martes, 5 de enero de 2010

LAS SEÑALES, B. Miosi


Las paredes crujían como si en cualquier momento el viento fuese a derrumbarlas, y Fito permanecía en cuclillas en una esquina, en el rincón más oscuro alejado de los vidrios de las ventanas, tal como su abuelo le enseñara días atrás, antes de que se cayera por la escalera mientras arreglaba el techo.



El olor a carne putrefacta se filtraba por las rendijas de las puertas y ventanas, sabía que era el cuerpo de su abuelo, allá afuera, no más lejos de lo que sus fuerzas pudieron arrastrarlo. Quiso cavar un hoyo para meterlo dentro como había visto hacer con su abuela una vez hacía tiempo. Claro que ella no estaba enterrada cerca de la casa. El abuelo de vez en cuando iba a verla al cementerio y él lo acompañaba. «Ella está en el cielo», le decía. Se preguntó si su abuelo también estaría arriba entre las nubes. Lo dudaba, pues se estaba pudriendo en el patio. Y para ir al cielo debía estar bajo tierra en el cementerio. Esperó en la oscuridad hasta que la tormenta fue amainando y el viento dejó de comportarse como si estuviera resentido con la casa. El silencio era tan pesado que casi podía sentirlo en sus espaldas, por un momento prefirió que siguiera ululando, a sentir la soledad como única compañía. ¿Cuánto tiempo habría de soportar el hedor que despedía su abuelo? De haberlo sabido no le habría clavado la estaca en el pecho cuando lo vio tirado en el piso. Pero debía hacerlo, estaba convencido de que era un vampiro, las señales eran claras. El libro que dejó el forastero lleno de dibujos no podía estar equivocado, su abuelo siempre le había dicho que la sabiduría estaba en ellos. Tuvo suerte de que su abuelo no le hubiera atacado, dentro de todo, se sentía satisfecho.



Las luces del alba iluminaron con timidez el entorno desolado que Fito veía desde la puerta. Salió y acomodó el largo banco donde solía sentarse con su abuelo a contemplar el horizonte, el mismo por donde vieron acercarse al forastero. Cuando el hombre se enteró de que había aprendido a leer, le dejó el libro que llevaba consigo y desde ese día fue su compañero inseparable. Lo sujetaba fuertemente para que no se terminaran de desprender las hojas que de tanto manosearlas estaban casi sueltas. Tenía hambre, pero cuando leía su libro y veía los dibujos se olvidaba de comer, así que empezó a pasar las hojas tantas veces recorridas para engañar al estómago, y se fijó una vez más en el vampiro. Drácula, se llamaba, y tenía el mismo corte de pelo de su abuelo, los mismos ojos, y hasta la misma sonrisa. En lo único que diferían era en que su abuelo no tenía colmillos, o por lo menos, nunca se los había visto, pero no le cabía la menor duda de que era él. Con cuidado dejó el tebeo en el asiento y se dispuso a mirar el horizonte, como cuando su abuelo y él lo hacían.


B. Miosi

18 comentarios:

  1. Blanca...

    Es inconmensurable la magnitud del caudal imaginativo de un niño, ellos en sus mentes pueden recrear con lujo de detalles cualquier manifestación que ingresa a sus cerebros por sus sentidos y hacer legitimas postales mentales donde una tras otra conformaran toda una historia que se llegan a creer con propio convencimiento.

    Fito, se lo habia creído, y la estaca en el pecho de su abuelo era la cruel prueba de lo consciente que puede ser la imaginación de un niño.

    Blanca, tesoro, mi bella dama, nos dejas hoy una buena y corta historia, justo así como a mi me encantan.

    Un cariño mi reina !!!

    Carlos Hugo Becerra

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  2. Estimada amiga,

    Confieso que este es uno de los relatos que más me ha gustado. Esa manera tan tuya de hacer que el lector se sumerja en el ambiente es admirable; casi podemos sentir el viento, el olor del cuerpo putrefacto y preocupación por saber que le va a ocurrir a Fito desde el principio de la historia. Ello se combina con frases tan acertadas como “…el silencio era tan pesado que casi podía sentirlo a sus espadas…” u otras muchas. Un relato sin duda sobrecogedor e impactante que te desconcierta al mencionar lo del vampiro. Es increíble el poder que tanto la palabra como la imagen puede llegar a adquirir sobre la mente de un niño.

    Te felicito guapísima, me encantó.
    Un abrazo grande,
    Cris

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  3. Una historia sobrecogedora, en la forma y en el fondo, te felicito, Blanca, has sabido crear una atmósfera realmente densa y concisa en unos pocos párrafos: ¡estás hecha una maestra, amiga!
    Me ha encantado.
    Un beso muy grande.

