viernes, 14 de enero de 2011

LA MANO DE FÁTIMA, por Ildefonso Falcones



            Mi primera lectura del año.  Una novela del mismo autor de La catedral del mar.  

Tratando de evadirme un poco de los últimos acontecimientos que movieron mis cimientos, retomé la lectura como única manera de escape y no me arrepiento; La mano de Fátima es una obra de gran contenido histórico y humano, ambientada en la segunda mitad del siglo XVI, transcurre en medio de los terribles sucesos entre cristianos y moriscos contados de manera descarnada y con maestría.

            Hernando, un adolescente de catorce años producto de la violación por parte de un sacerdote a una morisca; desde su nacimiento lleva el estigma de su padre: los ojos azules. No es aceptado por los moriscos y tampoco por los cristianos por su origen materno.  Crece entre ambas culturas y se apropia de ambas religiones.  Habla árabe y castellano, y llegado el momento se enamora de una morisca y también de una cristiana.  Su vida entre ambos mundos es un fascinante recorrido entre 1568 y 1612: por un tiempo vive entre la mugre, el estiércol y la humillación, y por otro codeándose entre nobles y caballeros, mientras lleva una vida propia de un cristiano de alcurnia.   Y todo gracias a su inteligencia, a su valentía, a su apostura en ambos bandos, en los que tiene que enfrentar hora a cristianos, hora a musulmanes.

            Ildefonso Falcones nos lleva de la mano por la España  de los tiempos tumultuosos, en donde la vida no tenía mayor sentido si se trataba de la gente del pueblo.  Nos hace comprender los valores de la época, nos habla del honor de los caballeros, de su forma de ver la vida, y también de las costumbres árabes, de la manera de vivir de los moriscos, de la barbarie de ambos bandos y también de su grandeza.

            Hernando, o Hamid Ibn Hamid, se encuentra en una montaña rusa de emociones y de avatares.  Es separado del amor de su vida sin que pueda hacer nada, sin embargo, sigue luchando por sobrevivir y llevar a cabo una misión: la comprensión entre dos pueblos; el árabe y el castellano. Descubre que el punto de encuentro es la figura de la Virgen María, invocada tanto por cristianos como por musulmanes, tanto así, que las mujeres moriscas acostumbraban tener colgando del cuello una figura conocida como La mano de Fátima, un amuleto de oro que da pie, supongo, al título de la novela.

            Las descripciones, el entorno, la política y el amplio conocimiento en las modas y costumbres de la época hacen de este libro de novecientos cincuenta y cinco  páginas un obra que se lee con facilidad, con avidez y enorme curiosidad por saber qué sucederá con Hernando Ruiz o Hamid Ibn Hamid, personaje elaborado cuidosamente, con todos los ingredientes necesarios para convertirlo en un héroe, parte importante de toda novela que se convierte en éxito de librería.

            Ildefonso Falcones es abogado y ejerce en Barcelona, se dio a conocer con su primera novela: La catedral del mar, publicada en más de cuarenta países, se convirtió en un fenómeno de ventas sin precedentes.  Ha sido merecedora de varios premios: el Euskadi de Plata 2006 a la mejor novela en lengua castellana, el Premio Qué Leer al mejor libro en español del año 2006, el Premio Fundación José Manuel Lara a la novela más vendida en el 2006 y el prestigioso galardón italiano Giovanni Bocaccio 2007 al mejor autor extranjero.

            Con La mano de Fátima vuelve a deleitarnos cuando se cumple  el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos de España.

B. Miosi