sábado, 22 de mayo de 2010

EL ABUELO, cuento por B. Miosi

Cuando empezó a oscurecer sucedió igual que la noche anterior, y la anterior, y la anterior, las sombras de la casa se juntaron en una sola y de pronto todo quedó negro. Mamá había dicho que no tenía de qué temer, pues la casa era grande, pero inofensiva, sin embargo, yo la sentía demasiado oscura. Demasiado. Desde que fuimos a vivir a la casa del abuelo todo era diferente. Aún lo recuerdo echado en ese largo cajón al que todo el mundo se acercaba a mirar. Yo no hubiera querido hacerlo, pero mamá había dicho que sería el último adiós, y que había que respetar su partida, así que no pude evitar cerrar los ojos al ver su cara. No quería recordarlo con ese extraño peinado y tanto color en las mejillas; la piel del abuelo había sido de un agradable tono amarillento, y siempre andaba despeinado. Hasta sus ropas eran otras, pero eso a mi madre no parecía importarle, ella andaba más preocupada para que todos tuviesen su taza de chocolate bien caliente en esa fría mañana de enero. El abuelo dentro del féretro, como había dicho mamá, estaba resguardado, y por la tarde lo llevarían a la cripta, donde quedaría encerrado en un nicho. No estoy muy seguro de que hayan hecho un buen trabajo, y creo que el abuelo lo sabía porque cuando lo vi en el cajón tenía una cara de querer echarse a reír en cualquier momento, como cuando solía burlarse de todos. En cuanto amanezca entraré en el mausoleo y veré si es verdad que la losa que pusieron está bien sellada, se me hace que el abuelo anda suelto por ahí y desde la oscuridad se burla de nosotros, ¿quién si no, nos habría dejado sin corriente? ¿Y quién estaría apagando las velas cada vez que me doy vuelta?

La casa es muy grande para nosotros dos, espero que mamá cumpla su palabra y nos traslademos, pero según ella aún no es tiempo, dice que si nos vamos lo que nos dejó el abuelo irá a parar a un hospicio. Pero un año es una eternidad.

Siento que esta vez la oscuridad tiene forma extraña, se mueve, respira, me envuelve, cerraré los ojos y me taparé los oídos, tengo miedo. Quiero llegar a mañana, es mi cumpleaños, Quiero ver mis noventa velitas alumbrando la torta que me prometió mamá, estaré feliz de ver cómo se ilumina todo.

B. Miosi

16 comentarios:

  1. Genial...cuando escribe relatos así me sobrecoges y dejas sin palabras. Si es que....quien sabe escribir...sabe. Un beso

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  2. Querida Blanca, hacía días que no te visitaba y me quedé atrasada con tus entradas. He leído las últimas y sólo puedo decirte que tus cuentos me encantan. Siempre me sorprendes con los finales! Me pasó desde el primero que te leí, jeje.
    Te felicito por tu don y por tus éxitos.
    Un abrazo grande
    Conchi

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  3. Hola, Blanca, copio lo que te respondí en Prosófagos:
    Me ha gustado mucho el relato, Blanca. Es curioso, muchas cosas que leo tuyas tienen un punto de oscuridad, ironía, y esoterismo. Quizá sea parte de tu sello personal, je,je..
    Respecto al estilo me gusta el equilibrio entre frases largas y cortas. Estas últimas presentan numerosos puntos y comas, donde las interrupciones en la lectura, a mi modo de ver, no sesgan el interés, antes bien, lo colorean y enfatizan.
    Besos.

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  4. La verdad, Blanca, sabes cómo ambientar una historia. El relato fluye, se deja leer, te atrapa con las sensaciones que sugieres, y al final siempre consigues sorprendernos. Es maravilloso encontrar escritores que, además de entretener, te sorprendan agradablemente como tú.
    Un abrazo!!

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  5. Lamentablemente la gripe derivó en neumonía, pero estoy mucho mejor. Gracias por tanto cariño.

    BESOTES.

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  6. Hola Blanca:
    Tus cuentos siempre me sorprenden al final, recuerdo alguno como el cadáver en el frigorífico o el del niño con el abuelo, que me dejaron con el alma en vilo.

    Besos.
    Tessa

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  7. Pues coincido con todos en esa sorpresa final. Muy bien llevado el cuento y bien transmitidas las sensaciones de temor de un "niño".
    Un abrazo.

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  8. Hola Blanca, tu cuento tiene una atmósfera inquietante, y el final ya...

    Queria comentarte algo en privado, pero no me funciona el outloock, ¿tienes otro correo donde te pueda escribir?

    Un beso.

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  9. Hola, Blanca: tus cuentos (este y los otros que he leído) tienen esa atmósfera oscura que nos envuelve, nos pone un poco la piel de gallina y nos deja colgando del suspenso para desembocar en un desenlace impredecible... y oscuro también. Es genial!!!
    Un Abrazo

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  10. Gracias, chicas, chicos, por haber captado la parte oscura del relato, creo que tienen razón, mis cuentos preferidos son los que contienen cierto aire de misterio, y juro que me salen solos, así que supongo que será algo inherente, je, je,

    ¡Besos a todos y muchísimas gracias por leer y comentar!

    Blanca

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  11. Todos tenemos mucho respeto a la oscuridad desde que éramos pequeños, e incluso tras el paso del tiempo, ya de mayores, conteniendo el miedo miles de días a nuestra espalda.
    Llegar a los noventa con la misma inseguridad es bellísimo, esperando a los tuyos que soplen contigo las velas(desde el lugar que estén observándote), que enreden aparentemente alrededor de ti porque solo tú puedes verlos. Quién pudiera, quién llegara a vivirlo. Casi un siglo.

    Felicidades por el relato, Blanca. Original como siempre.

    Besos,
    Mián Ros

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  12. Enhorabuena una vez más.

    Admiro a los que podéis escribir un cuento. Mi mujer escribe cuentos y siempre se lo digo: "en lo que yo necesito para la reflexión de un personaje tú vas y resuelves una historia completa". Eso sí que es arte (eso y la poesía) y lo demás tonterías.

    Besotes

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  13. Blanca tu relato logró ponerme la piel de gallina, qué bien escrito y qué maravilla cómo transmites las sensaciones, es increíble.Y el final sorprendente. ME HA ENCANTADO de principio a fín.

    Un abrazo enorme. Es un placer leerte,
    Cristina

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  14. Que cuento más sorprendente Blanca,
    por un momento he tenido que darme la vuelta y mirar a mi espalda, por si acaso, y el final más sorprendente si cabe.

    Un beso fuerte amiga.

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  15. El cuento me ha gustado y el final me ha sorprendido, he tenido que leer dos veces el final por si no lo había leído bien, pero lo había hecho.
    He sido por un momento ese niño.
    Un saludo.

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