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  4. Blanca...
    Un relato un tanto espelusnante y mas aun al imaginar a un niño ¿de que edad? no lo sabemos, que envuelto en su inocencia encarna una historia tan grotesca. Te felicito por la magica forma con que nos lo cuenta, los detalles, el uso de los sentidos... ¿El mensaje? Lo facil de influenciar que son los niños... de como una imagen les puede hacer creer grandes fantacias y peor, aun llevarla a la realidad...
    Definitivamente es un relato exclente!!!
    Besos Blanca

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  5. Hola Blanca:
    Me ha encantado tu relato.
    En él puedo ver reflejado la ternura de un niño, en un ambiente espeluznante como puede ser la muerte.

    Un fuerte abrazo.
    Nuria

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  6. No se imaginan cómo disfruto leyendo sus comentarios, en cada uno hay un matiz diferente, cada persona ve el cuento desde su perspectiva.

    Este es un cuento que lo colgué en el foro Prosófagos, donde el análisis exaustivo no tiene pierde.

    Me emociona saber que lo han leído, amigos, muchas gracias!

    Blanca

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  7. Lo primero de todo, Blanca, quería desearte un Feliz Año Nuevo. Espero que hayas pasado unas buenas fiestas.

    Al empezar a leer el relato no sabía hacia dónde nos dirigirías con tu habitual maestría. Ya sé que te gusta Stephen King, pero he leido algunos textos tuyos de terror o sobrenaturales que me hacen suponer que podrías escribir una magnífica novela de esos géneros, sobre todo por tu intensidad al narrarlos. Y este relato no iba a ser menos.

    Anonadado me he quedado al leer el final, sorprendido por el poder que un libro o comic puede llegar a ejercer en la mente de un niño. Sobrecogedor cuento donde nos sumerges, casi sin darnos cuenta, en la atmósfera real que secunda a los personajes. Sublime.

    Gracias por compartirlo con todos nosotros. Un abrazo.

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  8. Blanca, leí tu cuento en Prosófagos y me fascinó por la ironía macabra del tema. Caracterizas muy bien al niño y sus circunstancias. Enhorabuena.

    cariños,
    Venator

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  9. Gracias, Armando, eres muy generosos con tu comentario. Es verdad que me gustan los relatos de terror, pero del terror en el que no participan los mounstruos, sino de aquél en el que el ser humano es el propio instrumento del terror.

    Besos!
    Blanca

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  10. Hola Venator!

    Qué bien verte por aquí! ¿Leíste el cuento en Prosófagos? genial.

    Muchas gracias por tus palabras, amigo!
    Blanca

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  11. La realidad cotidiana y la realidad diseñada por nuestra imaginación están separadas por una fina línea que a veces es peligroso cruzar. Los niños y algunos no tan niños la cruzan tan alegremente. Crean su propio universo, su propia verdad y puede ser terrorífico. Esa situación está muy bien recreada en tu relato. Para Fito su abuelo era un vampiro y eso era lo único cierto. Buen relato para poner a funcionar la psicología. Te felicito.
    Un abrazo.

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  12. ¡Cuánto poder hay en un libro! La imaginación, a veces, puede ser un arma de doble filo.
    Me encantó el relato, Blanca. Sabes meternos en la piel del personaje, incluso he sentido el frío en mi espalda.
    Un beso

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  13. fascinate el texto.
    es la primera vez que abro tu blog y me encuentro con un texto magnifico.
    Felicidades

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  14. Desde luego, Blanca, me satisface leerte. De una manera sencilla, cuando he querido darme cuenta estaba inmerso en una escalofriante secuencia misteriosa, que llega desde el atrevimiento más inocente de un menor. Lo has plasmado de una manera hábil como nos tienes acostumbrados.
    Mi enhorabuena por el relato.

    Un abrazo.
    MiánRos

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  15. ¡¡FELIZ AÑO BLANCA!!

    Fito es un niño, no un monstruo, tampoco la culpa es del libro, pero por él ha cometido un asesinato.

    Me has tenido pegado sin pestañear a la pantalla del PC.

    ¡Un beso!

    MIGUEL

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  16. Me gustó.
    Volveré para leerte mas tranquilamente, de abajo a arriba.
    SALUDOS.

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  17. Este relato bien pudiera ser la sipnosis de un buen libro de terror; aun así, creo que es bastante interesante, dejando al lector la libertad de "terminarlo". ¡Ay la imaginación, que se desborda como río tras las lluvias de Otoño! Me hubiese gustado que lo terminaras tú, tienes mejor pluma y estilo, pero... Gracias por tu narrativa. Un abrazo

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  18. Maribel, Mjesus, Anónimo, MianRos, Miguel, Antonio, Incongruente:

    ¡MUCHAS GRACIAS! como todos ustedes escriben, ya saben la alegría que proporciona saber que mis cuentos son leídos, y como siempre digo, cada uno aporta un matiz diferente al relato, que a veces nunca se me hubiera ocurrido.

    Ahora voy a dar una entrada que seguro les va a encantar.

    Besooooos!
    Blanca

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