, la recorto hasta dejarla en 250. Digo muchas cosas en pocas palabras porque respeto el tiempo y la paciencia de los lectores y trato de dar menos importancia a las largas descripciones paisajísticas porque generalmente no aportan nada a la trama. Claro que es importante situar en escena a los personajes, pero solo lo necesario, al menos hasta ahora nadie se ha quejado en los comentarios de no saber en dónde se encuentran.

A veces empiezo una novela con toda la voluntad de leerla, pero al cabo de cuatro páginas llenas de descripciones la dejo de lado porque me aburre. Por eso procuro no cometer ese error. Creo que la finalidad del escritor que desea ser leído es agarrar al lector y no soltarlo hasta la última página, y es algo que generalmente no se aprende, es innato. Un buen conversador es generalmente un buen escritor.  Si una persona es aburrida es más probable que lo que escriba también lo sea.
También hay lectores para todo tipo de escritura, hay que decirlo. Hay quienes buscan historias con finales felices (son las que más se venden), y hay quienes prefieren novelas de terror o misterio. Yo escribo de todo, no por una cuestión de marketing, lo hago porque también leo de todo y me gusta escribir un amplio espectro de temas, en ese sentido reconozco que en la variedad está el gusto y no critico a los lectores que no leen lo que escribo; yo misma soy lectora y elijo lo que más me gusta.
Así que para los escritores que constantemente preguntan ¿qué hago para vender mis libros? O ¿Cómo puedo llegar al top 100? Ya lo saben: Escriban una buena historia y procuren no aburrir a sus lectores. Eviten rellenar páginas sin más sentido que la autocomplacencia. Y escriban, sobre todo eso, cuanto más lo hagan, más aprenderán y más libros tendrán para ofrecer. Por último les recuerdo: ¿Cuál es la finalidad de una novela?
Entretener. Así de simple.

Ahora me despido para no aburrirlos, ¡hasta la próxima, amigos!

domingo, 10 de enero de 2016

¿Por qué escribí EL PACTO?


La verdad, no creo que a alguien le interese qué motivos tuve para escribir esta o cualquiera de mis novelas. Cada cual sabrá sus motivos y a los lectores no tiene por qué importarles, pero viéndolo desde el punto de vista promocional, tal vez sea bueno hacer lo que muchos escritores acostumbran: dar sus razones o explicar qué los llevó a tratar un tema.

Mi última novela "El pacto" es romántica. No es una novela romántica al uso, me refiero a que la heroína no es de las que se muerden constantemente los labios o lloran a lágrima tendida porque  su vida no es un mar de felicidad. No. He querido distanciarme de ese tipo de heroína, de esa mujer débil pero hermosa, a la que los hombres rinden pleitesía.

Margaret es una mujer madura. Tuvo una infancia difícil pero ella lo toma como un mundo que le enseñó a vivir, no apela a la lástima de los demás ni se queja de su suerte. Se prostituyó para obtener lo que necesitaba y después se casó. Pero en su vida de meretriz aprendió mucho. Secretos que los pondrá en uso en su trato con los hombres.

Ella no es una mujer que se arrepienta de su pasado, se siente orgullosa de él, y de lo que ha logrado. Tampoco es una intelectual o hace gala de inteligencia, simplemente se dedica a vivir la vida como viene hasta que un día descubre que no todo es tan sencillo como ella creía.

El erotismo en la novela es suave, procuro no ser explícita cuando escribo de sexo, porque creo que el lector atento sabrá ir más allá de lo que se insinúa. Pero también, más allá de lo que está escrito en la novela, la pregunta que planteo es: ¿acaso todo en la vida tiene un precio? ¿No se puede vivir plenamente sin cargos de conciencia? ¿Por qué pensamos que todo en la vida se paga?

Tal vez este libro dé algunas respuestas. Tal vez no. Habría que leerlo para saberlo.


