domingo, 12 de mayo de 2013

Psicoanális a Waldek Grodek, protagonista de LA BÚSQUEDA, por la Dra. Marisol Marrero



MARISOLMARRERO, escritora, profesora universitaria con Master en Psicología Social, hace un análisis de la personalidad de Waldek Grodek, protagonista de mi novela "La búsqueda".


LA BUSQUEDA: UN PROCESO DE RENACIMIENTO.

La novela “La búsqueda” de Blanca Miosi se desarrolla a través de una época comprendida entre los Inicios de la II Guerra Mundial, hasta los sucesos de las torres gemelas en New York. La trama se basa en la historia de un muchacho llamado Waldek y su proceso de renacimiento. La palabra alemana wiedergebunt, según el psiquiatra Carl Jung, contiene la idea de la renovatio, de la renovación o hasta del mejoramiento mediante la causación mágica. Esta idea la podemos aplicar a la vida del protagonista de la novela, un chico que es sometido a un proceso de transformación tan intenso, que lo conduce a un maremágnum de proporciones mayores. El mundo cambió después de la guerra, se modernizó luego de un proceso de desmoronamiento. Waldek también lo hizo a través de sus vivencias. El renacimiento puede ser una renovación sin variación del ser, por cuanto la personalidad que es renovada no se altera en su esencia, sino solamente partes de la personalidad, que son sometidas a curación, fortificación, o mejoramiento.

Este es el caso de Waldek que es de tendencia optimista a pesar de todos los avatares que le presenta el destino.

El renacimiento es una realidad psíquica, no es palpable pero se siente. Transformación y renovación de la vida es la historia de Waldek, un sino desdichado lo perseguía, el absurdo lo rodeaba, mas seguía adelante. Él fue un sobreviviente de la gran matanza y sin embargo no dejó que lo vencieran las circunstancias adversas: su casa destruida por los alemanes, su mundo, su familia, incluso su perro, también sus amigos y compañeros de escuela 
desaparecieron. Todo, todo, se derrumbaba a su alrededor, pero seguía adelante sin inmutarse ¡Crecía con la adversidad! No sólo crecía físicamente, sino también espiritualmente se hacía más fuerte. Siempre andaba en pos de un mundo más claro. Waldek amaba la vida, se amaba a sí mismo y se hallaba a gusto tal cual era. Él se autodenominaba como un chico con suerte. Fue capaz de ver la luz en las tinieblas. Siempre andaba en busca de la libertad hasta el final de sus días. Esta búsqueda de la libertad es la búsqueda de sí mismo, que se inicia tempranamente en la Polonia de antes de la guerra: la escuela, el liceo, las clases de piano, el entrenamiento con los scouts una vida común y corriente como la de cualquier niño, hasta que todo se convirtió en terror con la ocupación de Varsovia por los alemanes. Como dice Stefan Zweig: “la patria se convirtió en prisión, la compasión en crimen…” eso hicieron los nazis de Polonia, una prisión, un mundo de tinieblas, un reino de sombras oscuro y terrible. 

   Zweig plantea en su libro Verhaeren, que en el periodo Nazi, todos los

sentimientos con excepción del odio, estaban oficialmente prohibidos y proscritos. Y sigue diciendo textualmente: “…un mundo insensato puede destruir el presente y ensombrecer, tal vez, el porvenir.” Este es el mundo donde Waldeck va creciendo, se va convirtiendo en hombre. Se alargan sus piernas, se instalan para siempre sus recuerdos ¡Hay una mujer desnuda en ellos!

¿Cómo explicar que un individuo se mantenga de modo ejemplar en medio de un mundo caótico?

Esta pregunta la contestamos siguiendo las vicisitudes de la vida de Waldek a través de La Búsqueda, búsqueda de la libertad, que siendo un adolescente es apresado por los Nazis porque pertenecía a la Armia Krajowa, un grupo opositor a los comunistas y a los nazis. ¡En ese instante comenzaba el horror! Había guetos para los polacos de la resistencia. Los católicos eran tratados como inferiores aunque no eran judíos, este era el caso de Waldek, que fue internado en un campo de concentración en Auschwitz, cuando apenas contaba quince años. Aquí lo marcaron con un número, el cual llevaría toda su vida. A los 16 años estaba en Mauthausen trabajando como esclavo en el ensamblaje de aviones. Una vez rompió una pieza en la línea de trabajo, y creyó que lo iban a matar. La tierra tembló con el horror del adolescente, pensó que tendría que cavar su propia sepultura como hacían los judíos. También sintió el olor a carne chamuscada ¡Cómo espantar al diablo! Mas lo salvó el diablo mismo que era su jefe de ingenieros, diciendo: “Esa pieza vino rota, tráiganme una de reemplazo inmediatamente”. Esta circunstancia hizo pensar a Waldek que no todos los nazis eran iguales. Este que lo había salvado, le daba de manera oculta pan y salchichas. Seguramente le daba lástima, pues aún era un niño, aunque espigado.

