miércoles, 3 de octubre de 2018

Las tendencias literarias


Con los avances informáticos y la facilidad de obtener datos que brinda Internet, hoy en día es muy fácil ser escritor. Aunque no por el hecho de escribir todo el que lo haga, necesariamente lo sea.

El asunto se complica cuando la persona siente el deseo íntimo de plasmar en palabras escritas lo que desearía que leyera todo el mundo. Porque vamos a estar claros, se parte de la premisa de que se desea ser leído. Surgen entonces las complicaciones, porque no se trata simplemente de escribir, contratar una editorial y publicar. No. Una vez que se ha logrado autopublicar, la mayoría de los escritores desean pasar a otro estadio, empiezan a ser conscientes de que no es suficiente, es una cuestión de amor propio, orgullo personal, superación, o tan simple como probarse a sí mismo. Ser publicado por una editorial de verdad. Si fulano lo pudo hacer, ¿por qué no yo?

Publicar entonces se convierte en una obsesión, se empieza a perder el rumbo, los deseos iniciales de escribir y sentir placer al hacerlo, y la obra escrita se lee y relee, corrige recorta, alarga, hasta el punto en el que ya no se sabe bien si lo que se desea es publicar para que el mundo disfrute con la obra, o si lo que se quiere es competir.

Pero la competencia en un mundo tan complejo y reducido, debido justamente a Internet, las redes sociales, los avances informáticos, hace que existan enormes cantidades de escritores tras las mismas editoriales, los mismos agentes literarios y cuando vienen a ver, todos reducidos a un mismo punto geográfico.
Surge entonces el estudio de mercado.

¿Quién lo iba a decir cuando frente a la pantalla en blanco nació la primera historia que parecía tan perfecta, tan única, tan sofisticada, tan…?

Resulta que para ser un escritor publicable no basta con ser un buen escritor, que ya es bastante difícil: se debe estar al día con las tendencias. Sí, señor. Las tendencias. Y no es algo que se haya implantado ahora, han existido desde que el hombre empezó a escribir para deleitar al público. Sucede que hoy todo es más rápido, violento, y como dicen: «global».

Por tanto, para poder llegar a la mesa del editor, o siquiera a que el manuscrito sea tomado en cuenta para su lectura, se requieren dos cosas: Una sinopsis breve (para que tengan tiempo de leerla) y un tema que cumpla con las tendencias. ¡Ah, me olvidaba!, debe, en lo posible, estar bien escrito.

¿Y cuáles son las tendencias actuales?
En primer lugar:

Acción: La época del Ulises de Joyce quedó atrás. Y aun hoy en día creo que Joyce está reservado para unos pocos, con o sin acción.

Diálogos: Si un lector hojea el libro y observa partes extensas de descripción o narrativa que no lleva a nada concreto, con seguridad lo dejará de lado. Ya no es tiempo para regodearse en supremos momentos de creación literaria.

Trama: Debe ser complicada y enredada, pero ojo: contada de tal manera que sea fácil seguirla.

Gancho: Una de las principales características es lograr atrapar al lector desde el primer párrafo de la primera línea. Hay algunos que en la primera línea describen una matanza: «Todos estaban muertos. El cielo se había oscurecido y aquello se alejaba a gran velocidad. Solo un niño de oscura mirada fue el sobreviviente: El elegido». (Algo así).

Tema: Si es de oscuros secretos religiosos, tanto mejor, pero también se vale partes históricas desconocidas, confabulaciones de sectas para acabar con el orden mundial, vampirismo, (eso todavía rinde) magia envuelta en una pátina de realidad, y sería bueno contar con lo que llaman ahora novela negra. Un poco de romance no estaría mal (solo un poquito si es novela negra) y algo de sexo, preferiblemente no explícito, porque aunque parezca mentira, la gente que acostumbra leer prefiere otros métodos más gráficos, cuando se trata de calentarse. Si son escritores de novela romántica no tendrán mayores problemas para ser publicados por tantos sellos especialmente creados para esta clase de novela. Es la que más vende y la que más se lee.

Título: Imprescindible. Puede ser tan disparatado como cualquiera de los títulos de Stieg Larsson, pero no lo recomiendo, a no ser de que tengan un nombre y apellido parecido al de él. Lo importante es que llame la atención.

Portada: Aunque hay algunos libros con portadas muy sencillas, los ojos de los lectores se irán tras una magnífica portada, clara pero sin demasiadas alusiones al contenido, me refiero a que no pretendan que sea la portada la que cuente la historia.

Creo que he cubierto todos los frentes. Si alguien logra cumplir los requisitos, comprenderá que para ser escritor hoy en día, es necesario empezar por el mercadeo.
B. Miosi

4 comentarios:

Cándido Dadimaca dijo...

Blanca, creo que no se puede resumir más acertadamente.
Por mi parte, me parece una entrada muy práctica, y unos consejos de incalculable valor a seguir por los que estamos comenzando.
Gracias por tratar de tender la mano a los que vamos detrás...

Marisa Maverick dijo...

Totalmente de acuerdo con tu opinión.
Y lo lamentable es que, muchas veces, el que la historia esté bien narrada es lo menos importante; pues el mismo autor lo convierte en un producto de mercado, "carnaza para las fieras", como me vino a decir, metafóricamente, cierta persona.
Felicidades por tan acertada entrada.
Besos.
Marisa

Mars Rivera dijo...

Felicidades por tan magistral entrada en tu blog Blanca. Gracias y un fuerte abrazo

Blanca Miosi dijo...

Muchas gracias, amigos, por participar y por su visita, ¡Un gran abrazo!