¿Con Dios o con el diablo? EL PACTO http://relinks.me/B019YUI60M  Margaret, una mujer con suerte. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

En mi última entrada del año tengo el placer de anunciar que he publicado hace unas horas mi novela EL PACTO:

¿Con Dios o el demonio? EL PACTO http://relinks.me/B019YUI60M  Margaret, una mujer fascinante. 
¡Disponible en todas las tiendas Amazon!

miércoles, 9 de diciembre de 2015

2015: Un año productivo e inolvidable


Desde que publico de manera independiente me han ocurrido muchos sucesos extraordinarios,  no hubiera sido así si la decisión que tomé en junio del 2011 hubiese sido otra. Me refiero a publicar a través de Amazon. Y, como a mí, les debe haber sucedido a muchos.

Me voy a referir únicamente al año que está por terminar: 2015. En mayo 21 publiqué mi novela más reciente, El rastreador, con tanta suerte que se fue al primer lugar y se mantuvo durante dos meses, todavía sigue entre los cuatro o cinco primeros del top 100 general de Amazon.com lo que me alegra muchísimo, porque no sabía cómo sería recibida en un ambiente en el que predomina fuertemente la novela romántica.

Meses después empecé con El pacto, y todavía sigo escribiendo, espero que el resultado sea bueno, aunque una nunca está segura.

Uno de los mayores motivos de alegría consistió en la llamada que recibí de la firma Audible, la empresa más importante de audiolibros que existe

actualmente. Deseaban grabar en ese formato todas mis novelas, así que firmé por las doce. Actualmente están a la venta y espero que el público amante de escuchar novelas las esté comprando. Era el salto que deseaba y que llegó en el momento justo. 

También AmazonCrossing se comunicó conmigo para traducir al alemán mi novela El manuscrito I El secreto, actualmente a la venta en ese mercado tan exigente y puedo decir que está en la lista de bestsellers de categoría Thriller y misterio. Y por si fuera poco, este año salieron 
tres de mis novelas en francés: La búsqueda, El Legado y El manuscrito I, en unas versiones impecables

Pero lo mejor que me ocurrió durante el 2015 fue la invitación que recibí de parte de Amazon para representar a los escritores independientes de América Latina en el evento Amazon Academy llevado a cabo el día 24 de octubre del 2015 en el COAM, Madrid, España. Fue un encuentro de escritores y también de lectores, conocí en persona a muchos de los compañeros de letras que, como yo, también son independientes. Momentos mágicos que jamás olvidaré, la televisión, la radio y los medios impresos y digitales se hicieron eco de la noticia y aparecí hasta en CNN en español por estos lares, algo que nunca imaginé me pudiera suceder. Tuve la oportunidad de dirigir unas palabras en el evento; agradezco infinitamente a Amazon por todas sus atenciones antes y durante mi estadía en ese país. Fui nombrada por esta importante empresa como la escritora independiente que más libros vende en español en Amazon, una posición que me honra y de la que yo no tenía idea.



También el 2015 fue un año en el que empecé a utilizar la radio para propagar noticias literarias, un sueño que también cumplí. La Hora Amazónica me dio oportunidad de hablar con compañeros escritores y pude entrevistar a uno de los más conocidos hombres de la televisión latina, el conductor del programa CALA Internacional: Ismael Cala.

¿Deseas exponer tus ideas acerca de los libros que lees?

Este año 2016 La Hora Amazónica se enfocará más en los lectores; a partir de enero los entrevistados serán aquellos que nos leen, quiero conocer lo que piensan de nuestros libros, qué leen y les dejo el micrófono para que expresen lo que deseen. Aprovecho este post para invitar a los lectores que no sean escritores a comunicarse conmigo que con gusto les daré un espacio en el programa de Radio Voces Unidas www.radiovocesunidas.com, producido y dirigido por nuestro buen amigo Freddy Piedrahita, siempre tan consecuente con los escritores al que le agradezco por haber hecho posible mi sueño realidad.



Seguiré entrevistando a escritores, y pienso hacer otros ajustes al programa para darle más dinamismo.