Waldek nos hace señas desde la Alemania Nazi, desde la Europa traumatizada, desde la humanidad sometida al peor escarnio que uno pueda imaginarse. Incluso hasta mucho más tarde de haber pasado el Holocausto, Waldek se estremece de horror cuando siente el olor a carne asada, en una parrilla del lugar donde había migrado, el Perú.

En el Perú lo esperaba su tía protectora, que no resultó tal, pues su marido pensaba explotar al sobrino, al no pagarle sueldo alguno por su trabajo, pero él vio esta circunstancia, de poder haber migrado, como un golpe de suerte, al decir que “Otra vez la suerte giraba a mi favor.” Luego emprende viaje al norte del Perú, consigue diversos trabajos, pero también lo espera un matrimonio a la fuerza, con Juana, una chica de influencias, quien lo atrapa con argucias. Respecto a Juana, con quien se casa flanqueado de dos policías, pues ella lo acusó de violación, Waldek dice: “Prefería estar en los campos de concentración que con ella”, Cuando logró zafarse de Juana, luego de largos años de sometimiento, se fue hacia Venezuela, escapaba otra vez del comunismo, pues estaba en el poder Velazco Alvarado. Él siempre andaba en busca de la libertad, pero lo perseguía la sombra del comunismo, había vivido eso en Polonia, también en Perú…la misma receta de siempre y los mismos resultados. El mismo Marxismo de siempre. Esto lo hace decir: “Yo había ido hasta el fin del mundo huyendo del comunismo pero el comunismo me había perseguido por todas partes, primero el Perú, después Venezuela… A medida que Polonia recuperaba la normalidad, Venezuela la iba perdiendo: “Parecía que algún extraño resorte del destino jugase conmigo como el gato con el ratón.” Parece ser cierto, pues cuando el suceso de las Torres Gemelas, Waldek se encontraba en New York. Esto lo hizo reflexionar amargamente:

“Pensé que el ser humano no ha variado mucho desde la época de las cavernas. Quizás si, para peor. ¿Quién podría hablar de civilización ante una barbarie así? Hasta aquella mañana yo creía conocer el mal, la guerra y el horror. Pero estaba equivocado, la maldad del ser humano puede llegar más allá de lo imaginable.
Para mí era suficiente. Ya estaba harto de creencias y fanatismo, y también de huir de los problemas buscando un refugio ideal. El refugio ideal no existe, porque no hay lugar donde el mal, la ambición y el fanatismo no puedan llegar. Mi utopía se desvaneció en ese momento. Decidí regresar a Venezuela y seguir allí. Si del mal no se podía huir, la única posibilidad era combatirlo en su origen.
Definitivamente es el tiempo quien gana todas las batallas. Acabará con los nazis, con la Unión Soviética, acabará con Bin Laden, con Castro, con Chávez… y también conmigo.”

Termina la historia con una frase premonitora, pues Bin Laden fue asesinado, Chávez murió de cáncer, y el protagonista también. La búsqueda terminó, ya pasaron los tiempos de llanto para el anciano en que se había convertido.

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5 comentarios:

  1. Excelente análisis de la óptica de vida de tu esposo, Blanca.

    Es una manera diferente de seguir disfrutando tu novela.

    Muy interesante entrada.


    Saludos

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    Respuestas
    1. Gracias por pasar, el análisis fue un regalo inesperado, amigo.

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  2. Una increíble y a la vez emocionante manera de adentrarnos en la historia de Waldek y por consiguiente en tu novela sobre él y que es biográfica "la Búsqueda". He de reconocer que pese haberla leído y haberme emocionado con ella, hoy, también he llorado, no sé cómo ha logrado involucrarme tanto en lo que cuenta Marisol Marrero o quizás ha sido, en cómo nos lo cuenta, que siendo en sí mismo partes de la novela que ya leí en su día, en este caso parece que fuese el propio Waldek quien me lo contara directamente. Felicito a Marisol por el excelente análisis de la vida de Waldek (aunque sea solo a través de su biografía de "La búsqueda").

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  3. Todo un homenaje, Blanca.

    A un hombre de verdad, y a un personaje de novela.
    Como testimonio, Waldek es inolvidable. Y útil.

    Rafael

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  4. Heberto Gamerojueves, 16 mayo, 2013

    Excelente y profundo análisis el de nuestra querida Marisol. Yo, que ya leí la novela, descubrí cosas nuevas acerca de la personalidad de Waldek y de su forma de ver el mundo. Provoca leerla de nuevo para constatar algunas conclusiones.

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