Hoy se cumple un aniversario más del fallecimiento de Waldek, el niño que desafió a los nazis, espero que donde sea que se encuentre sepa que todo lo 
que me está sucediendo es gracias a él, pues fue la historia de su vida la que hizo de La búsqueda la novela más vendida en la historia de Amazon en español. Muchas gracias, querido Henry Waldek.

¡Hasta la próxima, amigos!

miércoles, 25 de noviembre de 2015

AMAZON en la FIL 2015 ¡Descarga el programa!

Amazon estará en el stand 117 de la zona Internacional, descarga el programa para que puedas asistir a los interesantes eventos que se llevarán a cabo durante los días 28 de noviembre al 6 de diciembre.
Habrá talleres para escritores, Booktubers en vivo, obsequios de libros impresos, firma de los topsellers, ¡y muchas actividades más!
Descarga el programa aquí >>>>>>PROGRAMA


martes, 17 de noviembre de 2015

¡Atención México, los escritores independientes presentes en la FIL 2015!

Este año 2015 por primera vez Amazon estará presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
El stand que ocupará será el #117, en el Área Internacional entre las avenidas Ensayistas y Cronistas.
Estará dedicado a los Escritores Independientes, y todos los libros en papel que se exhiban serán obsequiados a los lectores. Una muestra más del apoyo que Amazon da a sus escritores KDP.

Los escritores Kristel Ralston, Favio Ayala, Susana Mohel y Fernando Trujillo firmarán libros y participarán de la agenda de actividades: 

· Firma de libros con top autores KDP: Fernando Trujillo Sanz, Favio Ayala, Kristel Ralston y Susana Mohel

· Cursos sobre nuestra plataforma de autopublicación: KDP (Kindle Direct Publishing)

· Booktubers en vivo

· Sesiones:

o Experiencias de autores KDP

o Mayor visibilidad, mayores ventas: La tecnología y redes sociales son tus aliados

o Kindle Unlimited: sesión para sacar el mayor provecho de este plan

o Aprender inglés con el método Vaughan, ahora en digital

· Actividad: Escribe con los 5 sentidos

· Trivia literaria: Participa para ganar un Kindle Paperwhite o cupones de regalo para comprar en Amazon.com.mx


¡Muchas gracias a Amazon por hacernos visibles!

Ahora no hay tiempos muertos. Hay tiempos Kindle

sábado, 7 de noviembre de 2015

¿Por qué Amazon tiene autores preferidos?

Antes y después del encuentro de escritores en Madrid organizado por Amazon he leído y me he enterado a través de otras personas, porque no acostumbro ir de muro en muro en Facebook, que siempre hay personas insatisfechas. Unos porque no fueron invitados al evento, otros porque piensan que Amazon me eligió como la autora que más vende en español porque sí, porque me tienen algún tipo de preferencia.

Amazon invitó a quienes tenía que invitar. Por otro lado el aviso salió en muchos perfiles de Facebook y yo misma me encargué de publicarlo varias veces al día en Twitter y Google+ y muchas otras personas, tan es así que hasta los que no eran escritores asistieron al evento.

En cuando a ser yo la primera en ventas, estuve hablando con Rex Czuba quien es la autoridad en esa empresa en lo que respecta a la autopublicación en nuestro idioma, y me confirmó que es así, porque le pregunté si era cierto. A mí me parecía increíble porque he visto autores que promocionan sus libros indicando cifras extraordinarias a las que yo no he llegado, a pesar de haber ocupado durante mucho tiempo el N°1 en el top general. Es verdad que la mayoría de mis obras llegaron a ese sitial en el ranking y por lo general se quedan un buen tiempo allí o entre los primeros, pero de ahí a ser la que más vende no me lo podía creer.

Me explicó que no se trataba de que él o un grupo de Amazon me hubiese elegido porque les parecía que debían hacerlo, fue porque los algoritmos indican eso, aparte de ser "La búsqueda" la novela más vendida en español de todos los tiempos, mis doce novelas vendían lo suficiente como para que en total, las que publico por Amazon como independiente incluyendo a las que publica la editorial por Amazon (El manuscrito I" y La última portada") soy la escritora que más vende en Amazon en español. Y recalcó que el o la escritora que está en segundo lugar está muy lejos de acercarse a mis cifras de venta. Lo cual me asombró más todavía.

Es cierto que en España no vendo tanto, no es mi mercado natural y deben ser pocos los lectores que me conocen o los escritores que deseen leer mis novelas exceptuando a mis amigos colegas, o a algunos lectores, pero el mercado formado por USA y México es muy extenso, y es allí donde mis novelas se compran. Sea por los temas que suelo escribir que no me encasillan dentro de un ámbito regional específico, o sea porque aquí están más acostumbrados al tipo de lenguaje que utilizo (aunque procuro españolizar en lo posible algunos términos),  esa es la realidad.

¿Qué quiero decir con todo esto?

Que es Amazon quien se ha fijado en las métricas de los resultados de mis novelas y es por ese motivo que de vez en cuando aparezco en las ofertas, promociones y Kindle Flash, No es porque Amazon me haya llevado arriba a fuerza de promocionarme. El asunto es al contrario. Tuve que ganarme ese privilegio. Primero vendí mucho y después Amazon empezó a promocionarme.

La otra pregunta sería: ¿Por qué vendo tanto? Si soy sincera con ustedes. No lo sé con exactitud. Algunos pueden creer que es porque me he creado una imagen ( una foto bastante atractiva con una flor) o porque escribo en mi blog sobre asuntos que interesan a los autores que están empezando, o a los que les interesa leer los temas que publico. También puede ser por la enorme promoción que hago a otros autores en Twitter y donde se me ocurra. Pero muchos hacen lo mismo y no pasa nada. Sinceramente no creo que sea porque soy una luminaria de las letras, porque me consta que hay escritores que lo hacen mucho mejor que yo. Y ahora que me han conocido en persona, muchos de los que me admiraban deben de estar desencantados al toparse en persona en el evento con una pequeña señora de anteojos que no tiene nada de especial.

He llegado a pensar que no es porque sea una gran literata. Aunque procuro que mis libros estén escritos de la mejor manera posible, tal vez sea porque toco temas diferentes y originales, no me repito ni copio el estilo de nadie, lo que escribo lo hago porque me gusta y siempre pensando en mis lectores, en lo que ellos sentirán al leer esas páginas. No me enconcho tras la caparazón de una tortuga creyéndome una gran escritora a la que tengan que entenderle sí o si, y los que no, pues allá ellos. Siento respeto por los lectores y trato de darles lo que intuyo podría gustarles, lo que no es escribir a pedido, de ninguna manera, porque no lo sabría hacer. Debe existir una simbiosis entre el tema que he decidido escribir y lo que sospecho podría interesar a un público saturado de erotismo, templarios, sectas secretas y zombies. Y no es que denigre de estos temas, pero hay un amplio público lector que dice que ya no leerá más de lo mismo.

Tal vez sea ese el motivo por el que el lector que empieza con uno de mis libros y le gusta, continúa leyendo los demás y tengo doce. Es otro punto importante para vender. Cuantos más libros se ofrecen más se venden.

Dicho esto creo que dejo aclarada la duda. No es que Amazon me prefiera y me ayude a vender. Yo me gané ese privilegio porque mis libros se vendían, y ellos como empresa de libros deben asegurarse de ofrecer lo que parece que más gusta a sus clientes lectores. ¿Que son una empresa que lo que le interesa es ganar dinero? Cierto. A nosotros también nos gusta cobrar por nuestros libros y ganar dinero

Claro que siempre existen excepciones y algunos lo hacen por el simple placer de ser leídos pero no son los casos que más abundan.

Agradezco una vez más a Amazon por darme la oportunidad de esparcir mis libros en la geografía mundial.

¡Hasta la próxima, amigos!